Al
ser consultada por El Trabajador del Estado, la dirigente confiesa estar
leyendo la contratapa de nuestro periódico: “Aquella primera acta que dio
nacimiento a ATE demuestra la transparencia y honestidad de los compañeros. Los
principios básicos que nos rigen son los que están allí. Principios legítimos
que, a pesar de los años, prevalecen y se transmiten con fuerza”.
“Siempre
dije que ATE era una herramienta para transformar la realidad de los
trabajadores”, añade Ñanco, “pero hoy me atrevo a decir que ATE es un camino
que nos lleva a ser libres. Iniciado por otros compañeros y continuado por
nosotros, en el que avizoramos un horizonte con otra realidad, en la rijan
leyes que favorezcan a los trabajadores, no a los patrones. ATE somos un conjunto
de seres humanos con intenciones de transformar la realidad de la sociedad
toda, porque antes de ser trabajadores, somos seres humanos”.
Sobre
la distinción de ATE respecto de otros sindicatos, la secretaria general la
define como la de “un sindicato democrático, una organización elegida por sus
propios trabajadores, con una autonomía total de los partidos políticos.
Siempre pensé que los sindicatos estaban bajo el ala de los partidos, pero
comprobé lo contrario, más allá de algún mal intencionado u oportunista que se
apropia de la herramienta para engordar un partido político. Nos tratan de
quilomberos, pero lo que somos es un sindicato de combativos, revolucionarios
que salimos a la calle a socializar, a expresarnos en libertad por más que
llueva o caigan piedras. En otros sindicatos no lo vemos”.





