“Nina”,
nació en Colonia San Martín Oberá, militó durante toda su vida. Sobreviviente
de la última dictadura cívico militar, aportó su testimonio para juzgar y
condenar a varios de los represores que en Misiones sembraron el terror y la
muerte.
Era
enfermera y una luchadora por la salud pública, comprometida con las causas de
los trabajadores y los sectores empobrecidos y explotados de nuestra sociedad,
siempre poniendo claridad en los momentos de tropezones.
Nina es una
de las imprescindibles, su partida deja en todas nuestras organizaciones una
profunda tristeza, pero no un vacío. Su ausencia física se llena con su legado
de lucha, de entrega, de voluntad para acompañar las disputas que a diario
damos los trabajadores. Nunca puso excusas para la pelea, nunca transó y no se
quedó en el pasado, lo enfrentó con valentía y decisión.
Nina nos
deja además mandatos claros, cuidar los brotes de organización, de resistencia,
de unidad que sobreviven en medio de tanta incertidumbre, de tantas luchas que
debemos sostener para defender nuestros derechos como ciudadanos, como
trabajadores, para no permitir que sigan avasallándonos, explotándonos.
Cuidar los
brotes con alegría, con solidaridad, con ternura, con generosidad, valores
presentes en la militancia de Nina. Cuidar los brotes para defender derechos y
para conquistar los que nos faltan.
Desde la CTA
Autónoma despedimos físicamente a Nina, sus compañeros de lucha nos
comprometemos a sobreponernos a este duro golpe, tal como ella hubiera querido,
y seguir la inclaudicable lucha junto a los trabajadores y los sectores más
vulnerados.


