El
pragmatismo de las clases dominantes acepta todo tipo de disfraz a la hora de
establecer vínculos gerenciales con sus operadores de turno; pero el nuevo
periodo que se abre en Latinoamérica, decantado del anterior enclave liberal
con careta populista, en que los principales administradores de la falacia
capitalista local, reciclan y reviven las clausulas más importantes del
Consenso de Washington, los principales operadores del lobby transnacional
y sus empresas destacan de manera fulgurante “la vuelta a la normalidad” en
América latina; los indicios de los acomodamientos sucesorios se vienen
percibiendo desde el último mandato kirchnerista, visible fundamentalmente en
las relaciones suaves con el FMI en el monitoreo del INDEC por parte
de este, en la discusión de la necesidad de devaluar el peso y en el acuerdo
directo con las transnacionales extractivistas, sin dejar de mencionar el
acuerdo secreto con Chevron, la sucesión de Miguel Gallucio, ahora desplazado
por Miguel Gutiérrez, ex CEO de Telefónica, a partir de un acuerdo de sucesión
, frente a YPF y la continuidad de Lino Barañao en ciencia y técnica demuestran
el vinculo umbilical entre el Kirchnerismo y Macrismo.
Es
clave una lectura que contemple un ciclo de resurgimiento de modelos adaptables
a la necesidad de regeneración de los periodos de acumulación en el Cono Sur,
siempre dando una lectura global de la dependencia de estos periodos a la
estructura de funcionamiento del sistema capitalista global en su conjunto.
El
resurgimiento de las democracias en el continente después de las feroces
dictaduras, el periodo de acumulación del ciclo capitalista en torno del la
liberalización del mercado mundial y la aplicación de los llamados modelos
neoliberales, con el respectivo by pass del 2000 después de la crisis
agravada de ese periodo, con la implementación en todo el Cono Sur de
populismos extractivistas, y el actual momento de resurgimiento de las bases
fundamentales del Consenso de Washington; es decir una consolidación de las
premisas necesarias de lo hecho en este último periodo, con el consiguiente
ajuste de tuerca a un proceso , en el cual para el sistema es necesario
reciclar los vínculos de dependencia entre , el capitalismo duro centralizado,
con los países dependientes.
El
vuelco de grandes partidas del presupuesto operatorio del anterior periodo
hacia obras de infraestructura, que posibilitaron y posibilitan la infraestructura
para el saqueo, constituyen parte de los principales ítems de los diez puntos
más importantes, los cuales han priorizado principalmente una estimación de
avance de la participación en bienes naturales exportables de los conglomerados
transnacionales más importantes del mundo.
Pero
el gran dilema de la deuda pública y el déficit fiscal, configurado en una
matriz variable, (pero en alza) como en 2014 de solo el 3,8 % del P.B.I,
cerrando el 2015 al 5,4%, con la pretensión del actual gobierno de una baja al
4,8, porcentual dudoso en miras de lo que hasta ahora viene ocurriendo, es
resolverlo a costa de la pauperización de millones de personas.
Según
el Banco Mundial el P.B.I de Argentina es de US$540.000 millones, una de las
economías más altas de América latina, de igual manera la brecha de desigualdad
se acrecienta con el despido de una cantidad impensada de trabajadores en el
ámbito público, pero también privado, donde la pobreza sumó a 1,4 millones de
argentinos en mayo de este año; según El Observatorio de la Deuda Social de la
Universidad Católica Argentina la pobreza en el país, en lo que va del primer
trimestre del año, aumentó al 35%, frente al 29 % de finales de 2015; en la
práctica significa 13 millones de argentinos en situación de pobreza, pero
según en este mismo informe , la taza de indigencia subió de 5,3% de finales de
2015 , a 6,9 en marzo de este año, incorporando 250 mil personas a esta categoría,
y alcanzando 2,3 millones en esta situación.
A
pesar de este significativo aumento, el escenario futuro y las proyecciones
tienen que incorporar los datos estimativos de la pérdida de empleo por
la debacle de la inflación, el aumento del transporte, los servicios
domiciliarios, el incremento de impuestos, de tarifas generales; índices
generales a tener en cuenta a la hora de las mediciones de los índices de
pobreza.
El
dato más sensible a tener en cuenta es por demás sensible, más cuando se trata
del futuro, es decir de nuestra infancia, pero además toma un valor
trascendental cuando las mediciones que afectan a esta es de carácter
estructural; según la UNICEF el 45 % de los niños pobres reciben la Asignación
Universal; las grandes contradicciones de la Argentina del interior profundo ,
donde se genera el centro de la política de exportaciones de materia prima, los
niños del norte tienen 6,5 más de probabilidades de ser pobres que los de
Buenos aires, pero además el 8,4 % , es decir 350 mil niños aproximadamente de
los chicos y chicas de 0 a 17 años son extremadamente pobres.
La
cuenta de la pobreza de niños y niñas en nuestro país da 4 millones, pero esta
cuenta no cuenta la cantidad de pesos e ingresos de distinto tipo para hacer
dicha medición, sino que las variables son diez indicadores vinculados con los
Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Convención de los Derechos del Niño,
los cuales se basan en los parámetros relacionados a la salud, educación,
nutrición, información, saneamiento, vivienda, ambiente, violencia, trabajo,
juego e interacción; la importancia de que una medición de estas
características no sea monetaria tiene la particularidad de ser una medición de
las características estructurales de la pobreza infantil.
El
panorama de reformulación y afirmación de una política económica, que deja, una
vez más, fuera de juego a los sectores vulnerables del país, insiste en afirmar
lo concerniente a las exportaciones de materias primas, con el agregado de
beneficios de exención de cobro de retenciones para las grandes
exportadoras transnacionales de granos, petroleras y las mineras.
El
sentido directo es a la derecha enérgicamente radical, con un panorama de
beneficios al sector financiero y empresarial definitivamente concentrado,
acentuando un constante aumento en los precios de los combustibles para,
evidentemente, bajar el consumo, con la excusa de aminorar la tasa
inflacionaria, subsidiar a 87 dólares el barril de petróleo a las
transnacionales del rubro, donde el costo del barril a nivel internacional
ronda los 40 dólares, al unísono el Banco Central cotiza a 38% a 35 días los
LEBAC o letras del Banco Central , con las garantías para los inversores y
especuladores de distinto tipo.
El
panorama tiene la venia del F.M.I, que vuelve a jugar intensamente en la
dirección de la economía y su monitoreo. Es sabido que la ortodoxia rancia de
la derecha dependiente y subsidiaria del capital transnacional corporativo
juega a favor de sus intereses, justo, en una escalada de las derechas
mundiales, favorecida por la debacle de los grises progresismos extractivos,
que hasta ahora, solo posibilitaron su retorno.
Las
inclemencias políticas para los sectores populares, una vez más vuelven a
ponerse a prueba, con una necesaria e imperiosa necesidad de disputa de los
sectores que entrampados por las cúpulas de siempre, jugar a favor de
establecer un intrínseco pacto de gobernabilidad que beneficie a las clases
dominantes y subsidiarias locales; a la vez hoy como nunca la unidad de los
sectores sindicales clasistas, todo el arco de movimientos sociales, desde
ambientales hasta de género, se hace sensiblemente necesaria, bajo un programa
que proyecte las reivindicaciones económicas y estratégicas hacia un futuro
posible y liberador.


