ATE

Este 10 de diciembre resulta significativo por múltiples motivos. En primer lugar, este año nuestra democracia cumple 40 años. Fue un 10 de diciembre de 1983 cuando asumió como presidente Raúl Alfonsín, luego de años de resistencia popular a la dictadura más sangrienta y brutal de nuestra historia moderna.

También, un 10 de diciembre de 1948, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La misma forjó consensos mínimos sobre la dignidad humana, dando así un reconocimiento a las pujas y luchas históricas por los derechos.

Por eso, en esta fecha, tenemos mucho que decir como pueblo. Las cuatro décadas de recuperación democrática ponen en valor las conquistas colectivas que se dieron en un conjunto de arenas y que significaron reparación, reconocimiento y ampliación de derechos.

En ese sentido, acciones de lucha contra la impunidad de la dictadura cívico militar genocida, mediante el Juicio a las Juntas, primero, y la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final, después, permitieron recuperar las banderas de memoria, verdad y justicia, promoviendo la reparación estatal ante tanto dolor colectivo.

Así, también, supimos forjar legislaciones que promovieron la igualdad jurídica, como la patria potestad compartida, el divorcio, el matrimonio igualitario; la reparación a comunidades y colectivos históricamente vulnerados en instrumentos y políticas derivados de la ley de salud mental, la ley de migraciones y la ley de identidad de género.

A su vez, el cupo femenino en los partidos políticos y en los sindicatos, el cupo laboral para personas con discapacidad y el cupolaboral travesti-trans en el Estado, configuraron medidas de acción afirmativa que permiten construir una sociedad más inclusiva. También, la AUH, la ley de educación sexual integral y la ley de protección integral para los derechos de los niños, niñas y adolescentes, proponen niñeces y juventudes más libres.

Aquí, no podemos dejar de mencionar las victorias surgidas al calor de la lucha feminista, como la tipificación de femicidio y travesticidio, la ley contra las violencias machistas y la interrupción voluntaria del embarazo. Y, como estatales, a la madre de nuestras conquistas, la ley Abdala que significó la posibilidad de discutir de forma paritaria nuestros derechos como trabajadorxs.

La enumeración de algunas de las legislaciones que durante estos 40 años vinieron a configurar derechos, a expandir el marco de lo posible y a dignificar a nuestro pueblo, tienen su correlato en políticas públicas específicas desplegadas por trabajadorxs estatales. Somos lxs estatales quienes con nuestro trabajo garantizamos el acceso popular a los derechos conquistados a través de luchas colectivas.

Por esto último, contar por primera vez con una secretaría de Derechos Humanos dentro del Consejo Directivo Nacional de nuestra ATE, es un logro significativo que permite recuperar de forma institucionalizada lo que ya muchxs representantes de nuestro sindicato hicieron y hacen en sus labores cotidianas y, fundamentalmente, como militantes sindicales.

La decisión política de crear y valorizar un eje que es tan central y transversal a la historia y presente de nuestro sindicato permite reforzar el ejercicio de memoria hacia el interior del mismo y propone seguir expandiendo la inclusión en nuestra organización.

Por lo tanto, el repaso por los alcances no implica esquivar los límites y desafíos que aún tenemos como sociedad y como democracia. Nos duele Julio López, Luciano Arruga, Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, y con ellos el conjunto de aquellxs que sufrieron y sufren violencia institucional y policial en democracia, aquellxs con lxs que, aún, como sociedad estamos en deuda y a lxs que nuestra democracia no ha logrado dignificar.

La invitación de estas líneas es a poder balancear como pueblo todo lo que somos capaces de lograr, y todo lo que aún nos falta.

En ese sentido, la fecha permite poner en perspectiva histórica los procesos que dieron lugar a los derechos conquistados. Ninguno de ellos debe ser pensado como algo dado. Por el contrario, somos conscientes que los derechos, y, también, la democracia, resulta de una constante puja colectiva por sostener, expandir, en definitiva, ampliar los bordes de la dignificación popular.

En tiempos donde vienen a proponernos que nos desprendamos de los derechos que nos dignifican, que todo se resuelve de forma individual, que el mercado todo lo ordena, nosotrxs, como estatales sindicalizadxs sabemos muy bien cuál es la respuesta: ni un paso atrás. Nuestra lucha sigue hasta que todo sea como lo soñamos.

*Secretaria de Derechos Humanos del Consejo Directivo Nacional de ATE

NOTICIAS RELACIONADAS