ATE

por Clarisa Gambera*

Es un 25N1, día internacional por la eliminación de las violencias de género en un escenario político inédito porque acaba de triunfar en las urnas la derecha con un programa de gobierno profundamente regresivo. Se impuso el hartazgo sobre una democracia desgastada en un contexto de creciente malestar social.

Es una jornada de acción contra las violencias en medio de la incitación a la violencia política que se expresa en discursos de odio que fogonean el pasaje al acto, golpeadas por la violencia económica sobre el cuerpo de las mujeres, diversidades sexuales y niñeces que enfrentamos un proceso de re precarización de nuestras vidas a medida que avanza el empobrecimiento y el ajuste por inflación que busca generar las condiciones para el saqueo. Sometidas, como el conjunto de nuestro pueblo, a la violencia psicológica que significa la instalación del terror que provoca la amenaza incesante del avance sobre nuestros derechos, nuestros empleos y nuestros cuerpos. Nos sentimos en guerra, en los preparativos para una guerra que se avecina, anunciada porque la vimos venir, aunque nos ilusionamos al ver el impacto en las elecciones generales que provocó la reacción de las mujeres ante las declaraciones aberrantes y violentas que atacaban frontalmente nuestros derechos.

La derrota electoral significó la constatación de que no alcanzó cerrar filas frente a la oleada fascista que había logrado articular una derecha competitiva con raigambre popular, alimentada por la bronca con un gobierno que no logró cambiar las cosas. La deuda con este pueblo es inmensa.  Estamos en un contexto económico crítico, de alza de precios, de amenazas concretas de pérdida de puestos de trabajo, de generación de empleo informal, de un proceso novedoso de trabajadores ocupados pobres, de un país con más del 50% de los niños sumidos en la pobreza.

En todo el país fuimos parte de una jornada de acción callejera a pocos días de habernos topamos con la realidad de que no pudimos dar vuelta la historia por más que revitalizamos desde abajo la política, con cuerpos cansados y suspendiendo nuestras propias frustraciones ante el alerta que provocó una derecha abiertamente negacioanista, anti Estado, pro ajuste, anti- derechos que expresó, sin esconder nada, una ofensiva contra los feminismos y la clase obrera.   

Vienen por nosotras!

La ofensiva contra los feminismos fue una constante en la campaña y la previa. Efectivamente, las mujeres y diversidades vimos nuestro papel menguar en los debates y en los cargos dirigenciales de la política. Con eficacia y consensos, más allá de sus filas-  se estructuró, desde los sectores de derecha, un discurso conservador donde volvieron a cuestionar derechos adquiridos, aún y paradójicamente, desde posturas que se dicen liberales. Vale traer a Simone de Beauvoir nunca más actual que anunciaba hace más de 60 años “No olviden jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos. Deberán permanecer vigilantes toda su vida.

Este ataque que vivimos no es casual, Argentina es un país donde la marea verde se expresó con fuerza y potencia, incluso materializando la lucha en un Ministerio. Esta derecha elige a los feminismos y al movimiento obrero para pegarnos primero por nuestra fortaleza y no por nuestras debilidades. Están construyendo a “los orcos”, a los “otros” tal y como nos definió el ex presidente Mauricio Macri para confrontar con la “gente de bien” tal y como nombra el presidente electo a quienes lo apoyan.

Nos elige para golpearnos, para horadar a uno de los sectores que lograron ser dinámicos, capaces de confrontar en la calle y construir transversalidad, somos sectores que pudimos desbordar y generar una sociedad que se sensibilizó con nuestras demandas, entonces romper ahí es romper una línea de flotación de lo que podría ser la resistencia.

Se pone en discusión la Ley de identidad de género que incluye la cobertura estatal de tratamientos de hormonización; la IVE adjudicando que desde la concepción se trata de sujetos libres condenando a personas gestantes a ser meras portantes de esa vida; se pone en discusión la Ley de Educación Sexual Integral, aún cuando hay pruebas sobradas de la detección que ha posibilitado en situaciones de Abuso sexual infantil; se negó públicamente la existencia de una brecha salarial entre varones y mujeres desconociendo que es reconocida por las instituciones más legitimados del mundo.

Todos estos debates han logrado instalarse de manera capilar en un sector social. Los territorios están discursivamente en disputa, hay disputa en las escuelas, entre las familias, y esa discusión se da en términos violentos y maniqueos. Hay un retroceso para los feminismos y eso implica peores condiciones generales para luchar por más derechos y conquistar los ya consagrados.

Salimos a la calle igual porque heredamos de las Madres la persistencia como estrategia política y porque aprendimos que el antídoto contra el miedo es la organización. En defensa de nuestros derechos y gobierne quien gobierne, como expresaron en sus convocatorias las compañeras del país.

Resistir es abrazarnos, acompañarnos y construir las mejores condiciones para enfrentar lo que se viene. Hoy más que nunca, nos tenemos, nos sostenemos.

 Acá nadie suelta a nadie!

*Secretaria de Género y Diversidad del Consejo Directivo Nacional de ATE


  1. El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal fueron brutalmente asesinadas por ser mujeres y activistas. Su único crimen fue haber luchado por sus derechos contra el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) desde 1999 la Asamblea General proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. ↩︎

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