Irma
Laciar de Carrica fue trabajadora afiliada a ATE en el Hospital Rivadavia. Su militancia la llevó no sólo a ser vanguardia en la pelea por
llevar la atención sanitaria a todos aquellos rincones de la Ciudad donde ese
derecho humano no se cumplimenta, sino que abrazó en los años ‘70 la militancia
revolucionaria en la organización Montoneros, de la que fue una de las puntales
en la asistencia a los presos y presas políticas.
Junto
con su hijo Héctor “Pelusa” Carrica, también militante montonero y actual
dirigente nacional de ATE, fueron perseguidos durante el primer año de la
dictadura militar de 1976, hasta que el 18 de abril de 1977 Irma fue
secuestrada por un grupo de tareas. Se convirtió en una de las 30 mil personas
detenidas-desaparecidas de esa escalada criminal.
A
39 años de ese día aciago, trabajadores de la salud y militantes del campo
popular recordaron la trayectoria de Irma Carrica y reivindicaron su legado.
Entre los presentes se encontraban estudiantes de enfermería, médicos, trabajadores
de ATE y reconocidos luchadores por una salud inclusiva y popular.
En
primer lugar habló el Secretario Adjunto de ATE y Presidente de la
Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE),
quien calificó a Irma como una “gran luchadora y una mujer que honra la
trayectoria combativa de nuestro gremio”.
Luego
Héctor Carrica puntualizó en los aspectos del compromiso de su madre como
militante, recordando también su participación como luchadora gremial.
Posteriormente
hablaron Silvia Cárcamo, coordinadora de la Escuela de Enfermería de Lanús
“Irma Carrica”; Carlos Aznárez, periodista y ex militante montonero; Alfredo
Grande, médico y psicoanalista, fundador de la Cooperativa “Ático”; y Roberto
Perdía, ex dirigente de Montoneros, quien habló del papel que cumplió Irma en
el grupo de atención a los presos políticos.
En
el acto se leyó también un poema de Vicente Zito Lema, evocando a Eva Perón.


