Dentro de ello necesitamos el blanqueo de todas las sumas que se cobran en negro porque los grandes perjudicados son los compañeros que están más cerca de su jubilación y cuando lo hacen, perciben sumas miserables. Hacia ellos también apuntamos fuertemente nuestro reclamo. Pero este perjuicio también va para el trabajador activo porque sus escalas están achatadas.
Ya ni hablar del salario propiamente en sí con un Estado que empobrece a su propio trabajador. Compañeros jornaleros de municipios definitivamente precarizados, que es aquel que se presenta el día lunes y si hay trabajo lo toman y les pagan apenas 350 pesos.
Insistiremos con el reconocimiento de ATE, y que creemos llegará pronto porque los primeros que nos están dando la legalidad son los propios trabajadores que se han sumado a nuestra lucha y hoy lo vemos con el conflicto de la Salud.
Muchas cosas se han desvirtuado. Por ejemplo han desaparecidos programas, como el de Salud familiar que redujo la mortalidad infantil en el conurbano de Córdoba y ahora se dedican a realizar obras faraónicas.





