A ello se
suman: asimetrías escandalosas tras la comparación de las prestaciones del Área
Metropolitana con las del interior del País, la renuncia a las funciones de
auditoría por parte del Instituto, las penurias múltiples y cotidianas sufridas
por los pacientes del PAMI en clínicas y hospitales contratados, la vejación
que supone la realización de muchos trámites ante las oficinas del PAMI
empezando por la circunstancia inicial de un innecesario trámite de afiliación.
También
existen las quejas de los empelados por la inacción de la actual gestión, con
referencia al desmonte progresivo, y silencioso de las prestaciones sociales
que otrora fueran orgullo y elemento de diferenciación con respecto a las
restantes obras sociales e incluso prepagos abocados a la atención de personas
mayores.
No puede
quedar sin mencionar los dobles pagos (por ejemplo en las prestaciones a cargo
del Milstein superpuestas con los servicios capitados de otros prestadores).
La falta de
experiencia e idoneidad de los funcionarios ocupantes de cargos de
responsabilidad (por ejemplo en la guardia no hay médicos en cargos de
responsabilidad central), la falta de investigación de los créditos brindados
por el PAMI a otros destinos para enmendar los rojos de administraciones
anteriores, sin verdaderos reaseguros que esas imposiciones dinerarias fueran a
trocar en mejoras sustantivas y objetivables para los afiliados del PAMI con el
agregado que muchas de los compromisos asumidos conllevaron la renuncia al
inventario de lo que se recibió dando lugar , en principio, a situaciones
ambiguas de legalidad.
Estamos
convencidos que debe ponderarse adecuadamente el carácter SISTÉMICO de estos
problemas a la vez de la COMPLEJIDAD de la situación del PAMI, la que pone en
evidencia una fuerte interrelación entre las dificultades.
Por ello se
sugiere comenzar un proceso de análisis e intervención inmediata en tres
grandes sectores de trabajo que son:
El
crecimiento del presupuesto fue impresionante. De $ 6.797.400.000 en 2007, pasó
a administrar en el año 2015 unos $ 45.000.000.000. Lo que representa, detrás
del gobierno nacional, la ANSES, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de
Buenos Aires y Santa Fe, el sexto presupuesto más abultado del país.
Pese a la
bonanza económica pasada, el PAMI arrastra problemas desde hace años. Entre
ellos, beneficiarios y trabajadores de la obra social hemos venido destacando
la asistencia económica a las cuentas públicas; la falta de regularización de
los balances; la discrecionalidad en los pagos; la pérdida de ahorros, es por
el incremento de empleados que no fueron destinados a las áreas críticas del
PAMI; las demoras en los pagos a los prestadores con la consecuente repercusión
en la calidad del servicio, entre otras cuestiones.
Queremos
saber qué pasó con el Fondo de Garantías Prestacional, destinado a garantizar
las prestaciones en caso de crisis y que llegó a acumular en 2007 cerca de $
4500 millones. Sabemos que parte de estos fondos se utilizaron para prestarle
dinero fresco al gobierno nacional a cambio de Letra del Tesoro (LETE).
Según
trascendidos que llegaron a nuestro conocimiento el PAMI tiene un déficit
mensual de 800 millones de pesos que representa algo así como el 20 % de sus
gastos mensuales.
La solución
de este desfasaje viene siendo traspasado a los más débiles que son los
beneficiarios con la pobre calidad de las prestaciones y ante esto queremos
señalar enfáticamente que el responsables de subsanar este problema es el Gobierno
Nacional toda vez que el PAMI está INTERVENIDO
POR EL PODER EJECUTIVO NACIONAL, es decir que la falta de solución de la
ausencia de prestaciones y la baja calidad de los servicios es imputable, a la
fecha, a la falta de asistencia económica por parte del Gobierno Central.
SISTEMA DE
ATENCIÓN
La atención
a sus afiliados es el corazón del organismo, su razón de ser. Además de los
temas reseñados más arriba se suman las principales deficiencias por la falta
de cercanía de las prestaciones; falta de calidad; no Existe falta de médicos
de cabecera y de poli consultorios de baja complejidad así como hospitales y
clínicas para enfermos de media y larga
estadía, lo cual
es un hecho
muy grave atento la población cubierta por el INSSJP.
"La
situación es grave, todo el sistema prestacional es un caos", Los médicos
de cabecera, como primera trinchera del sistema de atención, han perdido su
función resolutiva y contenedora de los afiliados, erigiéndose en meros
transcriptores de recetas y derivadores de pacientes. El volumen de los cupos
de pacientes que les son asignados, conspiran contra su funcionamiento eficaz y
el tratamiento de patologías en domicilio desapareció de los manuales del
PAMI, sin un control responsable por
parte de la Obra Social. 5 Las camas de internación clínica y las plazas
geriátricas son a todas luces insuficientes, lo que también se traduce en la ubicación de los
afiliados demandantes de las mismas en lugares alejados de sus lugares de
residencia.
En el campo
de las prestaciones de salud mental no se ha registrado una actualización los
menúes prestacionales. El Instituto debe incluir las llamadas patologías de
tercera generación como ser adicciones prevalentes en adultos mayores,
afecciones psicosociales, las distintas formas de violencia para con mayores,
etc.
Prácticamente
no existen casas de medio camino requeridas por la Ley de Salud Mental en
vigencia y tampoco se dan prestaciones ambulatorias para droga dependientes.
Mes a mes y en función de la discontinuidad de los pagos han dejado de prestar
servicios muchos prestadores del Área con los consiguientes perjuicios
ocasionados a los pacientes. Con extrema urgencia deben generarse los
dispositivos de intervención para pacientes con diferentes tipos de trastornos
neurocognitivos y también “familiares” de los mismos. Aquí debe recordarse en
dato epidemiológico de la violencia prevalente con mayores se da en las
relaciones de cuidados familiares.
La falta
extrema de trabajadores sociales y los subsidios sociales (con montos
desactualizados) han sido asumidos como un complemento marginal de las
prestaciones médicas , poniendo en evidencia un alta de comprensión que la
atención de los mayores es socio sanitaria porque ante la prevalencia de
enfermedades crónicas que sufren los mayores los límites entre lo social y lo
sanitario son borrosos. Los subsidios económicos bridados a beneficiarios en
situaciones de vulnerabilidad están desactualizados desde hace cinco años a pesar
de la inflación registrada en nuestro país y el acceso para percibir sus magros
montos se encuentra severamente dificultado.
El bolsón
testimonial Pro “bienestar” es paradojal que se siga llamando de esa manera,
teniendo en cuenta el progresivo vaciamiento que ha sufrido su composición así como
la falta de los bolsones (tipo B) para
viviendas con núcleos convivientes.
Por ello no sería
descabellado que aparezca en poco tiempo, un volumen exponencial de demandas
judiciales por incumplimiento de las funciones del PAMI inherentes a la
cobertura de la salud integral de sus afiliados.
Con respecto
a los sistemas de calidad implementados en el PAMI no existen antecedentes
sobre la existencia, a la fecha; sobre monitoreos que incluyan el uso de
encuestas sistemáticas y confiables para recoger los niveles de 6 satisfacción
de los pacientes ni de los familiares de los mismos para el caso de afiliados
institucionalizados.
A la fecha
el sistema no opera como tal y cada componente prestacional funciona muy
desintegrado de los restantes, lo que ocasiona falta de cobertura útil,
ineficacia en el uso de los recursos y costos innecesario, en síntesis una mala
atención…
SISTEMA DE
GESTIÓN
Pese a
contar con un presupuesto multimillonario y haber tenido un incremento en la
cantidad de trabajadores, el PAMI sigue exhibiendo irregularidades crónicas en
el servicio que presta. Esperas de meses para acceder a un turno, en algunos
casos las cirugías pueden tardar años en realizarse y los empleados viven una
especie de "estado de anomia y desesperanza".
La actual
Conducción se dedicó a incrementar el ingreso de agentes en los niveles
centrales, al igual que la gestión precedente, lo que convalidó al extremo del
paroxismo las observaciones de la SIGEN generó por ahora, un staff de
coordinaciones que pasaron a cumplir la función de mandos paralelos a los
previstos en las estructuras centrales.
Para el caso
de las bocas de atención donde la gestión anterior dinamitó las estructuras
precedentes, se produjo una ruptura de la línea de comunicación lógica entre áreas
y sectores que han desparecido. Es decir que se sigue una inercia de trabajo
pero nadie cuenta con una guía de misiones y funciones por desempeñar, lo cual
es de una gravedad inusitada y `por supuesto repercute desfavorablemente en la
atención al público.
En este
campo la actual gestión se limita a observar lo ocurrido o pedir respuestas
donde han desaparecido los procedimientos esperables en cualquier organización
de Obra Social.
Todo
diagnóstico que realice el actual elenco de conducción con categorías parciales
y/o coyunturales determinará intervenciones de ese signo y por ello seguirá
postergando las soluciones que reclaman los beneficiarios.
Se han ido
sumando dispositivos de acceso digital para los afiliados como la “receta
electrónica”, pero en primera instancia se debe decir que no puede confundirse
una “herramienta” con una “Estrategia”.
En la
institución pululan personajes tributarios de las gestiones precedentes que
ofician como capas geológicas del PAMI.
Las áreas
descentralizadas y pobres de recursos, ante la falta de directivas razonables, salen del “parate institucional” actual,
siguiendo sus propias lógicas, a fin de enfrentar la creciente demanda de la
población beneficiaria.
En lo que
respecta al tema delicado de la normalización, dado que esta Obra Social debe
ser gobernada por un Directorio conformado por jubilados, trabajadores activos
y con miembros designados por el Estado Nación, solo se retomó la decisión de
la conducción precedente, que proponía la conformación de Consejos
Participativos de afiliados.
Esta
operación se basa en la triste experiencia de ubicar a los beneficiarios como
satisfactores pasivos de las decisiones asumidas por la actual conducción del
PAMI.
Una especie
de “verificadores” de lo que decide el actual elenco interventor, es decir una
lamentable parodia de participación, proponiéndoles que digan lo que está mal y
lo que a su entender, está bien.
Todo esto
sería en parte, conducente, si existieran consejos en todas las agencias a fin
de detectar in situ los problemas y facilitar que el PAMI penalice los
incumplimientos contractuales a tiempo real.
Creemos que
la verdadera participación parte de una concepción de ciudadanía que debe
ponderar y facilitar, en este ámbito, todas aquellas condiciones para que los
afiliados determinen las prioridades y estén al tanto de los destinos otorgados
a los fondos que en alguna medida les pertenecen.
El actual
modelo de tutelaje seguido con los consejos participativos tiende a vulnerar
derechos antes que a consagrarlos.
A la fecha
se detectan las consecuencias del acopio de las decisiones inconsultas asumidas
por los procesos de intervención del INSSJP.
Urge la
implementación de un modelo de cobertura sociosanitaria abierta en tres niveles
de atención para los adultos mayores con todas las alternativas necesarias para
cubrir las enormes brechas que ha ocasionado el retraso técnico y
organizacional registrado en el PAMI.
Debe existir
una organización con menú con prestaciones sociales y sanitarias asociadas e
integradas, acordes para los diferentes momentos atravesados por las personas mayores,
como existen en los países desarrollados.
Sin
menoscabo de que el Gobierno nacional es el encargado de nombrar a los
funcionarios no pueden nombrarse a personas sin capacitación cierta en este
campo, en lugares críticos, ni tampoco punteros para conducir agencias de la
Ciudad de Buenos Aires.
Deben
organizarse oficinas coordinadoras del PAMI, con personal profesional y
administrativo de PAMI en la totalidad de los centros de internación
(hospitales y sanatorios) contratados por el INSSJP a fin de resolver “en el
momento” las graves dificultades que sufren los mayores internados por razones
clínicas. Con funcionamiento de 8 a 20 hs y guardias nocturnas.
Deben
reconducirse las pautas de acreditación y auditoria a los prestadores
contratados. Los Efectores Propios deben oficiar como proveedores de indicadores
estándar para comprender y contrastar valores y rutinas prestacionales de
atención.
Debe
reconducirse la importante y estratégica función del médico de cabecera, a fin
de que dicho profesional no sea un mero transcriptor de recetas y derivador de
pacientes. Con una indispensable revisión de cupos de pacientes acordes a un
funcionamiento eficaz, actualización de honorarios por cápita y control
responsable por parte de la Obra Social.
Debe
retomarse el valor social del medicamento con la urgente implementación de un
nuevo vademécum actualizado según estándares internacionales en la materia con
previo estudio por parte de entidades universitarias públicas nacionales. Debe
denunciarse el convenio con la Industria del Medicamento, firmando y renovado
desde la trágica Intervención de Víctor Alderete, a la fecha procesado.
Al respecto
no alcanza con dar de baja algunos medicamentos del listado de los que tienes
descuento social para los beneficiarios, sino dar de baja todos aquellos que no
tienen valor terapéutico confirmado.
El PAMI debe
proveer a la afiliación inmediata y automática de todo beneficiario que haya
acreedor de un haber previsional contributivo y en condiciones de recibir la
cobertura del INSSJP, con la eliminación de la actual gestión administrativa
que conlleva la actual concurrencia ante las oficinas administrativas del PAMI.
El PAMI debe
respetar el estatuto de la carrera administrativa del personal del PAMI con
puesta en vigencia de concursos públicos para los cargos vacantes así como la
derogación definitiva de las resoluciones que eliminaron áreas operativas con
la implementación de una nueva estructura orgánico funcional que valorice las
acciones directas con los afilados y transparente las áreas y servicios
desarrollados en el plano local, así como asegure la dotación de trabajadores
necesarios para cubrir las necesidades de los afiliados del INSSJP.
Toda la
vorágine periodística desatada e impulsada por la actual Gestión, genera un
efecto paradojal de carácter no deseado cual es sostener la idea de un PAMI
eternamente corrupto, pero nada dice sobre la llamada.
CORRUPCION
DE SEGUNDA GENERACIÓN, consistente en el incumplimiento de las funciones y
deberes que le son delegadas a los funcionarios.
Tampoco
alerta ni fija posición sobre los modos de resolver los problemas de los
afiliados quienes en su gran mayoría, sufren la disolución de sus condiciones
de ciudadanía y son presas fáciles del crecimiento exponencial de las
desigualdades sociales ante la enfermedad y la muerte.





