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ATE

Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, reflexiona sobre la lucha que llevan adelante los trabajadores a 40 años del golpe cívico militar.

“Soy la mamá
de Carlos Gustavo, desaparecido el 15 de abril de 1977, militante político que
empezó su trabajo a los 17 años en la Villa 31, luego se sumó a la Juventud
Peronista y después a Montoneros, zona oeste. Desde que se lo llevaron no tengo
ninguna noticia suya. Hice infinidad de hábeas corpus y ante el 40º aniversario
del golpe cívico militar eclesiástico estoy muy revolucionada por su recuerdo y
el de haber transitado casi la mitad de mi vida luchando en la calle, años
metiéndome en los cuarteles, hurgando en la morgue. La desaparición forzada de
personas es el crimen de crímenes”, se presenta ante el micrófono Nora
Cortiñas, como por primera vez.

Detrás suyo,
cientos de fotos de desaparecidos la escoltan como ángeles. Entre ellas, nos
enseña la de Carlos Gustavo. Estamos en la oficina que Madres de Plaza de Mayo
Línea Fundadora tiene el microcentro. Hace instantes llegó del Hospital
Posadas, donde tenía turno, pero evitó atenderse para participar de la asamblea
de los trabajadores de ATE, contra los más de 600 despidos.

“Los
trabajadores siempre agradecen nuestra presencia y enaltecen nuestra voluntad
de lucha, pero en verdad es una voluntad que se retroalimenta, porque nosotras
nos nutrimos de la voluntad de lucha de los trabajadores”, cuenta.

Fragmento de
la entrevista que se publicará en la edición de marzo del periódico "El
Trabajador del Estado".

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