El IDEP Salud de ATE junto Asociación de Profesionales de Servicio
Social del GCABA en el Movimiento por el Derecho a la Salud elaboró un
documento que analiza la implementación de la Cobertura Universal de Salud en
la CABA, tras 11 años de macrismo. Cabe recordar que hace un año y medio, el Gobierno
Nacional aprobó, por decreto, una ley que pone en vigencia esta Cobertura que
atenta contra el sistema de salud universal, público, gratuito y de calidad.
El resumen del documento:
En la Ciudad de Buenos Aires, ya son 11 los años en los que
el PRO gobierna. Durante este tiempo se llevaron a cabo políticas que pueden
pensarse como antecedentes de la CUS. En los centros de salud se incorporaron
grandes turneras (“totems”) y “azafatas”, quienes enseñaban el uso de éstos a
lxs usuarixs. Esta propuesta asemeja la atención de un centro de salud a la de
un consultorio privado, desconociendo las formas en que organiza el trabajo la
institución. Quizá sea este el motivo por el cual no duró mucho tiempo esta
iniciativa.
Por otro lado, se implementó el programa Cobertura Porteña
de Salud (COPS), que proponía brindar cobertura a aquellos que residieran en la
CABA y que contaran únicamente con cobertura pública (sin obra social o
prepaga). La misma consiste en otorgar un médicx de cabecera que presta
servicios en Centros Médicos Barriales o consultorios particulares, brindar
turnos telefónicos a través de la Línea 147, ofrecer turnos protegidos para las
derivaciones con las especialidades de los Hospitales y la cobertura del 100%
de los medicamentos que se encontraran dentro del vademécum de COPS. No dista
mucho este programa de la propuesta de la CUS. Ambos proponen mayor
accesibilidad al sistema de salud, aluden a la atención primaria, lo
territorial y la prevención; sin embargo, la COPS no ha sido muy beneficiosa.
En lo concreto ha segmentado el acceso a la medicación
gratuita a quienes gozan de esta prestación, produciéndose un notorio
vaciamiento de la medicación disponible en las farmacias hospitalarias, y
restringiendo su acceso a quienes cuentan con domicilio en CABA, entrando en
franca contradicción con la Ley Básica de Salud de nuestra jurisdicción.
Asimismo este mecanismo redundó en una mayor burocratización de la atención:
lxs usuarixs continúan realizando su atención en los Centros de Salud y
Hospitales, y acuden a los Centros Médicos Barriales con la necesidad de
“transcripción de recetas” para acceder a la medicación que requieran. El
tránsito por el sistema de salud, entonces, se ve com- plejizado y burocratizado
para algunxs, y negado para otrxs.





