ATE

por Adriana Pedrolo

Texto con el que se abrió la conversación urgente con Rita Segato ante la crueldad del Gobierno como política pública. (1)

Un país de púas, un país de espinas.

Cálculo, precisión y técnicas para un arma de destrucción masiva.

Los jubilados y los niños primero.

Llegar un día y no tener más compu, ni colegas, ni puesto, ni salario.

El digicard dice ACCESO PERMITIDO pero las paletas no se abren. 5 policías miran la escena. El pibe les pregunta ¿¿no me abren??  Respuesta: “El molinete no lo deja”.

Antes fueron las listas. Y en algunos lugares hubo cola para saber si estabas en la lista. Los elegidos para la muerte   o para la salvación

Pero no nos echan.  Estos “nos desvinculan”: “Los contratos no serán renovados” y “La gente que no es necesaria va a dejar de cobrar. Cobrar es el gran fantasma que nutre la envidia del prójimo. “Cobran”.

La Crueldad… ¿cómo decirte?

No ser el dueño de nada te vale el rótulo de Haragán, de Vago, de Vividor o de Ñoqui.

Justo atrás de “los planeros” venimos nosotres, les trabajadores del estado. Respondemos a los despidos con una Asamblea.

La policía de civil juega entonces A LA ENCERRONA en pleno día, y con cadenas y candados CIERRA EL ACCESO al organismo con todos nosotros adentro. ¿Qué pasa que nos encierran? Los turistas del CCK miran por las ventanas a les compañeres. No entienden por qué no pueden entrar.

Días después la encerrona será en el INADI, para impedir una radio abierta antidespidos.

Los pastores super-star de las derechas evangélicas invadieron la pantalla en medios que jamás cumplieron con la ley de medios.

Fue allí que nuestros Derechos por arte de magia se volvieron “Beneficios” para luego transformarse (lisa y llanamente) en “Privilegios”.

Somos costo, capital humano y casta.

De golpe nos volvimos ciudadanos bajo sospecha. La nutrida presencia policial ¿acaso no lo acredita? Una policía que …más que policía ya es una fuerza de ocupación.

Y sin embargo una madre en uniforme nos cuenta bajito que trabaja 12 horas de pie. Que vive a 17 km de la capital y que besa a su hijo dormido dos veces por día. A las 5 de la mañana y a las 10 de la noche.

La crueldad, cómo decirte, ¿no?

La intervención que llega y no tiene idea de qué la va el organismo al que aterriza.

Pregunta si el edificio es alquilado, y hace las cuentas. Hoy Recursos Humanos hizo el inventario de los muebles.   Les dijimos que -vaquita mediante- la cafetera y el tostador son nuestros, y que el orgullo de ser estatales también.

Nos dicen que no nos hagamos problema, que eso último no les figura.

El país cambió 

El vecino, que después del resultado electoral grita en el pulmón del edificio “¿Dónde están ahora los peronistas del 1°?  ¿Y los zurdos del 4°?

El antibiótico de una sola dosis, para que mañana estés trabajando, sin que al médico le importe una mierda si la boca se te vuelve una sola ampolla…porque ”argentinos … la fiesta se terminó”.

El jefe de área, que en una investigación sacrifica la categoría “violencia de género” diciéndote: ¿Y para qué? “Vos por tu ideología”. Ayer lo echaron, a él también.

Las pistolas Tasser.

Los jubilados y los enfermos en la cola inútil para sus -ahora negados- medicamentos.

El nuevo ácido sobre la cara de los manifestantes.

El ojo sacrificado desde el arma de un tirador de élite.  Los ridículos y temibles Robocop de Patricia. 

Patricia.

El comedor sin comida. El silencio todavía sin reacción,

Lxs presxs políticxs.

La laburanta del segundo, que para demostrar “que ella es buena” no se moviliza con sus compañeres porque “yo a los despidos los espero trabajando” sin entender aun, que el combate es todo, menos esperar.

La pre jubilada que nunca se va a jubilar.

El que duerme en la calle y la calle que ya no duerme.

La Crueldad es este ESTADO DE COSAS

LAS COSAS SOMOS NOSOTRES Contra el modelo de la crueldad: ORGANIZACIÓN, LUCHA, CORAJE y sobre todo: TERNURA, compañeres… para nosotres la Ternura.

*Trabajadora Estatal


  1. Nota de la autora: El texto no hizo más que juntar experiencias personales con las de mis compañeres, testimonios que iban surgiendo en reuniones sindicales y conversaciones privadas, sobre lo que estábamos atravesando como país, cómo vecines, como familia, como estatalas y estatales y como feministas militando en un sindicato activo. La verdad que por momentos no teníamos palabras para describir esto, que se parecía mucho a la película inglesa «Yo, Daniel Blake» de 2016 (la vieron?) un hombre frente a un Estado neoliberal alienado y «eficiente» como el que pretende hacer Milei. Para encarar el texto leí entonces algunos trabajos sobre la crueldad, y el que más me impactó (porque encontré alli conceptos aplicables a lo que estábamos viviendo) fue el del psicoanalista freudiano Fernando Ulloa. Él es quien habla de la crueldad como fracaso de la Ternura. Allí aparece también lo de la «encerrona tragica» del poder a quienes somete. Pero también traté de poner el sentir y el pesar, el impacto en el cuerpo y en el alma, de tamañas injusticias.

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