El
lunes pasado los trabajadores del CCK no pudieron ingresar normalmente a su
sector de labor. “Nos hicieron entrevistas informales, en las que nos preguntaban
vaguedades como cuánto queríamos ganar, realizadas por compañeros trabajadores
como nosotros que también están con un pie afuera”, explicó a El Trabajador del
Estado Hernán Granovsky, delegado normalizador de ATE en el centro cultural.
Horas
después, se enteraron por la cuenta de Twitter de Hernán Lombardi que 600 de
los 700 empleados estaban despedidos. “En este acto reivindicamos el trabajo
realizado en el centro cultural. Fuimos convocados por nuestras capacidades y
seleccionados por profesionales de la cultura que jamás nos preguntaron sobre
nuestra filiación política”, aseguró Granovsky.
El
delegado afirmó que el objetivo de la concentración se enmarca en la búsqueda
de la apertura de una mesa de negociación. Porque acá “se invirtió el principio
de inocencia: pareciera que somos ñoquis hasta que se demuestre lo contrario”.
Por
su parte, la trabajadora del Ministerio de Cultura y dirigente nacional de ATE,
Natalia Castesana, consideró a los despidos en el CCK como “una ofensiva sobre
los estatales, que se replica en otros organismos nacionales, administraciones
provinciales y municipales. Expresamos nuestra preocupación sobre el decreto del
Ministro de Modernización que revisa los contratos de los trabajadores del
Estado desde 2012 en adelante”.
La
dirigente añadió que existe “una amplia campaña pública que intenta convencer a
la sociedad de que el trabajador del Estado es ñoqui. Esta propaganda tiene que
ver, en verdad, con el achicamiento del Estado que propone este gobierno. En
ATE salimos a instalar nuestra verdad: nuestro trabajo es un derecho de toda la
población”.
Manuel
Sueiro, Secretario Adjunto de ATE Capital Federal, recordó en tanto que “el CCK
abrió sus puertas en mayo de 2015, con lo cual el planteo acerca de que los trabajadores
tienen menos de un año de antigüedad es desconocer su realidad contractual”.
Asimismo,
el dirigente porteño manifestó estar asistiendo “a una práctica de los ’90:
despedir trabajadores en vacaciones, cuando hay feria judicial”. Primero vienen
por los del Estado y luego irán por los privados, dijo. “Quieren que defendamos
puestos de trabajo, por sobre discutir poder adquisitivo del salario”.
Por
último, Matías Tomasetto del Coro Nacional de Jóvenes aseveró haber sido
beneficiado por el centro cultural, “que abrió sus puertas para que organismos
artísticos pudiésemos desarrollar nuestro trabajo. Estamos acá además en
defensa de la estabilidad laboral de los compañeros y que se discutan políticas
culturales a favor de la inclusión”.


