ATE

Comenzó a distribuirse el 20 de noviembre de 1925, apenas 10 meses después de la fundación de ATE. Es el periódico decano de la prensa sindical argentina. Nació como un pliego de cuatro hojas, tamaño sábana, que se distribuía en forma gratuita los días 20 de cada mes. Autonomía, unitarismo, solidaridad de clase, antiimperialismo fueron los ejes que guiaron su línea editorial de origen y que hoy, a nueve décadas de su creación, se mantienen vigentes.

El periódico respondía a la
necesidad que los obreros anarcosindicalistas, fundadores de la organización,
se plantearon desde un comienzo: “satisfacer la imperiosa necesidad de un
elemento eficaz que fomente intensamente el espíritu de unión de todos los
trabajadores del Estado”. No se trataba de una simple declaración de buenas
intenciones, era una necesidad estratégica. Los pioneros fundadores de ATE eran
trabajadores de Construcciones Portuarias, pertenecientes a los talleres de la
Isla de Marchi, en el barrio porteño de La Boca. Conocían la dispersión de la
fuerza laboral y su aislamiento. Para organizar a los más de 6.000 trabajadores
del Ministerio de Obras Públicas que se encontraban embarcados en las dragas
marinas, en los astilleros y en los talleres distribuidos en la capital del
país y el litoral, era necesario construir una herramienta de comunicación
efectiva.

Existían ya en esa época otras
publicaciones obreras, como La Protesta (1897) y La Vanguardia (1894). Sin
embargo, se trataba de publicaciones partidarias, del Movimiento Anarquista en
el primer caso y del Partido Socialista en el Segundo. El Trabajador del
Estado, en cambio, fue desde un comienzo una publicación sindical autónoma de
los partidos y de los gobiernos.

Desde un comienzo el “órgano de
prensa de la ATE”, como lo definieron los fundadores, se abocó a brindar información
referida al crecimiento de la organización, sus reclamos y sus denuncias sobre
las situaciones extremas a las que eran sometidos los trabajadores del Estado
argentino. También publicaba información sobre deberes de los socios, de los
delegados, y se detallaba con precisión el estado de cuenta y las finanzas de
la organización.

Sin embargo, la mirada integral de
los pioneros anarcosindicalistas respecto a la actividad sindical, que
rechazaba la separación burguesa entre trabajo manual y trabajo intelectual, permitió
asignar otras funciones a la publicación. Ya en el editorial del Nº 1 se
planteaba fomentar “el cultivo y el desarrollo intelectual general”, lo que dio
lugar en sus páginas a variadas colaboraciones literarias, tanto de afiliados
como de reconocidos escritores de la época.

A través de las páginas de El Trabajador
del Estado pueden rastrearse los principales acontecimientos políticos
nacionales e internacionales desde la perspectiva de los trabajadores. Desde la
difícil situación de los trabajadores de la flamante YPF hasta la campaña
internacional por la libertad de Sacco y Vanzetti, el periódico de ATE fue una
publicación que se caracterizó por el fomento de la solidaridad de clase

La accidentada vida política del
país no fue ajena a ATE y su publicación. Durante los ’50 y ’60 el periódico se
discontinuó para aparecer nuevamente a mediados de los ´70, cuando ATE se
encontraba en mano de sectores que terminarían siendo funcionales a la
dictadura genocida del ´76. Con la recuperación, en 1984 el periódico vuelve a
ser una herramienta de organización y lucha, y reaparece en distintos formatos
y con una regularidad variable, pero al servicio de comunicar los grandes cambios
que vivía la organización, de volver a ser una expresión del debate de ideas,
de la formación y de la promoción de los principios y valores que habían dado
origen a nuestra ATE.

En la actualidad El Trabajador
del Estado es algo más que una publicación impresa. Además de la edición bimestral
en papel está disponible en Internet y como aplicación para teléfonos móviles. Durante
los últimos años los ejemplares históricos de la edición papel fueron
microfilmados y digitalizados para su conservación como patrimonio de nuestra
organización. A modo de homenaje, con la última edición en papel de 2015, el
Consejo Directivo Nacional distribuirá un número especial del El Trabajador del
Estado referido a su larga historia.

A 90 años de su creación y con
las mismas convicciones de siempre, el periódico de ATE sigue apostando a los
objetivos que le dieron origen: promover la unidad de los trabajadores del
estado, fomentar su conciencia de clase y acompañar cada una de las acciones
que llevan adelante en pos de construir una sociedad más justa.

EN LA PRÓXIMA EDICIÓN IMPRESA SALDRÁ UN MATERIAL CON LA HISTORIA DEL PERIÓDICO  

 

 

 

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