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Hacia el 2021: No tenemos ninguna duda de que todos los sacrificios tendrán su sentido

Secretario General de ATE Nacional

*Editorial de la edición de diciembre del 2020 de El Trabajador
del Estado. Click acá para descargar.

En el último número de ‘El Trabajador del Estado’, publicado
el 2 de noviembre, la tapa fue la expresión de la movilización que habíamos realizado en rechazo al 7 por ciento de aumento y para reclamar que se concreten el pase a planta permanente de todos los trabajadores y trabajadoras, el establecimiento de un aumento mayor y de un bono de fin de año, y la aprobación del impuesto a las grandes fortunas.

Ha pasado un mes y medio de esa publicación, y en las últimas horas hemos llegado a un acuerdo con el Gobierno que nos ha permitido
cerrar las Paritarias con un avance muy importante para las y los trabajadores. El esfuerzo de aquella movilización de los primeros días de octubre y el estado de alerta y asamblea que venimos sosteniendo en estos meses han dado sus resultados: hemos podido concretar un
cronograma de pase a planta permanente para más de 29 mil trabajadoras y trabajadores del Estado Nacional, y un proceso para un número similar para reubicar y recategorizar a los compañeros y compañeras en el transcurso de los próximos años. Con estas medidas, estamos terminando con una ‘espada de Damocles’ que pendía sobre la cabeza de los y las estatales, generando angustia y preocupación, y abriendo un tiempo nuevo.

Este acuerdo paritario también ha permitido avanzar en el plano salarial. Si bien no alcanzamos plenamente todas las metas que nos
habíamos planteado, hemos superado ampliamente aquel mísero 7 por ciento y hemos conseguido un aumento que llegará, al finalizar el período, al 25 por ciento; además de un bono de fin de año, y la incorporación permanente del bono de 4 mil pesos que se estableció al comienzo de la pandemia (para salarios menores a 60 mil pesos).

Esto va a implicar que los que menos cobran puedan superar la media inflacionaria del 35 por ciento, y que otra parte importante pueda empardarla. Nos queda pendiente la situación de los sectores de mayores
ingresos a esas cifras, que van a quedar rezagados, y por eso es que a partir de aquí la discusión será la de empezar a recuperar lo perdido, y no solo tratar de empatarle a la inflación.

Hemos firmado el acuerdo con mucho orgullo y convicción, y somos conscientes que por primera vez después de 14 años, los trabajadores y trabajadoras de ATE estamos firmando un Convenio Colectivo de Trabajo. Esto es porque el Gobierno ha escuchado y porque se han atendido las prioridades que planteamos desde el comienzo de la gestión, y porque ha tenido en cuenta nuestros reclamos frente a
su primera propuesta. Culminamos un proceso de negociación en el cual ATE ha sido actor principal para concretar estos objetivos.

Esto demuestra el esfuerzo que venimos haciendo como organización en este tiempo, y que vienen haciendo los y las estatales poniéndose al frente de la lucha con la pandemia, particularmente los de Salud,
Niñez, Migraciones, Seguridad, SENASA, entre otros. Centenares de ellos han perdido sus vidas en esa batalla, los hemos homenajeado y los valoramos permanentemente como símbolo de un Estado que tiene que cumplir un rol cada vez más activo, presente y dinámico en la vida de la Argentina. Para que esto suceda, el motor fundamental somos los propios trabajadores y trabajadoras del Estado.

Estamos muy orgullosos de ese rol clave que cumplimos, y por
eso hemos participado activamente de las campañas de prevención para detectar el Coronavirus en las barriadas, garantizando el testeo para enfrentar las altas cantidades de contagios. Ahora estamos aportando centenares de voluntarios y voluntarias a lo largo y ancho del país para que participen en la campaña de vacunación que creemos que debe ser una epopeya que permita enfrentar y, si es posible, vencer a la pandemia. Necesitamos reducir la cantidad de muertes y garantizar la adecuada atención para los contagiados.

Este esfuerzo nos va a permitir pensar en la perspectiva de un 2021 muy distinto a este duro y difícil 2020 que, auspiciosamente, estamos terminando con buenas noticias como la de este acuerdo paritario. Este acuerdo no nació de un repollo, sino que surgió de la capacidad de fuerza y organización que las y los trabajadores tenemos desde ATE para discutir la perspectiva del Estado y de las políticas públicas en la República Argentina.

En este fin de año también hemos tenido la buena noticia de
haber logrado que se apruebe en el Congreso de la Nación el impuesto a las grandes fortunas que, aunque se cobrará por única vez, nosotros seguiremos reclamando por que se mantenga de manera permanente.

Es imperioso que estas buenas señales se profundicen, porque
no está bueno que se haya dejado sin efecto al IFE sin haber establecido un salario universal. Tampoco está bueno que se haya puesto en marcha el Consejo Económico Social sin la participación de nuestra CTA-A, o de otras organizaciones sociales y PYMES. Ni está bueno que las discusiones con el FMI se estén llevando adelante sin haber hecho una investigación previa.

Para que estos claroscuros de esta realidad compleja de un año tan particular puedan abordarse de una manera favorable a las necesidades
populares, se requiere mayor unidad y protagonismo de esos sectores populares. En ese camino, es un aliento de mucha esperanza y de profundización del compromiso la reunión nacional que hicimos con los y las jóvenes de la CTA-A.

Vamos rumbo al segundo año de gobierno, y en él se dirimirán
posiciones políticas en el proceso electoral. También será un doble aniversario para la clase trabajadora. Primero porque se cumplen 30 años del ‘Grito de Burzaco’, y  25 años de la fundación de la Central de Trabajadores de la Argentina en un Congreso que llevamos adelante en el Luna Park en 1996.

El objetivo de esas dos gestas era el de construir un nuevo modelo sindical y abrir las puertas a nuevas formas de organización y de
participación. Porque la Clase Trabajadora organizada, en unidad con la mayoría del pueblo argentino, es esencial para construir una Patria para todos y todas.

En ese camino vamos, y por ello nos impulsamos con los vientos esperanzadores abiertos por el pueblo boliviano en su triunfo contra el
golpe de Estado. Con el esfuerzo de nuestras organizaciones hemos podido aportar nuestro grano de arena para ese triunfo. También nos inspira el triunfo del pueblo chileno, así  como la capacidad del pueblo venezolano de haber vencido el bloqueo de Estados Unidos y
de haber ratificado un camino de soberanía en las elecciones del 6 de diciembre pasado.

Es en ese marco es que fuimos a formar parte del Encuentro
de Pueblos y Organizaciones del Abya Yala que convocamos apenas Evo volvió a su patria. En el mismo participarán organizaciones sociales, de pueblos originarios y sindicales, para promover una América unida en torno de la plurinacionalidad.

La posibilidad de reactivar el UNASUR o la CELAC, tendrá que ver no solamente con la voluntad de quienes gobiernan, sino también de la capacidad de la diplomacia que emerja de la fuerza y de la consciencia organizada de las organizaciones libres del pueblo, particularmente las y los trabajadores, las mujeres organizadas a nivel latinoamericano, los pueblos originarios, y las nuevas organizaciones que se han ido construyendo a lo largo y a lo ancho de todo el continente.

No tenemos ninguna duda de que todos los sacrificios,
esfuerzos y pérdidas que se transitaron en este año tan duro que ya termina, tendrán su sentido a partir de que esos caminos se vayan ampliando, creciendo y mostrando nuevos horizontes de libertad, fraternidad, hermandad entre los pueblos, y potencia creadora para el buen vivir.

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