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ATE

Durante el día de hoy, la Conducción Nacional de ATE, constituida por el secretariado nacional y los secretarios generales de los consejos directivos provinciales del sindicato, mantuvo una reunión en el Hotel ‘27 de Junio’ que culminó con el llamado al Paro Nacional con Movilización para el próximo 24 de febrero. El comienzo de la jornada contó con la intervención del Secretario General, Hugo Godoy, que ofreció un informe político a los presentes a modo de apertura para el debate, así como la del Secretario Adjunto, Julio Fuentes.

Apertura de Hugo Godoy, Secretario General de ATE
Nacional

 

Esta gran ola de despidos,
facilitada por el perverso mecanismo de precarización laboral generalizado en
el Estado Nacional, así como en las provincias y en los municipios, no
solamente es parte de una estrategia destinada a reducir el personal y
desestructurar algunas áreas clave del Estado, sino que también es parte de una
maniobra para discutir los salarios, porque el Gobierno Nacional es abanderado
en el arte de extorsionar a los trabajadores para aplastar o reducir los
reclamos en el plano de lo salarial. Plano en el que estamos sufriendo una
enorme pérdida y retraso, que ya viene de arrastre, pero que se ha agudizando
en los últimos meses y que, seguramente, se continuará profundizando en los
próximos tiempos porque todavía no ha terminado de impactar el efecto de la
devaluación del 40 por ciento sucedida en diciembre.

 

Además estamos frente al
comienzo de una estrategia gubernamental tendiente a desestructurar la Seguridad
Social. Venimos sufriendo, en Córdoba y en Tierra del Fuego, modificaciones a
los regímenes previsionales, y hay amenazas de querer transferir a la Nación
las cajas previsionales en otras provincias. Y obviamente está también el
mecanismo permanente de la criminalización de la protesta, que se viene
agudizando desde hace muchos años y que se profundizó con la aprobación de la
Ley Antiterrorista, que este Gobierno está ejecutando con cada vez más
intensidad.

 

Está claro que tenemos
motivos de sobra para analizar en el día de hoy la continuidad y la
profundización del plan de lucha que iniciamos en el mes de diciembre. El
pasado 3 de diciembre ya realizamos un Paro reclamando el fin de la
precarización y el pase a planta permanente de los compañeros, porque sabíamos
que ese era el césped donde se iba a deslizar la estrategia de reducción de
personal, ya que era la parte más débil de los trabajadores. Realizamos también
un Paro el 29 de diciembre, el último día hábil del año, para intentar poner un
límite a estas mismas cuestiones.

 

Para nosotros es muy
importante que, en el día de hoy, se discutan la fecha y las modalidades de la
medida de fuerza, para poder contener y contemplar en la decisión el conjunto
de las realidades de todo el país.

 

Son muchos los temas que
tienen que ver con la realidad que atravesamos los trabajadores estatales, en
el contexto del conjunto de la clase trabajadora y del pueblo argentino. En
primer lugar hay que mencionar que prácticamente no ha habido corte en el
trabajo realizado entre un año y otro. No quiero dejar de mencionar, porque
sinceramente estoy muy orgulloso, el trabajo realizado por los compañeros en
los últimos dos meses de intensa actividad y la capacidad de respuesta que
hemos tenido frente a esta ola de despidos que se ha desencadenado a partir de
la asunción de los nuevos gobiernos, y que se da tanto en el plano del Gobierno
Nacional, como en las provincias y en los municipios. La respuesta de nuestro
gremio ha sido verdaderamente ejemplar. Y el cumplimiento de esta consigna que
nos planteamos, que es que allí donde haya un despido debe haber una asamblea
de trabajadores y una medida de fuerza que será respaldada por el Consejo
Directivo Nacional, se ha cumplimentado a lo largo y a lo ancho de todo el
país. Mis felicitaciones para todos los compañeros y compañeras, y en
particular quiero mencionar también la enorme solidaridad y capacidad inmediata
de respuesta por parte de los compañeros de Río Negro, así como de todo el
país, frente a la detención del compañero Rodolfo Aguiar, que nos permitió
lograr que el compañero Rodi saliera a las pocas horas de la comisaría.

 

Este no es un año
cualquiera, sino que es un año en el que confluyen varias cuestiones. Para
nosotros lo más importante, entre otras cosas, es el año en el que se
conmemoran los 40 años del golpe genocida en la Argentina y, por lo tanto, es
el año donde nosotros al mismo tiempo conmemoramos la resistencia, la lucha y
la victoria de nuestro pueblo para repudiar esa dictadura, poniendo en los
tribunales y condenando a los genocidas. La lucha por la Memoria, la Verdad y
la Justicia ha sido un valor fundamental de la consciencia de nuestro pueblo y
nosotros creemos que de esa consciencia no se retrocede. Y en esa consciencia
nos afirmamos de la misma manera en la que fuimos capaces de construir ese hito
fundamental, después de 20 años, como fue en 1996, de crear el movimiento de
Memoria, Verdad y Justicia masivo en todo el país. Esa fue la fuerza que
permitió iniciar los juicios en España y, posteriormente, los juicios en
nuestro país.

 

De igual manera, en esta
conmemoración de los 40 años, este hito nos tiene que permitir, al conjunto de
los trabajadores estatales, poner a nuestras organizaciones al frente de la
convocatoria para la unidad del movimiento popular. No sólo en función de la
Memoria, la Verdad y la Justicia, sino también para enfrentar a una
circunstancia muy particular de la historia de nuestro país, como es que un
miembro orgánico de la estructura de poder y representante de los grandes
grupos económicos, después de muchos años accede a la presidencia de la Nación
a través del voto democrático. Desde Marcelo T. de Alvear, en los años ’20, que
esto no sucedía. En el medio sólo habían podido acceder a la presidencia a
través de golpes de Estado. Y este no es un dato menor: Primero porque es
expresión de esos intereses y de políticas para poner al Estado en función de
ellos. Segundo porque cuentan con un consenso importante dado por un triunfo
electoral que, si bien muchos de nosotros creemos que una masa importante de
esos votos fue una expresión en contra del Gobierno anterior más que un apoyo
real a los conceptos neoliberales, el nuevo Gobierno está utilizando para
llevar adelante las políticas de ajuste, de desestructuración del Estado, de
extraordinaria transferencia de riquezas de los sectores populares hacia los
grandes grupos concentrados con la devaluación. Si bien uno o dos años antes
había habido una importante devaluación del 30 por ciento que impactó
fuertemente en la realidad económica de los trabajadores y el pueblo, el último
antecedente sobre un nivel de regresión tan importante fue la devaluación
realizada por Duhalde en el 2002.

 

Esta medida está
acompañada al mismo tiempo por una conducción gubernamental conformada
directamente por gerentes de los grandes grupos económicos, que ahora asumieron
como ministros, secretarios y principales funcionarios del gabinete de este
Gobierno. Como alguien dijo por ahí: Argentina, atendida por sus dueños. Ente
otras cosas, están adoptando las medidas de aumento de tarifas en el sector
energético y, al mismo tiempo, están tomando medidas de desestructuración de
áreas de la Secretaría de Energía que permitían no mucho, pero cierto control
sobre las explotaciones hidrocarburíferas en nuestro país. Bajo la avalancha de
despidos también están produciendo la desestructuración de áreas clave del
Estado que, si bien podemos discutir si se podrían haber utilizado mejor o
peor, es cierto que es mejor tenerlas a no tenerlas.

 

Esto de que los gerentes
de los grandes grupos económicos sean ministros y secretarios es un tema que
demuestra la dirección que toma este Gobierno. Por eso nosotros no tenemos
ninguna duda en decir que esta ola de despidos masivos, que todavía no sabemos
si ha llegado al pico más alto, significa que el Presidente Macri se ha
convertido en el abanderado de la ofensiva de las patronales para una mayor
regresión en la distribución de los ingresos en este país y para tratar de hacer
que los trabajadores se resignen y claudiquen a la hora de discutir los
aumentos de salarios y la defensa de las paritarias que necesitamos para
recuperar el enorme retraso salarial que tenemos los estatales frente a la
inflación y que es de prever que en el transcurso del año se agudice si no
tensamos al máximo la capacidad de lucha y de resistencia, así como la
capacidad de propuesta y de creatividad de parte de los trabajadores.

 

De acuerdo a estudios que
hemos realizado durante el último mes, y que están realizados al mes de
diciembre, si nosotros quisiéramos volver al nivel de ingreso que los
trabajadores estatales teníamos en el año 2007 necesitaríamos, por lo menos, un
aumento del 46 por ciento. Y esto es hablando de ingresos medios. Obviamente existen
realidades de trabajadores municipales y provinciales en donde el retraso
salarial es mucho mayor. Además tenemos un estudio elaborado por nuestros
compañeros trabajadores del INDEC en el que, a valores también del mes de
diciembre, armaron una canasta básica familiar mínima y elemental que tiene un
valor de 15.677 pesos. Ese es el ingreso mínimo que debe tener un trabajador
para sostener a un grupo familiar de dos adultos y dos niños. Fue muy
importante el trabajo realizado por las compañeras y compañeros del INDEC,
porque estos son puntos de referencia fundamentales para las discusiones que
vamos a tener en las mesas paritarias, pero además porque dan cuenta de cuál es
la realidad económica y social por la que atravesamos los trabajadores estatales.

 

Por todo esto es que, para
nosotros, las luchas por la defensa del sistema de Seguridad Social, contra la
precarización laboral, contra los despidos, y por el salario, no están separadas
de la lucha, en un sentido político más amplio, por la defensa de la Memoria,
la Verdad y la Justicia, así como por la discusión de un Estado con políticas
públicas al servicio de las mayorías populares. No se puede discutir la
política gremial si no tenemos en claro cuál es el Estado al que aspiramos y
cuáles son las políticas públicas que deberían existir y al servicio de quién
deberían estar.

 

Nosotros creemos que la
unidad del movimiento popular no debe ser sólo unirnos por el espanto, sino que
nos tenemos que unir para construir más poder popular, y esto se logra con consciencia
de las estrategias adecuadas para que la lucha que demos no sea solamente en el
plano defensivo, sino también en el ofensivo, para que nos encaminen a nuevas
victorias, en lugar de a nuevas frustraciones. Eso implica consciencia y
capacidad de organizar y sostener nuestras luchas en el tiempo.

 

Otro punto fundamental en
la reunión de hoy es el de la organización de los trabajadores del Estado
Nacional. Si bien para nosotros los intereses de todos los trabajadores
estatales nacionales, provinciales y municipales están en el mismo plano de
igualdad, está claro que siempre uno discute la Nación, y de lo que se define
como políticas en el Estado Nacional, sale el impacto en el cuerpo social,
político, cultural y económico de la sociedad en su conjunto. Esa discusión
impacta directamente sobre las provincias y los municipios, así como en la
clase trabajadora en general. Es por eso que el rol de los trabajadores
estatales nacionales requiere en este momento de pulseada un mayor nivel de
unidad y de organización en todo el territorio nacional. Así como también
requiere que sostengamos una política que nos permita crecer con una
perspectiva de llegar, en el corto plazo, a los 60 mil afiliados en el Estado
Nacional. Porque eso nos permitirá mayor nivel de organización, elección de
cuerpos de delegados, mejor nivel de formación y de debate, y mayor capacidad
de disputa masiva. El debate político no puede ser solamente entre los
dirigentes o militantes, sino que tiene que llegar a las asambleas. Adentro y
afuera del sector de laburo, porque tenemos que desarrollar de manera
consciente estrategias que nos permitan mayores niveles de unidad con la
comunidad y con el pueblo en general.

 

Es por esto que para
nosotros es muy importante cumplir, en este inicio de año, con el Plenario
Nacional de Delegados del Estado Nacional que estamos pensando para armar en el
mes de marzo. Pensamos en alrededor de, y no menos de, 600 delegados. Además
queremos cumplimentar con la tarea auto impuesta de realizar plenarios de
delegados del Estado Nacional a nivel regional. La idea es que estos plenarios
nos permitan enfrentar este momento con un mayor nivel de fuerza, de
organización y de participación en las decisiones. En el último diciembre
realizamos una buena experiencia que fue el Plenario de Delegados Generales del
Estado Nacional, y nosotros creemos que es esa la dirección en la que tenemos
que avanzar.

 

Creemos además que la
formación, la investigación y la comunicación son temas centrales, y por eso
tenemos la idea de, en el transcurso del mes de febrero, llevar adelante una
doble jornada de trabajo de encuentro de los responsables de estas áreas de
cada una de las provincias. Pensamos también que, siendo el tema de la energía
un tema clave en la realidad social y económica en nuestro país, y teniendo
tantos trabajadores del sector organizados en ATE, no debería pasar la primera
quincena de marzo sin que hagamos un encuentro de delegados y dirigentes de las
distintas áreas de energía: Desde la producción nuclear, la distribución
energética, el organismo de regulación, la producción de carbón y de
electricidad, etcétera. Debemos realizar un encuentro que nos permita
profundizar el aporte de nuestra organización sobre este tema tan vital.

 

La idea es culminar todo
este proceso de reuniones en un gran plenario nacional en el mes de marzo que
nos permita definir líneas de acción más largas y estratégicas en el plano de
la disputa del Estado Nacional. Obviamente esto no quita la posibilidad de
realizar otro tipo de acciones si las urgencias de esta disputa lo exigen, pero
nosotros no queremos quedarnos solamente en el fragor de la pelea, sino que
además queremos consolidar la organización y la planificación.

 

Intervención de Julio Fuentes, Secretario Adjunto
de ATE Nacional

 

La respuesta de nuestro
sindicato donde hubo despidos fue rápida y contundente. Fuimos el sindicato que
no preguntó si los despedidos eran afiliados o no, si eran contratados o no.
Eran trabajadores del Estado. Había que ponerse al frente y a la par de esos
compañeros. Las cosas se sucedieron como siempre: ATE en la calle, y UPCN
reunida con los funcionarios, hablando quién sabe qué cosa.

 

La repuesta organizada y
única que vamos a dar en los próximos días debe ser categórica. Marcará el
temple del año. Esta pelea no se gana con un solo paro, pero debemos dar una
señal a los despedidos y a todos nuestros afiliados. El Gobierno no anda
escondiendo que despide: Es una política. Lo emplean como herramienta de terror
y la difunden. Esta es la estrategia que debemos enfrentar con la unidad de
nuestro sindicato. No puede haber una seccional que no adhiera a lo que hoy
resolvamos.

 

La precarización laboral
es un formato de contrato anticonstitucional. Gobierne quien gobierne, genera
flexibilización. Todos los partidos que están en los gobiernos lo han hecho. La
dictadura militar primero, que tuvo que sacar una norma para poder despedir: La
ley de flexibilización. Hoy cualquier intendente te echa compañeros sin dictar
ninguna ordenanza.

 

Siempre vamos a tener
traidores: Hoy leía declaraciones de Piumato. Es tremendo que un dirigente
gremial salga a decir que están bien los despidos porque son todos ñoquis.
Debemos prepararnos para resistir, pero también para debatir cómo salimos. Este
tiene que ser un accidente en la vida política de nuestro pueblo.

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