En su paso por la jornada de Debate del “Estado que viene para reconstruir la Patria”, el Investigador y Coordinador del Monitor de Indicadores Sociales, del Instituto de Estudios y Formación (IEF)- de la CTA, Luis Campos, señaló que “una política laboral para una nueva estatalidad necesita fortalecer las garantías de la acción colectiva y fortalecer las garantías de la acción colectiva para la acción sindical, formal, tradicional, pero también para esas nuevas formas de organización de los trabajadores y las trabajadoras que también son sindicales”.
Campos, que participó del panel “Pluriempleo, precariedad e intervención estatal”, hablaba en estos casos de las experiencias de la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular en Argentina) o de la FENAT (Federación Nacional Territorial). Su planteó nació de una pregunta que ronda a más de la mitad de la fuerza laboral que carece de derechos: “¿con que garantías contás cuando no tenés un empleador formal?” Su respuesta inmediata se relaciona con la necesidad de generar pisos universales: “Si yo tengo garantizada salud de calidad, si yo tengo garantizada educación de calidad, si yo tengo garantizado seguridad social de calidad, si yo tengo garantizado planes de vivienda de calidad, al momento de pelear, por más que no tenga un empleador directo, voy a tener más tiempo. Voy a estar en otra posición para pelear, una posición de mucha más seguridad para pelear”.

El título del Eje 2 del encuentro de ATE fue “Trabajos dignificantes hoy: ¿una Utopía?” Respecto a este presente Campos sostuvo que “hay fenómenos que son propios de nuestro país y tienen que ver con discusiones que estamos dando en la actualidad. Cada vez trabajamos más, o tenemos que trabajar más; tenemos que vender más de nuestra fuerza de trabajo para poder garantizar nuestra reproducción en condiciones relativamente normales”. Y agregó: “ya no alcanza con que la venda yo para todo mi grupo familiar, la tiene que vender otra persona en el grupo familiar, tenemos que tener dos, tres trabajos”.
La situación actual sostiene, deriva de cambios ocurridos en los últimos 50 años. Explicó Campos: “el problema en nuestro país es que el modelo de relaciones laborales que supimos construir a fuerza de lucha, es un modelo laboral pensado para un mercado de fuerza de trabajo que tiene una tendencia al pleno empleo y una tendencia a la formalidad. Si ustedes se preguntaban ¿había cuentapropistas en los años ‘50, en los años ‘60? Sí, claro que los había. Eran profesionales liberales, eran trabajadores, trabajadoras de oficio, pero el trabajo asalariado en su gran mayoría era formal y el desempleo eran situaciones episódicas, marginales, excepcionales. No es que no hubo momentos de alto desempleo, fines de ‘50, principios de ‘60, hay un aumento importante del desempleo, pero dura poquito. Ahora bien, eso se modificó en los últimos 50 años en nuestro país”.
Esta explicación es corroborada con los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto de Estadística y Censos (INDEC), que muestran que lo que más está creciendo en el país es el cuentapropismo informal, el que ni siquiera tiene para pagar el monotributo.
Con estos datos Campos alertó: “es esperable que crezca el pluriempleo dada la estructura productiva y la estructura de consumo que tiene nuestro país”.






