Culminó la segunda jornada de festejos
por el retorno de expresidente Evo Morales a su patria. Tras partir de la
fronteriza ciudad de Villazón este lunes y recorrer varios puntos del
territorio cerró este martes en Oruro a la espera del gran acto de este
miércoles en Chimoré. Una delegación de la CTA-Autónoma, ATE y CLATE acompañan
al líder en el reencuentro con su pueblo.
Por
Marcelo Paredes y Mariano Vázquez, desde Bolivia.
La
jornada del martes tuvo un episodio especial, con una fuerte carga emotiva. Por
varias cuadras Evo Morales atravesó un camino flanqueado por mujeres, hombres y
niños con wiphalas, banderas bolivianas, del Movimiento Al Socialismo (MAS), que hacían sonar sus zampoñas y pututus durante un kilómetro y acompañaron al líder
indígena hasta ingresar al estadio Dionisio Morales Choque, en honor a su padre.
La
masiva presencia de organizaciones sociales, sindicales, y políticas de la
región de Orinoca, en el extremo oeste del departamento de Oruro, al límite con
Chile bailaron y cantaron al ritmo de la tarqueada expresando una alegría
desbordante por la presencia de su hijo pródigo. No es para menos, en Orinoca
el MAS obtuvo el 99% de votos en las elecciones del 18 de octubre, cuando Luis
Arce fue electo presidente con el 55%.
Durante
el acto Morales agradeció el cariño de su pueblo: "Esta es la fuerza del
pueblo boliviano. Sigo convencido de que unidos podemos liberarnos, unidos
podemos derrotar a los enemigos internos y externos de la gente humilde, de los
pobres", aseveró.
Rememoró
las razones del golpe de noviembre de 2019: “Fue un golpe para saquear nuestros
recursos naturales. Ahí otra vez nos hemos organizado y, luego de un año,
derrotamos a los golpistas. Muchas gracias hermanas y hermanos, a Oruro, a
todas y a todos”, expresó conmovido.
Un
representante de la delegación de la CTA-A, ATE y Clate, invitado por los
organizadores, estuvo en el palco de honor desde donde habló Evo Morales. Se
trata de Leonardo Vázquez, secretario de Organización de ATE-Buenos Aires.
La
jornada había arrancado a las 7 de la mañana con una conferencia de prensa en
el hotel Castillo de Sal, en el Salar de Uyuni. El simbolismo del lugar se debe
a que Bolivia detenta la mayor reserva de litio del mundo y por los intereses
transnacionales en el llamado oro blanco. Con énfasis subrayó que “cuando los
pueblos nos organizamos, movilizamos y recuperamos nuestros recursos naturales,
además de eso nos planteamos como darle valor agregado, porque las
trasnacionales no quieren que podamos industrializar”.
Señaló
al respecto que “la lucha de la humanidad es siempre por los recursos
naturales” e indagó sobre la importancia de gobiernos fuertes y al servicios de
los intereses generales y no de las elites: “¿Quién controla los recursos naturales,
los pueblos bajo la administración de su Estado o los privados bajo el saqueo
de las transnacionales?”, preguntó retóricamente.
Y
repudió que “cuando los pueblos son dueños de los recursos naturales, ahí preparan bases militares, intervenciones y hasta
golpes militares”. En clara referencia al quiebre constitucional qué él mismo
sufrió en noviembre del año pasado.
Luego,
el expresidente fue recibido con algarabía en Río Mulato, Sevaruyo y Orinoca.
También, por fuera del protocolo, realizó paradas allí donde pobladores armaban
recepciones improvisadas con obsequios, música y con el deseo de saludarlo y
abrazarlo.
Primera jornada
Uno
de los momentos más emotivos ocurrió cuando el presidente Alberto Fernández acompañó
a Evo hasta la mitad del puente internacional que une a las localidades de La
Quiaca y Villazón. Apenas ingresó a su país, fue abordado por una multitud que
quería estar cerca de él. Un estruendoso “Evo, Evo” inundó el ambiente.
Los
amautas (máximas autoridades originarias) le brindaron una ceremonia tradicional
ancestral para dejarle los mejores augurios en el retorno a su patria. Luego de
ese homenajes, marchó durante cinco cuadras hasta la principal plaza de Villazón
(la Bolívar) arropado por miles y miles de personas que hicieron del avance
todo un desafío.
Allí
dio su primer discurso en suelo boliviano a un año del golpe de Estado que lo
obligo a un exilio forzado en Argentina. Ante una plaza que desbordaba dijo:
“Seguimos haciendo mucho historia, enfrentado problemas; agresiones, la familia
boliviana en base a la revolución democrática cultural sigue adelante”.
“La
derecha boliviana acompañada, dirigida y financiada por la política
norteamericana, intentó frenar nuestro proceso de cambio”, denunció.
Sostuvo
que “algunos no aceptan que los indígenas podamos gobernar pero también creo
que el golpe de estado fue contra nuestro modelo económico que viene del
pueblo”. Y concluyó: “Luchamos con los movimientos sociales para recuperar
nuestras empresas y eso no lo acepta el capitalismo y menos el FMI”.
La
delegación de CTA-A, ATE y CLATE fue invitada a un almuerzo con Evo y Álvaro
García Linera en la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación Rural.
Leonardo
Vázquez expresó la “alegría de compartir este hecho histórico con nuestro
hermano Evo Morales en la inauguración de la sede docentes rurales. Sentimos
una enorme emoción de haber ayudado a Evo y a todos los exiliados en su
estancia en la Argentina y que ese esfuerzo se haya coronado con el retorno de
la democracia en Bolivia”.
En
tanto que Franco Armando, secretario de Organización de CTA-A Capital Federal
sostuvo: “Es un orgullo y una emoción estar representando con nuestra
delegación a la clase trabajadora de la CTA, ATE y CLATE y en especial a todos
los que militamos las elecciones de los residentes bolivianos en
Argentina”.
A
partir de allí arrancó oficialmente la caravana con destino a la ciudad de
Tupiza, departamento de Potosí. Pero debido a tres bloqueos armados a lo largo
de la ruta por la oposición al MAS, la caravana se vio obligada, para evitar
hechos de violencia, a tomar un camino alternativo. De esta manera, cerca de
800 vehículos, según informó la organización, tomaron el mismo camino de montaña
que se usó en la competencia automovilista del Dakar, plagado de curvas y
precipicios.
Como
el acto en Tupiza debió ser suspendido, este se trasladó a la ciudad vecina de
Atocha, con la poderosa presencia de sindicatos mineros. Se realizó un homenaje
al secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de
Bolivia (FSTMB), Orlando Gutiérrez, quien murió una semana después de la
elección del 18 de octubre por golpes recibidos por grupos de ultraderecha, en
circunstancias aún no aclaradas.
Posteriormente,
la caravana se trasladó a Uyuni, donde a pesar de la frío y la hora, ya pasada
la medianoche, una multitud recibió a Evo.
Este
miércoles culminará el histórico regreso de Evo a Bolivia con un acto que
promete ser de dimensiones multitudinarias en el aeropuerto de Chimoré, en el
Trópico de Cochabamba, al cumplirse justo un año de su salida en un avión de
bandera mexicana para iniciar un exilio forzado y salvar su vida.
Morales
también regresa así a su terruño, en donde forjó su carrera sindical y política
desde las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, del que aún es
presidente. Sus bases campesino-cocaleras recibirán a su hijo pródigo.





