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ATE

Esta semana estuvieron en Buenos Aires para impulsar una Ley para reactivar FM y que se reincorpore a los despedidos/as.

Patricia Dazoy, Marcela Brancato, Patricia Pérez, Verónica
Pitta y Gabriela Pérez son algunas de Las Mujeres de Villa María en Defensa de
Fabricaciones Militares. Son esposas de fabriqueros en Villa María, Córdoba,
que desde el 15 de diciembre  -cuando
llegó la primera lista de despedidos-  se
organizan para luchar a la par de sus compañeros.

“Si bien la lucha continúa y los fabriqueros no bajan los
brazos, es por la fuerza que nosotras hemos puesto. Nosotras no esperamos que
los otros hagan cosas, la salimos a pelear y vamos a seguir, como hacemos
ahora”.

 Esta semana
estuvieron en Buenos Aires para presentar el proyecto de Ley de Emergencia (por 24 meses) en Responsabilidad Social
y Sustentabilidad de la Dirección Nacional de Fabricaciones Militares
. Y
también, para buscar la adhesión de las diputadas y diputados.  Para eso, durante dos días se pararon en la
puerta de la Cámara y “uno por uno, puerta por puerta”, los esperaron y les
dieron  el proyecto en mano.

El anteproyecto que lleva la firma de la diputada Gabriela
Estévez del bloque FPV tiene como objetivo reactivar la Fábrica y que se
provean insumos. También, contempla la reapertura de Fanazul y la
reincorporación de los trabajadores despedidos y despedidas. “Queremos que la
Fábrica salga adelante fabricando y que se deje de comprar afuera lo que se
pueda producir acá”, expresaron.

“La voz de las
mujeres es más fuerte”

Los 31 despedidos en Villa María fueron parte del puntapié
inicial de la última etapa del desguace de las Fábricas Militares. La lista
llegó el 15 de diciembre. Con el paso de los días y semanas, los despedidos
llegaron a 500 en todo el país, entre Sede Central, el cierre de Fanazul, las
cesantías en Jáchal y Fray Luis Beltrán.

Desde ese día, las mujeres, esposas de los fabriqueros, se
comenzaron a organizar.  Muchas se
conocían porque sus esposos son de ATE, cuentan.

Cortaron rutas, marcharon una, dos, tres veces. Y juntaron
firmas, unas 8000, de vecinos y vecinas que apoyan la Fábrica. Muchas de estas
acciones se hicieron en conjunto con el CDP de Córdoba y compañeros/as de las
seccionales de Río Tercero y Río Cuarto. 

“Nos propusimos informar a la sociedad. Llamamos a todos los
medios, radio, televisión, hicimos una página en Facebook, hicimos panfleteadas
y seguimos juntando firmas durante los Festivales de Córdoba”, explicaron.

Verónica señala: “La Fábrica no es solo importante para la
región sino para todo el país y, en particular, para el Ministerio de Defensa.
Aunque a este Gobierno no le interesa fortalecer el Estado sino privatizar”. Y
detalla: “Son cinco Fábricas emplazadas en lugares estratégicos, que tienen la
capacidad y la gente preparada para abastecer en lo que es explosivos,
municiones, entre otros”. Y remarca: “Es algo que es patrimonio de todo el
pueblo, no sólo de quienes trabajan ahí. Y también, para nosotras, representa
el futuro para nuestros maridos e hijos”.

Para los festivales de folklore que se realizan en Córdoba,
las Mujeres en Defensa de FM instalaron una carpa en el paseo peñero y a la
entrada del Cosquín pusieron una mesa. “Todas las noches de 20 a 12 de la
noche, repartíamos un boletín que hicimos junto con ATE, contando la historia
de FM, qué produce y cuál era la problemática”, relataron.

Al recordar el momento de los despidos, Gabriela cuenta: “Se
vivenció y se sigue estando dentro de una incertidumbre”. Sin embargo, “fue
importante lo que pasó con la comunidad, que suele ser fría, pero que esta
vez  nos acompañó muchísimo. La gente sola
iba a firmar por la causa, porque muchos son ex empleados o tienen algún
familiar que fue empleado; incluso hay familias que perdieron a un ser querido
en la fábrica. Todos iban a apoyar porque saben la importancia de la industria
en toda la región”.

La vida misma de Gabriela es la historia de la Fábrica. “Fui
hija, y soy esposa y mamá de un empleado de Fabricaciones. Mi papá trabajó en
los mejores tiempos de la Fábrica, hasta 1992, cuando fue despedido. Y mi
esposo entro en 1988. Vi a la Fábrica en su mayor esplendor, cuando la planta
de trabajadores cuadruplicaba la de hoy, con 2000 operarios”.

“Tengo la seguridad
de que si hubiera una política de poner en marcha la Fábrica, eso sería
posible, que no es una utopía”
, agregó.

Si bien cuando hay despidos el foco se pone en la persona
que se queda sin trabajo, detrás hay familias y la vida de cada uno es
afectada. En esos momentos, son las mujeres las que redoblan el trabajo y,
muchas veces, las que le ponen el hombro a la lucha para no aflojar.

En ese sentido, Verónica analizó: “Las mujeres somos las que
llevamos la familia adelante. No es que nos guste dejar a nuestros hijos,
estamos luchando porque como familia necesitamos el trabajo y lo que pasa es
injusto. “En este momento creo que la voz de las mujeres es más fuerte socialmente”,
concluyó.

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