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Ricardo Obregón Cano, histórico dirigente peronista y ex Gobernador de Córdoba, falleció el pasado domingo 19 de junio en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires por una insuficiencia cardíaca y una complicación pulmonar.
Dirigente de larga trayectoria en el Partido Peronista de Córdoba, fue elegido Senador de la provincia de Córdoba en 1951, en representación del departamento Río Cuarto. Inmediatamente fue elegido (y reelegido en dos oportunidades) presidente del Bloque de Senadores del Partido Peronista, al tiempo que ocupaba la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del cuerpo legislativo.
Renunció en 1954 para ser designado ministro de Gobierno, Educación, Culto y Justicia de Córdoba por el Gobernador Raúl Lucini. Ocupó cargos de relevancia en el Gobierno justicialista hasta que en septiembre de 1955 la dictadura autotitulada ‘Revolución Libertadora’ (dirigida por el militar Pedro Eugenio Aramburu) lo encarceló por cuestiones políticas. En junio de 1956, se le realizaron simulacros de fusilamiento en la vieja Penitenciaría Nacional de la Av. Las Heras. Al ser excarcelado partió al exilio, donde aportó su militancia contra la dictadura de Aramburu y, posteriormente, la de Isaac Rojas.
En 1962 fue electo Diputado de la Nación Argentina por el Partido Laborista, tras las elecciones de 1962, cuando el peronismo ganó diez de las catorce gobernaciones en juego, el presidente Arturo Frondizi intervino todas las provincias adversas a su Gobierno y anuló también las elecciones legislativas, impidiendo a Obregón asumir su banca. Al año siguiente, pese a que figuraba nuevamente en la lista de candidatos, Obregón se plegó al voto en blanco, siguiendo el consejo de Perón desde el exilio.
Ricardo Obregón Cano fue, junto al dirigente gremial Hipólito Atilio López, uno de los líderes del Cordobazo. En esa época gobernaba el país la dictadura militar liderada por Onganía (1966-1970), que durante los primeros años desactivó la Comisión del Salario Mínimo, Vital y Móvil y congeló la gran mayoría de las remuneraciones. Se buscó suspender el sábado inglés, único día en que la jornada laboral se reducía a la mitad. Se impuso una ley de represión automática para huelgas y conflictos sindicales. Asimismo se intervinieron gran cantidad de sindicatos suspendiéndose sus personerías gremiales.
El 12 de abril de 1971, tras levantarse la proscripción al peronismo de presentarse a elecciones impuesta tras el golpe de Estado de 1955, los partidos políticos iniciaron su etapa de reorganización a nivel nacional y en las provincias, para las elecciones que restablecerían nuevamente el sistema democrático de gobierno. Elegido por Juan Domingo Perón por sus antecedentes políticos en la provincia y su incondicional lealtad, Obregón Cano fue designado delegado del Consejo Superior Peronista para llevar adelante la tarea de reorganización partidaria en Córdoba.
Obregón Cano encabezó entonces la Lista Unidad, acompañado por el gremialista Hipólito Atilio López, máximo dirigente de la Corriente Legalista de las 62 Organizaciones Peronistas, como vicegobernador.
En las elecciones generales del 11 de marzo de 1973, los candidatos de la coalición peronista obtuvieron el 44,2 por ciento y una diferencia de 12.820 votos sobre el candidato de la Unión Cívica Radical, Víctor Martínez, que cosechó el 43,1 por ciento. En el ballottage del 15 de abril de 1973 se impuso el FREJULI con el 53,84 por ciento y una diferencia de 86.566 votos.
Obregón Cano y el vice Hipólito Atilio López prestaron juramento el 25 de mayo de 1973 ante la Asamblea Legislativa de Córdoba. En su mensaje de asunción, el gobernador convocó a todo el pueblo “sin distinción de ideas políticas” para que otorgasen “a los intereses colectivos y a los intereses nacionales un carácter prioritario” y aseguró que no toleraría “la restauración de viejas antinomias”. Pidió una tregua política y social. Colocó a la Unión Cívica Radical, principal partido opositor, en el lugar del adversario legítimo para “actuar como control y fiscalización” del Gobierno de la mayoría en el proceso de institucionalización a desarrollarse. Exigió además ética y compromiso político a los distintos actores sociales para “no hacer el juego a grupos perturbadores de izquierda o derecha” que estuvieran “en contra del pueblo que votó el 11 de marzo”.
El 25 de mayo, día de la toma de posesión hubo un acto en plaza San Martín y esa misma noche fueron liberados los presos políticos, al igual que en casi todos los penales del país. Al otro día fueron recibidos por el gobernador en la Casa de Gobierno. Durante su mandato se aprobaron leyes de amnistía política y reparación histórica para beneficiar a aquellas personas que, por causas políticas o gremiales, fueron separadas de sus cargos públicos provinciales o municipales del personal policial.
El 27 de febrero de 1974, el Gobernador Obregón Cano ordenó la remoción del jefe de la Policía de Córdoba, el teniente coronel Antonio Domingo Navarro, ex jefe de la Policía Militar del Tercer Cuerpo del Ejército. Al enterarse del relevo, el jerarca policial acuarteló a unos siete mil efectivos a sus órdenes en la ciudad, aduciendo una “infiltración marxista” en el Gobierno. Esa misma tarde, grupos de civiles antiperonistas habían tomado las emisoras LV2 La Voz del Pueblo y LV3 Radio Córdoba, y habían comenzado a emitir comunicados en apoyo al jefe de la insurrección. En respuesta, Obregón Cano difundió la siguiente declaración: “Antonio Navarro, en franca actitud de rebeldía, lejos de acatar la orden recibida, engaña a sabiendas a parte del personal policial y, con el apoyo de pequeños grupos repudiados por la ciudadanía, se rebela, pretendiendo ser fiscal del Gobierno electo por todo el pueblo de la provincia”. Durante lo que luego sería llamado “El Navarrazo”, policías uniformados y de civil irrumpieron en la Casa de Gobierno y detuvieron a Obregón Cano y a López, junto con otras setenta personas.
La destitución por la fuerza del Gobernador abrió un período de inusitada violencia política en Córdoba que continuó hasta el retorno de la democracia. Por su parte, el dirigente Hipólito Atilio López fue asesinado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) el 16 de septiembre de 1974.
A fines de los años setenta, tras ser destituido de la gobernación cordobesa, Obregón Cano, radicado en México desde agosto de 1974, participó en el lanzamiento del Partido Auténtico. Durante la dictadura cívico-militar autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, ejerció su militancia contra la dictadura, abogó por el retorno de la democracia y llevó a cabo la denuncia de las violaciones a los Derechos Humanos.
Al regresar al país en 1984, Obregón Cano fue parte de la fundación del Movimiento Peronista Montonero (MPM). El 20 de diciembre de 1983, Raúl Alfonsín había dispuesto el Decreto 157/83, que instauraba en Argentina la “teoría de los dos demonios”, que equiparaba la resistencia activa a la dictadura militar con la propia dictadura. Ricardo Obregón Cano fue encarcelado, según fallo del juez federal Miguel Pons, en la causa n.º 4894, caratulada “Obregón Cano p.s.a. asociación ilícita”.
Cano criticó la Ley de Obediencia Debida que prescribía los delitos cometidos por los miembros de las Fuerzas Armadas cuyo grado estuviera por debajo de coronel, que establecía que los delitos cometidos durante el terrorismo de Estado y la dictadura militar no eran punibles.
Durante la dictadura, su hijo (Horacio Obregón Cano) permaneció encarcelado en el centro clandestino de Campo de la Ribera. Fue citado en calidad de víctima en la megacausa conocida como La Perla. En noviembre de 1987 la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, declaró la absolución de Obregón Cano. Horacio Obregón Cano sostuvo al declarar en el juicio por crímenes de lesa humanidad, que cuando estuvo secuestrado en el centro clandestino de La Ribera, uno de los represores le dijo: “Vos estás aquí por portación de apellido. Tu padre se nos escapó por casualidad”.

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