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Editorial de Hugo «Cachorro» Godoy, Secretario General de ATE Nacional publicada en El Trabajador del Estado de agosto.

Click acá para ver la última edición de El Trabajador del Estado.

Agosto es un mes signado por el aniversario del paso a la inmortalidad de nuestro Libertador General San Martín, fecha que año a año nos recuerda la necesidad de fortalecer la Soberanía de nuestro país y nos inspira a trabajar por la consciencia de la unidad latinoamericana. Este año el mes de agosto nos encuentra también en un momento muy particular de la lucha gremial de las y los trabajadores de nuestro país.

A las y los estatales, con la satisfacción de estar avanzando en la materialización de los objetivos que nos planteamos. En mayo firmamos el acuerdo paritario 2021-2022, buscando que luego de muchos años de pérdida y retroceso salarial este sea un período en el que alcancemos aumentos salariales por encima de la inflación.

También venimos planteando reparar retrocesos o carencias de las y los trabajadores estatales de áreas estratégicas como Salud –tanto Profesionales del Convenio 1133 como los agrupados en SINEP-, o como de los sectores científico-tecnológicos, sector que hay que jerarquizar, fortalecer y ampliar. Asimismo, nos propusimos cubrir las necesidades de las y los trabajadores más rezagados en términos salariales o en términos de reconocimiento de carrera, como los de la administración central agrupados en el SINEP, o las y los Civiles de las Fuerzas Armadas.

En ese sentido, para nosotros fue una verdadera satisfacción haber firmado, el 9 de agosto, estos convenios sectoriales por encima de la media salarial acordada en mayo, con importantes mejoras en la promoción de carrera de estos sectores y preparándonos para el espacio de construcción y de mejora que se va a materializar el 19 de agosto, fecha a la que se adelantó la revisión salarial para poder garantizar el objetivo de un incremento salarial por encima de la inflación para este período.

De la misma manera que estuvimos participando activamente en la Paritaria Nacional, con el aliento para que discusiones de la misma característica se den en los ámbitos de las provincias y de los municipios –como ya está sucediendo en varias de estas-, estuvimos fortaleciendo el debate y la acción política para que se avance en la discusión de un Salario Universal que ponga un piso de dignidad para el conjunto de nuestro pueblo.

De alcanzarse, no sólo mejoraría la vida de entre cuatro millones y medio y cinco millones de trabajadores que están bajo la línea de indigencia, padeciendo hambre, sino que también va a significar un piso favorable para discutir el Salario Mínimo, Vital y Móvil y los pisos de Convenio. Indudablemente necesitamos ponerle un freno a la caída continua de la capacidad adquisitiva de los ingresos de los y las trabajadores activos y jubilados.

Para nosotros, desde ATE y desde la CTA Autónoma, representa un gran orgullo haber participado de la multitudinaria marcha que se desarrolló en los 15 kilómetros que hay desde la Basílica de San Cayetano, en Liniers, hasta la Plaza de Mayo en el día de San Cayetano. Una vez más, como cada año desde 2016, estuvimos presentes junto a las organizaciones de trabajadoras y trabajadores de los Movimientos Sociales para conmemorar el Día del Santo del Trabajo, como un símbolo de esta lucha permanente para terminar con la desocupación y con las injusticias laborales en nuestro país. Las y los trabajadores tenemos la capacidad de marcar agenda de prioridades en el debate público, y tenemos que mostrar y hacer escuchar los reclamos para que se pongan en la agenda las prioridades y la urgencia de los sectores más desposeídos.

Que esta movilización haya sido tapa principal de los principales medios de comunicación, demuestra sin lugar a dudas que este grito se ha escuchado y que es necesario que el Gobierno avance en respuestas más contundentes, no solamente para la construcción de nuevas instituciones y políticas públicas, como ser el Salario Universal, sino también para avanzar en formas de intervención del Gobierno y del Estado. Hay que ponerle límites a la especulación de las empresas formadoras de precio, a la fuga de capitales y a los intentos de extorsión del Fondo Monetario Internacional, que quiere imponer condiciones regresivas en el marco de la negociación por la deuda externa.

Hay que animar el desarrollo de nuevas formas de regulación económica y de activación de la vida económica, que necesariamente requiere del fortalecimiento de la participación de las pequeñas y medianas empresas, del movimiento cooperativo, de la economía popular, de las trabajadoras y trabajadores en sus diversas formas y, fundamentalmente, con proyectos de carácter productivo que permitan recuperar el control del Estado sobre los resortes estratégicos de la economía y de la vida social de nuestro país. Por ejemplo, el control de la navegación en el Río Paraná o la industrialización del litio en territorio de origen. Es necesario fortalecer la producción industrial de cara al mercado interno y a la generación de empleo, y eso requiere fundamentalmente la intervención del Estado.

En este escenario, también signado por tiempos electorales, las y los trabajadores necesitamos acrecentar las formas de intervención en el debate político, en la propuesta y en acciones en pos de estos objetivos.

No podemos dejar de expresar nuestra profunda alegría por los avances que han acontecido en América Latina, no solo por aquel importante triunfo contra el golpe de Estado en Bolivia, sino también por el triunfo del pueblo chileno, que avanza en una reforma que terminará con la Constitución pinochetista, o el más cercano triunfo del maestro rural, ahora Presidente, Pedro Castillo. Esas victorias nos alientan en la perspectiva de reconstruir la UNASUR y la CELAC como instituciones fundamentales de nuevo tipo en nuestra América Latina, para terminar con ese Ministerio de la Colonia en el que se ha convertido la OEA.

Es en ese marco que terminaremos el mes de agosto, y lo haremos abriendo un Seminario Nacional para debatir, junto a distintos actores sociales, el Estado que necesitamos en la Argentina para salir de las dos pandemias: la neoliberal y la sanitaria que el mismo modelo capitalista ha engendrado. Queremos seguir siendo, en este tiempo histórico, promotores de un nuevo paradigma de sociedad.

Este nuevo paradigma no se puede pensar solamente a escala nacional, sino que hay que pensarlo desde lo internacional. En ese sentido, la construcción de Estados Plurinacionales debe ser un objetivo para fortalecer las identidades de nuestros pueblos y naciones. Nuestra Patria Grande Latinoamericana está directamente engarzada con la necesidad, en cada uno de nuestros países, de democratizar al Estado, de abrirlo a la participación de las organizaciones libres del pueblo, y de construir nuevas formas de institucionalidad participativa para profundizar las democracias.

Está claro que en estos casi cuarenta años de democracia en nuestro país, tras la funesta dictadura genocida, hay muchos males que se han agudizado. Necesitamos profundizar la democracia para resolver los propios males de la democracia, o los males que hasta ahora no han sabido, no han podido, o no han querido resolver los gobiernos democráticos electos del ‘83 a esta parte. Necesitamos profundizar el camino de construcción de poder popular y eso requiere debate, creatividad, participación y unidad popular como un objetivo político-estratégico transformador.

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