Desde la ATE señalaron que “el Gobierno no se
cansa de poner excusas para no derogarlo”, pero para ello también cuentan con sus
“interlocutores sindicales”, que “van, piden y escuchan el cuento de turno con
el que se dan por satisfechos y no toman ninguna medida concreta”. Mientras
tanto cada vez más trabajadores se ven alcanzados por este impuesto a la
injusticia.
Los trabajadores de PAMI nucleados en ATE están cansados
de ser la variable ajuste “para justificar los desbarajustes financieros del
Gobierno y que postergan la decisión de derogar el impuesto”.





