En la cuenca Carbonífera de Rio Turbio continúa la
paralización de actividades a la vez que se lleva adelante una concentración,
con vigilia, en la boca de mina. La acción la encabeza ATE junto a la
intersindical, en rechazo a los 400 despidos en YCRT y para exigir una mesa de
diálogo.
“El Gobierno somete a nuestros compañeros a la miseria, porque
la única fuente de trabajo que tenemos es nuestro yacimiento y no hay otra
alternativa laboral. Lo que están haciendo es un crimen social”, sostuvo Miguel Páez, secretario general de ATE Río
turbio.
La cuenca no sólo da vida y trabajo a toda la región sino
que tiene capacidad para producir un millón 500 mil toneladas de carbón y
transformarla en energía con la Usina de 240 megas, que ya está en condiciones
de producir. Esto significa que YCRT puede abastecer de energía a cuatro
provincias argentinas. Por ello, desde ATE desmienten que haya problemas económicos o técnicos, sino que hay
una decisión política de recortar presupuesto y vaciar la empresa para favorecer intereses privados.
Páez explicó cómo se produjeron los despidos. “Lo que
hicieron, primero, fue presionar telefónicamente para que los compañeros
acepten los retiros voluntarios y, como no lo lograron, mandaron los
telegramas. Con el telegrama en la mano, vuelven a ofrecer el retiro, poniendo
a los compañeros en una situación complicada, porque los endulzan diciendo que
así van a recibir unos pesos más”. “Hay herramientas legales para lograr la
reincorporación pero eso puede llevar unos meses y, ante la presión psicológica
de sentirse sin garantías, muchos van y firman”, agregó. Páez denunció que la
estrategia del Gobierno Nacional, del Ministro de Energía -Aranguren- y de la intervención -a cargo de Omar Zeidan- es librarse del costo político de despedir.
Los telegramas le llegaron a delegados, paritarios,
trabajadoras embarazadas, trabajadores que les faltaba 3 o 4 meses para
jubilarse, a supervisores, jefes, operarios. Además, hay 40 despedidos de Luz y
Fuerza Patagonia, en la Usina, y 900 trabajadores nucleados en la UOCRA, que se ocupaban de la
construcción, también quedaron en la calle.
“Arrasaron con una bestialidad descomunal, causando un daño
enorme a nuestras comunidades, y sin ningún fundamento”, manifestó el dirigente
y añadió: “Si fuera cierto que quieren reactivar YCRT no echarían a 200 mineros
que saben sacar carbón del yacimiento”.
“Esta política anti
obrera que atenta contra nuestras nuestra familias, contra nuestros vecinos y,
por supuesto, contra los trabajadores, es la misma que se aplica en todo el
país: en Fabricaciones Militares, en INTI, en el SENASA, en el Hospital Posadas
y en tantos otros sectores”.
La semana próxima los
gremios se reunirán con el interventor, en Buenos Aires, y exigirán la reincorporación de todos los despedidos.





