La enfermería es una profesión difícil, cuyo ejercicio merece el estudio de años en escuelas especializadas o universidades. Pero sobre todo es difícil sobreponerse al dolor ajeno, cubrir extensos turnos y soportar desvelos sobrellevados por la fuerza del inmenso amor a su pueblo.
La falta de insumos, el cierre de unidades de atención, áreas privatizadas, salarios por debajo del salario mínimo vital y móvil o la precarización laboral como forma de empleo forman parte del contexto en el que las enfermeras y enfermeros desarrollan su trabajo en la Argentina, con desigualdades casi extremas entre las provincias.
En nuestro país, el 36,1% de la población permanece sin cobertura de obra social o prepaga, según datos del INDEC de 2010. Este porcentaje oscila el 60% en Chaco o Santiago del Estero. En Formosa un enfermero cobra un cuarto que un colega en Santa Fe y menos de la cuarta parte en uno en Tierra del Fuego.
Por ello ATE reconoce en este día no sólo el empeño laboral de los compañeros y compañeras, sino también su lucha organizada por la transformación del servicio de Salud para el bienestar del pueblo.
Prensa ATE – 21/11/13





