La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) llevó a cabo su 58° Congreso Extraordinario en la sede nacional del Sindicato. Dirigentes de todo el país expresaron la crítica situación en los distintos rincones del país. En ese contexto, la Secretaria Adjunta Mercedes Cabezas realizó un panorama político y económico del país.

A continuación, el discurso completo:
Se cumplen 50 años de la construcción más importante que se dio en nuestra historia en términos de Memoria, de Verdad y de Justicia. Afuera, en estas paredes del Sindicato, 2.252 compañeros y compañeras estatales detenidos desaparecidos nos hacen no solamente reconstruir esa historia, sino también seguir exigiendo la desclasificación de los archivos, seguir exigiendo que nos digan dónde están nuestros compañeros y compañeras y, fundamentalmente, no ser intolerantes en el enorme desafío que todavía tenemos de seguir construyendo los archivos de los y las estatales que faltan.
Y seguir impulsándonos en nuestra historia tiene que ver con ratificar decisiones. Y en un lugar como este, no fue acá pero estuvo lleno, nutrido, de compañeros, compañeras y compañeres. Hubo enormes compañeros como Víctor De Gennaro, como Carlos Custer que estuvo acá, o el ‘Colorado’ Quagliaro, como Germán Abdala, que entendieron que había un período en el que la clase trabajadora se conformaba de otra manera. Que había una representación faltante en esa clase trabajadora y que teníamos que constituirnos como Central de clase, representando a aquellos que tenían la suerte de tener un empleo, pero también representando a aquellos que lo buscaban todos los días y que no podían más que fabricarse una changa para seguir sobreviviendo. Y así nació nuestra CTA, nuestra Central de los Trabajadores de la Argentina.
Y podemos haber tenido desencuentros en el camino con compañeros y compañeras que son parte de la misma construcción política, pero a lo largo de 30 años ratificamos que nos seguimos encontrando en las calles, que seguimos con las mismas similitudes, que seguimos representando a nuestra clase trabajadora para ir más convencidos que nunca el próximo 20 de agosto a ratificar las elecciones de una Central que decidió que la afiliación directa es la representación de clase y que además se pediría que se multiplicara a lo largo y a lo ancho del país, para que esa afiliación directa también tuviera voto secreto y directo de cada uno de nuestros compatriotas y de nuestras compatriotas.
Y vivimos tiempos difíciles. Se dijo acá de todas las maneras posibles y trato de no repetir. Según el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), un 7,5% de nuestro pueblo hoy no tiene trabajo, está desocupado. Ahora, si miramos el pluriempleo nos encontramos con que un 15,3% de nuestra población económicamente activa está buscando empleo. Y si además le agregamos a los compañeros y compañeras que quieren cambiar de empleo, nos encontramos con que un 24% de nuestra población económicamente activa busca un trabajo que además de sobrevivir, le permita vivir dignamente. Y no hay posibilidad de solución sin una mirada de la economía argentina.
Esos compañeros son compañeros estatales, compañeros delegados y delegadas que llegan a un plenario nacional de delegados y nos dicen ‘teneme esto acá’ y, cuando mirás qué es esto acá, es la mochila de Rappi o de PedidosYa, que te piden que la sostengas porque quieren venir a construir la política estatal, porque además creen en el Estado como herramienta de transformación de la sociedad y porque saben que la síntesis colectiva se sigue construyendo en los ámbitos colectivos de debate. Y entonces vienen, y se sienten superhéroes cuando se ponen la camiseta de ATE con tres letras en el pecho, como todos nosotros cuando defendemos a nuestra organización en cada una de las calles que transitamos.
Tenemos delegados y delegadas que son víctimas del pluriempleo, que se construyen un salario en base a distintas formas de contratación para poder sobrevivir. Tenemos delegados y delegadas, Secretarios y Secretarias Generales que además no llegan a fin de mes. Tenemos Convenios Colectivos nacionales que siguen teniendo salarios de 450.000, 500.000 pesos. Tenemos salarios municipales por debajo de eso, tenemos salarios provinciales que también están por debajo de eso. Y por eso, más atinada que nunca la decisión de este Consejo Directivo Nacional de movilizar a la Paritaria nacional pero de darle un mensaje a cada uno de los intendentes, a cada uno de los gobernadores, que el Estado se defiende y se sostiene con decisión política y con salario para nuestros compañeros y compañeras. ¡Hay que ir a discutirles! Y si no nos dejan entrar a la Paritaria, hay que tirar la puerta abajo, pero tenemos que entrar.
Y decíamos que no hay forma de discutir el Estado sin discutir la economía argentina. Hoy tenemos una economía primarizada, que se lleva los recursos naturales, los bienes comunes, que avanza con la extranjerización de la tierra, que de la mano de un RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) no te pregunta de dónde trae la guita pero te exige que además inviertas. Y entonces, compañeros y compañeras, no hay forma de discutir tampoco la economía argentina si no discutimos industrialización, si no discutimos que industrializar la Argentina además requiere hacerlo con la conciencia política de no intentar sustituir nada más que importaciones. Industrializar la Argentina para agregarle valor a cada una y a cada uno de esos recursos naturales que intentan llevarse de la Argentina. Lo decía Rody, tenemos el segundo yacimiento más importante del mundo de gas natural. Ahora, Añelo, que es el pueblo que está al lado, no tiene gas. Porque se lo llevan, porque era más importante construir un gasoducto que lo saque de la Argentina que darle a los habitantes de Añelo la posibilidad de tener gas natural. Entonces cuidado, compañeros y compañeras, porque tenemos que dejar de discutir cómo ponerle precio a la vida y tenemos que empezar a construir una forma de ponerle valor, y no es lo mismo. Tenemos que empezar a construir una forma de ponerle valor a la vida.
Tenemos que discutir la matriz productiva, pero también tenemos que discutir el modelo de economía de cuidado, el modelo de economía reproductivo, el modelo de economía del que nos hacemos cargo las compañeras y los compañeros. Tenemos que buscar la forma de construir una Argentina diferente. Y en esto de revisar la historia, tenemos que empezar por casa. Porque no alcanza con modificar los estatutos para que en cada territorio haya un 50 y un 50%, no alcanza con fórmulas mixtas, no alcanza con alternancia. Alcanza con que abramos las puertas de nuestro Sindicato y nuestras compañeras empiecen a ensayar una forma diferente de hacer política, una forma donde estén incluidas, una forma donde tengan voz, tengan voto, tengan posibilidad de construcción de síntesis, una forma donde se garantice que el sistema de cuidado de nuestra organización va a ser consecuente con la participación de las compañeras en cada uno de los ámbitos. Una forma donde no aprendamos lo que tenemos que decir, lo transitemos y lo vivamos todos los días.
Ese es el compromiso de nuestra organización sindical, ese es el compromiso que tiene que recorrer a lo largo y a lo ancho del país cada uno de los territorios, porque ¿saben qué, compañeros? Las pequeñas transformaciones de cada uno de los territorios concatenados en esta república federal que defendemos todos los días para que no se convierta en un conglomerado de Estados, hace una transformación colectiva. Hace una transformación cultural, ideológica, política, cultural, paradigmática como la que intentamos construir desde la Asociación Trabajadores del Estado cuando tomamos la enorme decisión de generar un nuevo tiempo político.
Y yo quiero terminar, porque voy a ser breve, recordando lo que hace muy poco pasó, porque en esto de revisar la historia, nosotros, y lo trajo un compañero, revisamos también la historia reciente y venimos de un 25 de Mayo. Y venimos de un 25 de Mayo que, además de forjar el primer gobierno patrio, la Primera Junta y todo lo que estudiamos y aprendimos, se formó como la forma de construcción de soberanía política. Y nosotros y nosotras decimos que no hay soberanía política sin independencia económica. Lo decíamos las mujeres.
Y además, nosotros y nosotras recordamos que en el uso y en el ejercicio de nuestra soberanía política como la posibilidad de autodeterminación de los pueblos, también estamos dispuestos a seguir luchando por no constituirnos como colonia. Y entonces, compañeros y compañeras, hay dos cuestiones que cobran superlativa importancia, que nos hacen irreverentes pero también nos hacen ratificar acuerdos. Una de ellas es seguir diciendo que las Malvinas no son argentinas porque un trapo lo dice, sino que son argentinas porque la sangre de nuestros caídos y nuestras caídas está en ese suelo, donde además hay algunos que dicen que son soldados argentinos solo por la decisión política, ¿y saben qué, compañeros y compañeras? Tenían familia, tenían nombre y apellido, tenían sueños y futuro.
Y la segunda cosa que nos hace construir soberanía todos los días es decir ‘fuera ingleses de las Malvinas’ y ‘fuera yanquis de América Latina’. Porque en definitiva no es solamente ir a Moreno, también tenemos que defender Puerto Belgrano, también tenemos que defender Tierra del Fuego, también tenemos que defender cada una de las bases donde intentan apostar para seguir digitando los futuros de nuestros pueblos. Porque no es solamente la Argentina, bien lo dijeron de Bolivia, bien lo decimos de Venezuela, ¡basta de procesos digitados por Estados Unidos! Cuba, como bien lo menciona Miriam López. Gracias Miriam.
Construyamos esa soberanía con el amor del que hablaba, si no me equivoco, Rosa Ñanco, con el amor como herramienta de lucha, con el amor a nuestra Patria pero, fundamentalmente, construyendo el poder sindical suficiente para seguir poniendo en alto la bandera de nuestra Asociación Trabajadores del Estado y seguir luchando por una Patria justa, libre, soberana y, fundamentalmente y más que nunca, feminista. ¡Gracias compañeros y compañeras!.





