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ATE

Durante el 61º Congreso Ordinario Nacional de ATE llevado hoy a cabo en Villa Carlos Paz, Córdoba, el Secretario General del sindicato a nivel nacional, Hugo ‘Cachorro’ Godoy, expuso ante los congresales e invitados presentes su informe político.
A continuación, el informe completo del Secretario General de ATE:
“Las elecciones generales del año pasado, más allá de la valoración que se puede hacer del sistema electoral y del el resultado, representaron la elección de un representante orgánico de las estructuras del poder”.
“Esto, de alguna manera, cierra la etapa y el ciclo de la rebelión que habíamos abierto en el año 2001. Rebelión que abrió expectativas sobre posibilidades de cambios, muchos de los cuales pudimos producir, pero que fueron absolutamente insuficientes por el posibilismo de quienes gobernaban, por la falta de decisión de avanzar sobre las estructuras de poder dominante más enraizadas en nuestra sociedad, de los grandes grupos económicos trasnacionales y de una estructura del Estado diseñada por el neoliberalismo para la maximización de sus ganancias”.
“El control clientelar de los sectores populares y el afianzamiento de las estructuras represivas hicieron que ese Estado perdurara y que esa estructura de dominación se pudiera reconstituir y dar lugar a esta recuperación de la gobernabilidad de estos grupos de poder en la Argentina”.
“Esta es la cuestión de fondo de un ciclo que termina, que deja como herencia a este gobierno porque no hubo decisión ni voluntad de producir transformaciones profundas que fueran a fondo, al hueso del sistema político, económico, social y cultural que domina nuestra Nación y que es profundamente dependiente de esas trasnacionales y de esas políticas imperiales”.
“Así se abre una nueva etapa que nos vuelve a poner a los trabajadores en el centro de la escena. Nos vuelve a desafiar en la perspectiva de que los trabajadores seamos capaces de articular un proyecto de Nación y una fuerza organizada a través de la unidad del movimiento popular”.
“Una unidad que nos permita no solamente ponerle freno a esta estrategia de dominación del imperio y de los grupos dominantes en Argentina, sino también junto a los pueblos latinoamericanos, hermanos de la Patria Grande, ser capaces una vez más de abrir el camino de un nuevo ciclo de luchas populares para abrir una expectativa de esperanza, de justicia, soberanía y libertad para nuestros pueblos”.
“No va a ser fácil ese proceso como tampoco fueron fáciles las elecciones de ATE. ¿Por qué? Porque se dieron en ese marco al que me referí y porque las estructuras de poder dominante que recuperaron su posibilidad de gobernabilidad intentaron quebrar nuestra organización. Nos metió el bichito de la división y quizás de un profundo debate que no fuimos capaces o tuvimos dificultades para procesar”.
“Por eso, si hay un desafío que se abre a partir del 2015, luego de realizadas las elecciones y ratificadas en toda plenitud, es el desafío de profundizar el debate político entre los hombres y mujeres de nuestro gremio; entre los que estamos hoy y entre los que tenemos que ir a buscar para que vengan”.
“Porque si de algo debemos estar orgullosos es de que apostamos y recurrimos a la voluntad de los trabajadores, compañeras y compañeros afiliados, cuando nos metieron el bichito de la división en nuestro gremio, cuando tuvimos que decidir las cuestiones de fondo como lo hicimos en la CTA”.
“Fue esa voluntad la que en las elecciones del 2 de septiembre ratificó una línea de acción: que “ATE es de los trabajadores, gobierne quien gobierne”. Y a partir de entonces tenemos el desafío de abrir un nuevo debate de crecimiento y desarrollo”.
“El resultado de las elecciones en ATE demostró que creció el nivel de afiliación en nuestro gremio en los últimos cuatro años y se creció en nivel de participación de los trabajadores en las elecciones del 2 de septiembre. Es ese protagonismo el que nos da fuerza, el que nos alimentó a lo largo del año pasado cuando planteamos esa principal consigna en términos políticos y gremiales”.
“Había que nacionalizar todas las luchas, porque la estrategia del gobierno anterior había sido aplicar el ajuste a través de las provincias, abandonándolas a su suerte, extorsionándolas con la coparticipación, aprobando una ley antiterrorista que venía a avanzar en un criterio de represión del Estado cuando muchos de nuestros compañeros y compañeras eran procesados”.
“Son muchos los compañeros y compañeras, gran parte de los cuales estamos hoy acá, los que estamos procesados por haber estado al frente de todas las luchas populares tomando las decisiones en asambleas. Porque  éramos conscientes de que no alcanzaba con las luchas sectoriales y había que nacionalizar cada lucha. Esa era el desafío”.
“Los miro a los compañeros de Fabricaciones Militares y sabemos que no hay destino para la industria naval en nuestro país, para el astillero, si no logramos que se instale un debate sobre la industria naval. No hay destino para el desarrollo industrial y el protagonismo del Estado en la producción económica y en la industrialización del país si no logramos que el Estado se ponga al frente de un proyecto de esa naturaleza”.
“Las industrias que hoy perduran en manos del Estado como el astillero, FFMM, la Base Gral. Belgrano, las minas de Río Turbio, las plantas nucleares son las pocas estructuras que tiene el Estado de carácter industrial y podrian ser potenciadas si hay una decisión política en el Estado Nacional que nos proyecte con un modelo de economía diferente, un modelo que no sea la economía del monocultivo o de la exportación de productos como el petróleo o la explotación de las minas, la soja”.
“Necesitamos un desarrollo industrial y un Estado que lo motorice pero para ello es necesario que cada lucha se nacionalice. En esa perspectiva que tomamos la decisión de discutir el Estado Municipal, los estados provinciales y los distintos organismos del Estado nacional porque era y sigue siendo la posibilidad de tener un proyecto propio de cómo se debe organizar el Estado en función de los intereses de las mayorías populares”.
“Lucha, análisis y propuesta que hacemos los trabajadores porque somos poseedores no solo de fuerza de trabajo sino fundamentalmente de inteligencia y de capacidad para hacer propuestas alternativas y organizarnos con otros sectores del movimiento popular”.
“Lo que nos pasó en ATE en las elecciones fue producto de una estrategia consciente del poder que durante años buscó alentar la fragmentación del movimiento popular, la fractura. Por eso que apostar a los trabajadores para sostener un proyecto liberador desde los trabajadores estatales en ATE era exactamente ir en contrario de esas estrategias del poder”.
“El poder nos quiere divididos mientras nosotros nos sostenemos proyectándonos en unidad. Para que cada lucha en cada municipio, en cada laboratorio, en las universidades, en cada plaza pública, taller, fábrica, en cada hospital público, en cada escuela esté en el marco de un proyecto común que los trabajadores seamos capaces de constituir”.
“Esa fue la consigna del año pasado, nacionalizar todas las luchas y ser conscientes que en ATE empezaba a materializarse un proceso que se ratificó en las elecciones. Un proceso donde la mayoría de los nuevos dirigentes electos fueron los principales protagonistas de todas las luchas que se dieron a lo largo del año 2015. Dirigentes que en su mayoría se incorporaron a nuestro gremio desde años 2000 en adelante”.
“Dirigentes que son hijos de la rebelión del 2001 y son la expresión de una ATE nueva que se va constituyendo enraizada en lo mejor de nuestra memoria, en lo mejor de lo que fueron las luchas contra la dictadura, donde nació nuestra agrupación ANUSATE que hoy conduce nuestro gremio, así como otras experiencias de otras agrupaciones con las que coexistimos en ATE”.
“Todos somos de alguna manera tributarios de esa historia. Tributarios de la historia de Raymundo Ongaro que se nos fue hace unos días, tributarios de la historia de Héctor Quagliaro que ya no está pero nos guía, tributarios de Germán Abdala, de Víctor De Gennaro, de aquellos que supieron en plena dictadura unir la lucha de los trabajadores con la lucha del movimiento por los DDHH cuando los trabajadores éramos los principales víctimas de la ofensiva dictatorial y genocida”.
“Somos tributarios de la pelea que se dio en los años 80 para recuperar una democracia que tuviera sentido y no fuera solamente  formal. Somos tributarios también de la pelea de los años 90 contra el neoliberalismo salvaje. Peleas todas donde los trabajadores fuimos protagonistas”.
“Pero ahora tenemos un ATE nuevo y ese ATE nuevo requiere ampliar los niveles de participación, de debate interno, de debate político. Este gremio no está para ser administrado solamente sino que el gremio está para proyectarse hacia nuevos desafíos, para disputar los destinos de la Nación en la que vivimos y de la Patria Grande latinoamericana”.
“Por eso otro de los datos importantes fue la consolidación de la CLATE, la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado, que también tuvimos desde ATE la responsabilidad de conducir con un compañero nuestro al frente, el compañero Julio Fuentes”.
“El desafío era enfrentar esas elecciones apostando a la gente, apostando a nuestras compañeras y compañeros organizados en cada provincia, en cada seccional y a convocarlos a que se animen a ir a buscar a otros. Porque tenemos la  responsabilidad permanente de construir el puente entre nosotros y las nuevas generaciones”.
“Y asumir juntos el desafío de esta nueva etapa que atraviesa nuestra Nación. Porque en la Argentina la revolución aún está inconclusa, la independencia plena todavía está por construirse y hay que en unidad con los pueblos latinoamericanos”.
“Por eso esas elecciones que tuvimos en ATE el 2 de septiembre nos proyectan con fuerza para asumir estos nuevos desafíos, a ir en búsqueda de los compañeros que no están, de las nuevas generaciones que se van a animar a proyectar los próximos diez o treinta años de nuestro gremio profundizando la democracia y siendo conscientes de que sólo se participa plenamente cuando se toma parte en las decisiones. Porque no alcanza con acompañar, no alcanza con seguir, no alcanza con depositar confianza en los dirigentes. Hay que seguir debatiendo democráticamente y participando protagónicamente para reconstituir la confianza y las fuerzas comunes”.
“Necesitamos un ATE que integre las luchas, los conocimientos y las capacidades del conjunto del movimiento popular para hacer realidad la perspectiva de un Estado diferente, de una sociedad más plena, con justicia, libertad y soberanía. Para lograr que los males de la democracia se resuelvan con más democracia y eso se resuelve apostando a la participación democrática y protagónica”.
“Sabemos que tenemos un gremio reconocido, con prestigio y estamos muy orgullosos de ello; también fuimos capaces de crear una CTA Autónoma que hoy merece un debate para que esté a la altura de los tiempos que corren y no a la altura de algunos intereses personales. Porque si hay algo que aprendimos es a pararnos en la fuerza y en las necesidades del colectivo. El poder apuesta al individualismo y a las aspiraciones personales mientras nosotros apostamos a los valores como la solidaridad y la construcción colectiva”.
“Por eso la necesidad de autoformarnos, de capacitarnos para los nuevos desafíos que tenemos, de ayudar a las nuevas generaciones a que se formen en los valores que nos dan razón histórica y nos proyectan al futuro”.
“No vamos a reinventar ATE ni la CTA que necesitamos si no estamos dispuestos también cada uno de nosotros a reinventarnos individual y colectivamente”.
“Pero eso implica sentirnos parte de un colectivo con el que construimos juntos. Por eso les pido, para terminar, a aquellos que confiaron en las elecciones que sigan confiando ahora pero que no deleguen su  protagonismo. Porque confianza no significa delegar protagonismo; la rebeldía no hay que perderla nunca porque es la base fundamental de cualquier transformación individual o colectiva. Ni tampoco hay que delegar el debate político porque es parte de la rebeldía tener conciencia del para qué: para qué queremos conducir este gremio, hacia donde queremos llevarlo, hacia qué destino de grandeza de los estatales y del pueblo trabajador de la Argentina”.
“Pero también quiero agradecer a los que no confían, porque siempre hay matices y diferencias, y la confianza hay que recrearla en la pelea cotidiana, en el andar juntos, en apostar a la idolología de los trabajadores”.
“Nosotros no renunciamos al valor de la ideología. No lo hicimos el año pasado, ni antes, ni lo vamos a hacer ahora. En la ideología, en el interés completo de los trabajadores, en el valor de lo colectivo que no niega lo individual ni los matices, está la riqueza y no la zanja del distanciamiento”.
“Sabemos que somos parte de una clase trabajadora que sigue estando desafiada a construir la revolución inconclusa en nuestro país para terminar con estos ciclos perversos que nos alientan a tener expectativas y luego nos llevan a frustraciones y los trabajadores siempre ponemos lo nuestro para que se enriquezcan los otros”.
“19 mil millones de dólares se transfirieron en los primeros 6 meses de gobierno del Estado Nacional a los grandes grupos económicos. Ese es el ciclo que se abre: transferencias extraordinarias concentradas en unos pocos intereses de empresas transnacionales que dominan a nuestro país y a Latinoamérica”.
“En nosotros está el desafío de reinventarnos como ATE y como CTA para reinventar una perspectiva distinta. Por eso lo hecho durante el año 2015 fue el escalón necesario para afrontar las elecciones del 2 de septiembre y para ponernos en este desafío de pulsear desde ATE cara a cara con el presidente Macri y sus CEOs, funcionarios de este gobierno que ayer eran gerentes de las transnacionales”.
“Pulseada que comenzamos el 29 de diciembre, pero que estuvo precedida por  los paros de marzo y del 3 de diciembre del 2015, cuando dijimos que había que terminar con la precariedad laboral porque es la madre de los despidos. Pulseada que continuamos el 24 de febrero de este año con ese campanazo enorme que abrió el camino a nuevas movilizaciones”.
“ATE tiene que seguir siendo protagonista porque como dice el Colo De Isasi: “No alcanza con ATE pero ATE es indispensable para esa pelea”.
“Por eso es indispensable para nosotros que, así como el 2015 fue un año de definiciones profundas donde los protagonistas fueron los afiliados, este año también lo sea. Y en especial, con los nuevos afiliados. Porque en  plena resistencia, en plena pelea, con todas las contradicciones y dificultades que tuvimos, fuimos capaces de crecer y pasar de ser 253 mil afiliados en las elecciones a los 283 mil que somos hoy en todo el país”.
“Y asumimos el desafío de que el poder de ATE esté en cada lugar de laburo y que no haya ningún sector de trabajo sin elección de delegados y Juntas internas por el voto secreto. Ahí está el poder y el sentido profundo de nuestro gremio. De un gremio donde los delegados sean los protagonistas excluyentes y donde nosotros debemos hacer el esfuerzo de ser coherentes con sus mandatos y consecuentes con nuestra historia”.
“Y, por sobre todo, el compromiso de que los trabajadores podamos hacer, junto con el conjunto de los trabajadores argentinos, la revolución en nuestro país y llevar la liberación de nuestro pueblo en estrecha y profunda  unidad con los pueblos latinoamericanos de la patria grande. Aquella que soñaron Bolívar, San Martín y Artigas”.
“Gracias, compañeras y compañeros”.

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