Esta definición lograda a través de la lucha pone
cierre a un punto que se venía dilatando desde mediados de junio cuando entre
la CNEA y el Ministerio de Modernización habían asumido una resolución a la
situación laboral de los compañeros.
Durante la movilización los compañeros de los
distintos sectores también resolvieron seguir avanzando en el pedido de
reapertura de la planta de Dioxitek (en la provincia de Córdoba), la apertura de las paritarias
sectoriales y el fin de la precarización laboral. Aquí también los compañeros
de Río Turbio reclamaron la puesta en marcha de la mina de carbón: ambas decisiones
fueron ampliamente apoyada por los delegados de las Juntas internas del ENRE,
Ministerio de Energía, EPEN, de la conducción Nacional de ATE y en las adhesiones
que llegaron desde la PIAP y el Centro Atómico Bariloche.
En el acto se repudió al operativo de la Gendarmería
que se desplegó en Ezeiza, donde más de una docena de gendarmes rodearon la
asamblea y filmaron a los compañeros participantes.
Antes del cierre de la movilización los trabajadores
de la Energía decidieron continuar con el plan de lucha para la apertura de
paritarias y que avancen todos los pedidos de pase a planta permanente ya
autorizados en la CNEA.


