Cincuenta y cuatro trabajadores del municipio de San Pedro -Jujuy- fueron echados el 30 de
enero pasado. Se trataba de doce empleados en planta permanente y 42 jornalizados con salarios de entre 3 mil y 4 mil pesos. Algunos de ellos, con
una antigüedad de 12 años. El intendente, Julio Bravo, justificó la medida diciendo
que el municipio “está quebrado”.
“A
los cinco días logramos la reincorporación de los seis trabajadores con mayor antigüedad”,
explica el dirigente nacional y referente local de ATE, Ernesto Suárez. “Pero
como se demoraba la solución para el resto, el viernes pasado por la mañana
decidimos tomar el municipio”.
Justamente
ese viernes por la tarde Jujuy recibía la visita del presidente Mauricio Macri.
Quizás sea por eso que rápidamente intervino el Ministro de Trabajo de la
provincia, Jorge Cabana Fusz, quien se comprometió ante el Intendente Bravo a
girar la partida necesaria. Bravo, por su parte, reincorporó a los trabajadores
ayer.
“El
80% de los vecinos de San Pedro son trabajadores del Estado. Es norma que
cuando un gobierno se va, el entrante despido gente y hace ingresar a otra
nueva”, explicó Ernesto Suárez.



