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    3 de mayo de 2017

    El 2 de abril acompañamos a los ex combatientes de Malvinas del CECIM de La Plata para conmemorar el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y homenajear a los soldados caídos. Con ellos inauguramos un monumento pensado,  proyectado y construido por los propios ex combatientes, con la colaboración de los trabajadores de ATE del Astillero Río Santiago.

    El monumento tiene tres columnas de material revestidas por cilindros de metal oxidado que se erigen sobre finos listones de acero con los nombres los ex combatientes del Regimiento 7 de Infantería de La Plata. Cada cilindro representa a la memoria, la justicia y la soberanía, valores que expresan una perspectiva distinta para nuestra sociedad. Diferente a la democracia oxidada que tenemos.

    Pocos días después concretamos el primer Paro General contra la política del presidente Macri con gran masividad y contundencia, en donde ATE  participó activamente a través de actos y movilizaciones en todo el territorio nacional.

    Un marzo movilizado

    Con el paro se cerró un mes en el cual los trabajadores nos volcamos por millones a las calles en diferentes actos. El Paro Nacional de ATE los días 6 y 7 de marzo y el acompañamiento a la lucha docente en su reclamo de Paritaria Nacional; el acto realizado por los trabajadores industriales nucleados en la CGT; el 8 de marzo, Día Internacional de los Derechos de la Mujer Trabajadora que pararon en todo el país por el reconocimiento de los derechos e igualdad de la mujer, proyectándolos incluso a todo el mundo. Y el hito fundamental del 24 de marzo, Día de la Memoria, cuando nuestro pueblo, una vez más, ratificó los valores: Memoria, Verdad y Justicia. Así llegamos al Paro General del 6 de abril que completó y le dio unidad a todas estas multitudinarias expresiones.

    La actitud del gobierno ante eso ha sido la de desoír los reclamos, descalificar a quienes los expresamos y ningunear a las multitudes para confundir a nuestro pueblo. Envalentonado por el apoyo de quienes lo votaron y aun no se arrepienten.

    Por eso el Paro General de las y los trabajadores fue un momento de apertura a otro tiempo del debate político y social en la Argentina. Si el gobierno no responde a estos reclamos se hace necesario plantearnos: ¿Cómo encontrar una solución a los problemas?, ¿Cómo encontrar salida a esta encrucijada en que nos pone la política gubernamental?

    Día a día cae la actividad productiva, cierran los comercios, los talleres, las industrias, aumenta la desocupación y la precariedad laboral; mientras tanto el gobierno intenta destruir las organizaciones sociales y sindicales y profundizar las divisiones en el seno del movimiento popular planteando falsas antinomias.

    Los argentinos necesitamos cambios para mejor, no para volver atrás, no para retomar el camino que nos llevó a la crisis del 2001, ni volver a las opciones que nos trajeron a este presente. Y en ese debate que se está dando en la  sociedad argentina, el Paro vino a mostrar al mismo tiempo las potencialidades y los limitantes de la posibilidad  de construir una alternativa.

    La potencialidad está en la unidad y la masividad ya expresadas en las calles pero necesita construir y profundizar formas de organización nuevas que representen y expresen la libertad sindical en la Argentina; que permitan plantear alternativas y hagan vislumbrar una salida diferente a las que en estos 32 años de democracia oxidada se han gestado en nuestro país. Porque la memoria de nuestros caídos en Malvinas y de los 30 mil desaparecidos se merece que los argentinos seamos capaces de construir una democracia reluciente, plena de justicia y soberanía popular distinta a la democracia oxidada del Monumento de Malvinas.

    Un abril para el debate

    En ese contexto, abril es un mes muy oportuno para ATE porque es el mes de las asambleas en las seccionales, de los congresos provinciales y la antesala del congreso nacional. Allí nuestra organización está convocada a ponernos a la vanguardia en el debate sobre el futuro de los trabajadores, de la democracia, del  gremio y de nuestra Central. Para definir mucho más claramente hacia dónde vamos con debates que nos permitan acrecentar la formación de nuestros dirigentes para tener más claridad en el presente y ante el futuro de nuestra sociedad.

    Cuando en el 2002 en el Congreso de la CTA decidimos avanzar en la construcción de un movimiento político, social y cultural de liberación, nos pusimos un horizonte hacia el que todavía estamos transitando. Eran épocas de crisis de gobernabilidad y de hegemonía neoliberal fuertemente cuestionadas por la mayoría de nuestro pueblo.

    La rebelión del 2001 abría un tiempo nuevo y la posibilidad de construir nuevos caminos, nuevas posibilidades. Y de todos los escenarios posibles frente a esa  crisis del modelo, se impuso la vía del reencauzamiento de esas energías  a través de la cooptación y la fragmentación de las organizaciones populares.

    Finalmente el año 2015 marcó un tiempo de restauración de la hegemonía neoliberal, marcó la reconstitución de la gobernabilidad del poder que se coronó con la instalación en la presidencia de la Nación de un hijo dilecto de los grupos de poder, como nunca antes en los últimos cien años, a través del voto democrático.

    Esta realidad nos impone el profundo desafío de ponerle límite, de frenar el consenso que le está dando sustento a esta agresiva ofensiva de transferencia de riquezas desde los sectores populares a los sectores más concentrados de la economía, de reinstalar una tercera reforma del Estado volviendo a ponernos a los trabajadores estatales como demonios sin tener en cuenta las propuestas que los estatales generamos para construir un Estado más democrático y popular.

    En este tiempo se hace indispensable, ya lo hemos dicho varias veces, reinventar nuestro gremio, reinventar nuestra CTA, ser capaces de encauzar nuestras energías hacia la concreción de ese objetivo pendiente de construir un movimiento liberador en la Argentina que nos encamine hacia horizontes nuevos.

    Sin ninguna duda, tendremos la oportunidad en las próximas asambleas y en los próximos congresos de abordar estos debates para integrar la lucha cotidiana que desarrollamos con el protagonismo de siempre.

    El aporte de ATE

    Fuimos protagonistas el 24 de febrero del 2016 y lo estamos siendo este año con los dos paros que ya hicimos, en el camino hacia la construcción de cambios profundos en ATE y en nuestra CTA Autónoma.

    Cambios que nos permitan modificar lo que hay que modificar y ratificar lo que hay que ratificar en nuestras estructuras organizativas para que tanto en ATE como en la CTA A seamos capaces de abrir mayores espacios de participación y de protagonismo en la  toma de decisiones. De unir las luchas, la formación de nuestros cuadros dirigentes, la capacidad de debate sobre cómo hacer más eficientes y participativas nuestras estructuras organizativas; y al mismo tiempo profundizar el debate sobre el rol del Estado y las políticas públicas para construir un Estado democrático y popular.

    ATE tiene mucho que aportar para la construcción de una estrategia política nacida desde los trabajadores y capaz de articular la unidad del conjunto del movimiento popular en busca de una salida emancipadora.

    La autoconvocatoria a una Constituyente Social, iniciativa política desde una estrategia autónoma de los trabajadores, que fuimos capaces de vertebrar hace unos años y que quedó pendiente ante la agresión gubernamental divisionista del campo popular, es una referencia insoslayable para pensar, para imaginar, para soñar nuevas líneas de intervención, para reconstituir la unidad del movimiento popular en la Argentina. Una unidad que permita alentar perspectivas alternativas para el futuro de nuestro país y de nuestra democracia.

    Terminar con el óxido de la democracia sólo será posible si somos capaces de construir más poder popular y más capacidad de lucha en torno de objetivos nuevos que nos trasciendan como clase trabajadora y como pueblo hacia una sociedad basada en los tres pilares de los que hablaban los ex combatientes de Malvinas: Memoria, Justicia y Soberanía.


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