El
año pasado, durante el Plenario Nacional de Delegados de Municipios, el
Secretario Gremial de ATE, Alejandro Garzón, enalteció la memoria de Facón
Grande al recordar la gesta heroica de los 1500 trabajadores patagónicos asesinados
por el Ejército Argentino. “Esos latifundistas de la Sociedad Rural de mi
provincia los trataban como esclavos, como si no valiera nada ser trabajador. Aquellos
compañeros exigían mejores salarios, ocho horas de labor y que se los respete,
con dignidad. Que no les quede duda: hoy ATE trae desde la historia este
mandato de la clase”.
Facón
Grande tenía entonces 38 años. Había nacido en Concepción del Uruguay, Entre
Ríos, desde donde partió hacia Puerto Deseado, para trabajar como acarreador en
la estancia San José. Según el historiador Osvaldo Bayer, José Font “era un hombre callado y cumplidor, carrero de oficio,
esos que de un chiflido hacen obedecer a ocho caballos percherones. Era el
carrero más respetado por todos los estancieros debido a su honestidad y generosidad.
Jamás se fijaba en los pesos y era mano abierta para con los que venían a
pedirle ayuda. Todos los testimonios reunidos son acordes en afirmar que era un
buen hombre, recto, humilde, de una palabra. Vestía como un paisano, bombachas
y alpargatas, ancha faja negra a la cintura con facón cruzado, que nunca usó
contra los hombres. Era además el mejor domador de la zona”.
Durante
aquellos días de principios de la década del ’20, Facón Grande dirigió a 400
hombres que se enfrentaron a tiros contra el Ejército, en las inmediaciones de
la estación Jaramillo del Ferrocarril Patagónico. Luego, falleció fusilado por
orden del teniente Héctor Benigno Varela.





