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¡Alca, Alca, al carajo! la frase que pasó a la historia hace una década y que marcó el devenir de los pueblos del Sur unidos en el ideal promovido por el entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien convencido en la fuerza de un nuevo orden regional ese mismo 5 de noviembre de 2005 también afirmó que “Al ALCA la derrotamos los pueblos”

“Hemos
traído una pala (…) porque aquí en Mar de Plata está la tumba del ALCA”, dijo
Hugo Chávez durante la IV Cumbre de las Américas.

En
2005 el mandatario venezolano explicó claramente los por qué del Área de libre
comercio de las Américas (ALCA) y denunció que  "el ALCA lo que busca
es consolidar el poder económico de las grandes transnacionales y de las élites
que han dominado estos países durante mucho tiempo..”. El mandatario acompañado
de Néstor Kirchner y Lula Da Silva destaca frente, a esta iniciativa promovida
por Estados Unidos (EE.UU.),   al ALBA  que permitiría  “la
liberación de los pueblos, la redistribución del ingreso de nuestros pueblos,
la igualdad, el cambio del modelo económico productivo, la inclusión social,
que no haya excluidos".

De
esta manera se abrió camino la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA), una nueva forma de intercambio regional creada en 2004, que
tenía de base ideales impulsados por los Gobiernos de Venezuela y Cuba como la
igualdad, solidaridad, superación de la pobreza y desarrollo integral de los
pueblos.

En
la III Cumbre de las Américas en Québec/Canadá celebrada en 2001, el presidente
Hugo Chávez, firmó la declaración final dejando constancia que Venezuela se
oponía a la propuesta del ALCA.  Poco tiempo después el presidente cubano
Fidel Castro y Chávez, se encontraban creando las bases de lo que hoy es la
Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

En
diciembre de ese mismo año, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y
Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la Isla de
Margarita – Venezuela, Hugo Chávez presentó la idea del ALBA  como una
propuesta de integración integral, económica, social, política y cultural de
los pueblos de América Latina y el Caribe.

Las
raíces del proyecto se fundamentan en la Carta de Jamaica, “cuando por primera
vez Simón Bolívar establece la doctrina de unidad y soberanía de los países que
se independizaban del poder colonial”.

Solidaridad,
complementariedad, justicia, cooperación, igualdad social, calidad de vida,
autodeterminación, diversidad cultural y la participación efectiva de los
pueblos en la configuración de su propio destino, son los ejes centrales de
esta iniciativa pensada desde el Sur que también busca consolidar un modelo
social de desarrollo y se enfoca en áreas como la educación, salud,
alimentación, medio ambiente, cultura, energía y tecnología.

El
dato: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Dominica, Santa Lucía, San
Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves y Granada,
son los países que integran esta alianza

 

Logros del ALBA    

Los
programas sociales impulsados por esta Alianza  han mejorado la calidad de
vida de sus habitantes en cuanto a atención médica, acceso a la educación, a
servicios básicos como agua potable, alcantarillado, vialidad, transporte,
telecomunicaciones, acceso a una vivienda digna y a una alimentación de
calidad.

En
una década, la economía de la Alianza experimentó un incremento del 25 por
ciento en su Producto Interno Bruto (PIB).

Como
bloque político ha enfatizado en la defensa de los Derechos Humanos y de la
Madre Tierra, así como en el restablecimiento y la preservación de la paz,
contra el intervencionismo y el apoyo a la autodeterminación de los
pueblos.    

Con
la fundación del Banco del ALBA en 2008 se buscó consolidar la soberanía e
independencia financiera y económica de los países miembros.  En ese mismo
año también se instituyó el Sis­tema Unitario de Compensación Regional de Pagos
(SUCRE), como primer paso para lograr una moneda común.

Más
de dos millones de latinoamericanos y caribeños tienen acceso a la salud y
educación.
La Misión Milagro ha operado a 3 millones 481 mil 666 personas de manera
gratuita, de ellas un millón 856 mil 721 venezolanos y un 1 millón 624 mil 945
latinoamericanos y caribeños.

El
programa de Alfabetización y Postalfabetización ha contribuido a la
erradicación del analfabetismo en cuatro países del ALBA-TCP. La Unesco declaró
a Cuba, Venezuela (2005), Bolivia (2008) y Nicaragua (2009) Territorios Libres
de Analfabetismo.

Con
el método educativo Yo Sí Puedo, más de 3 millones 500 mil personas aprendieron
a leer y escribir. El programa también permite la continuación de los estudios.

Otras
formas de integración regional también surgieron a partir del nacimiento del
ALBA, entre ellos, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad
de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Con estos organismos, se
reconfiguró la geopolítica regional y hace un giro hacia las políticas progresistas
e integracionistas, más tarde, serían reforzadas con los Gobiernos de Evo
Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, y Daniel Ortega en Nicaragua.

 

¿Cómo sería América Latina si no se
hubiese derrotado al ALCA?    

En
una entrevista con el sitio web de teleSUR, el politólogo y analista
internacional, Juan Manuel Karg, aseguró que si América Latina no hubiese
derrotado al ALCA, sería  “Como las economías de la Alianza del Pacífico:
con grandes desigualdades, pauperización laboral, y una notoria falta de
intervención del Estado en la economía. Precisamente el TLCAN, firmado en 1994
entre EE.UU., Canadá y México sirvió como antecedente para analizar las enormes
deudas sociales que provocan estos llamados tratados de libre comercio. Por
ello Kirchner, Lula y Chávez comandaron aquellas históricas jornadas de Mar del
Plata, ya que tenían aquel historial a mano”. Fuente: EFE

Para
Karg, en estos 10 años “América Latina construyó un verdadero ‘oasis
antineoliberal’, al decir de Emir Sader, en un mundo crecientemente
librecambista, donde EE.UU. negocia en la actualidad tres tratados simultáneos
de libre comercio: el TPP, con los países del Pacífico -y la sola excepción de
China-, el TTIP, con la Unión Europea, y el TISA, el mega-acuerdo en el ámbito
de servicios”.

 

¿Cuáles serían las perspectivas
económicas y políticas para América Latina?    

“Las
perspectivas serían de una asociación estratégica con los EE.UU. y la Unión
Europea, a contramano de las nuevas vinculaciones de la región con los países
emergentes, enmarcados en los BRICS. Y, además, no existirían UNASUR ni CELAC,
importantes herramientas integracionistas autónomas que América Latina logró en
esta verdadera década ganada para la unidad de nuestros países”, explicó el
analista.

“El
No al ALCA frenó las "relaciones carnales", al decir de la
cancillería argentina durante el menemismo, con Washington y Bruselas, y
promovió una asociación estratégica con Beijing y Moscú, las economías que van
a seguir moviendo al mundo en las próximas décadas”, enfatizó.

 

La creación del ALBA llevó a EE.UU. a
intentar “nuevas estrategias, sin dejar de lado las viejas” 

Para
el analista Kintto Lucas, la creación del ALBA llevó a EE.UU. a intentar
“nuevas estrategias, sin dejar de lado las viejas”, y buscar otras formas de
reposicionamiento.

En
su afán por mantener su hegemonía, explicó, son evidentes sus pasos que buscan
“golpear en forma conjunta en varios países de América Latina y el Caribe, con
acciones coordinadas desde lo social, económico, político e incluso militar”.

Lucas
detalló que los objetivos estratégicos son aislar al ALBA, y “luego destruirla.
Con eso no solo se busca terminar la Alianza como tal si no su influencia real
y simbólica. Como todos los planes de Estados Unidos hacia América Latina y El
Caribe, incluidos el Plan Cóndor y el Plan Colombia, el objetivo final es
consolidar su hegemonía sobre la región”. 

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