Desde su primer lanzamiento, el 20 de noviembre de 1925, ‘El Trabajador del Estado’, periódico sindical decano de la Argentina, buscó satisfacer la necesidad de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de construir un instrumento propio de comunicación y, al mismo tiempo, de cohesión política entre todas y todos sus afiliados.
A través de sus más de 100 años, el periódico atravesó distintas etapas e innovaciones, pero en todos esos cambios hubo una decisión que ATE nunca abandonó: no delegar en terceros la comunicación propia. Tener una voz propia, poder contar las luchas, los debates y las conquistas también forma parte de la construcción sindical. La comunicación es, en ese sentido, una herramienta de organización.
Ahora ATE pretende iniciar una nueva etapa de ‘El Trabajador del Estado’. En tiempos de una vertiginosa velocidad de circulación de la información, el Sindicato apuesta a recuperar y reacondicionar este periódico para darle una nueva funcionalidad, enfocada en la divulgación de temas transversales que vinculen el trabajo estatal, la coyuntura política y económica, y la investigación desarrollada por los equipos de sus institutos.
Cada número intentará abordar un tema central a través de entrevistas, informes, artículos y crónicas que contribuyan a la formación de las y los afiliados y que, al mismo tiempo, aporten al debate público. La idea es construir una herramienta que pueda circular de manera digital y, asimismo, llegar a las manos de las y los trabajadores en formato papel. Un periódico que no solamente informe, sino que también ayude a comprender los procesos que atraviesan al Estado, al mundo del trabajo y al país.
Este nuevo número se mete de lleno en la producción estatal y en los organismos del Estado que regulan y acompañan la producción de mercado. Porque hablar de producción estatal también es hablar de soberanía, de desarrollo tecnológico, de trabajo y de las capacidades que el Estado construyó durante décadas y que hoy se encuentran bajo presión.
Este número busca aportar elementos para entender una realidad en la que muchos conflictos que aparecen atomizados están, en verdad, profundamente vinculados y encadenados a un mismo origen. Comprender esa trama también es una condición para organizar la respuesta. Es necesario discutir, encontrarse y pelear coordinadamente, en unidad, para transformar esta realidad y defender el trabajo, la producción, el Estado y las capacidades que como sociedad se construyeron durante generaciones.
Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo número de ‘El Trabajador del Estado’.





