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    25 de octubre de 2016

    Los días 8, 9 y 10 de octubre se realizó el 31º Encuentro Nacional de Mujeres. Las compañeras de ATE Rosario fuimos parte del colectivo de la Mesa Organizadora. La ciudad albergó a más de 70 mil mujeres, superando el récord del año pasado, cuando en Mar del Plata fuimos alrededor de 60 mil. Fue impresionante la diversidad de compañeras que transitaron los tres días del Encuentro, de todo tipo de organizaciones políticas, sociales, sindicales, religiosas, etcétera.

    Este colectivo de mujeres, que a pesar de contar con la participación de tantas organizaciones, no está monopolizado por ninguna de ellas, es muy importante porque allí una puede debatir con libertad lo que nos pasa. De este colectivo salieron muchos de los temas que en este país se han tratado, como por ejemplo el matrimonio igualitario, o el divorcio, ya hace muchos años atrás. Son muchos los derechos conseguidos y, como todos los años se discutieron las problemáticas de la mujer a lo largo y ancho del país, y debatimos sobre los derechos que todavía no hemos podido alcanzar.

    Uno de los más importantes es el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Nuestra CTA Autónoma, siendo parte de la campaña, ya ha presentado junto a otras organizaciones seis veces en los últimos doce años el anteproyecto de ley de ‘Educación Sexual para no concebir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir’ para que el Congreso de la Nación legisle sobre el tema del aborto. Pero este es un tema que los legisladores no se atreven, no quieren o no pueden tratar por los compromisos que deben tener. Mientras tanto, el aborto ilegal se lleva la vida de más de 600 mujeres por año (datos reconocidos por el Ministro de Salud del anterior Gobierno).

    La única Central de Trabajadoras que participó institucionalmente del Encuentro fue la nuestra, la CTA Autónoma. La presencia de compañeras de nuestra organización de todos los rincones del país fue mucho más masiva que el año pasado. Había representando compañeras de Tucumán, Jujuy, Formosa, Misiones, Entre Ríos, Corrientes, San Juan, San Luis, Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Nuestra columna de compañeras detrás de la bandera de la CTA Autónoma el domingo fue más que importante.

    Una compañera muerta cada 30 horas

    Mientras participábamos del Encuentro en Rosario, recibimos la bofetada de una noticia terrible: Lucía, una chica de 16 años de Mar del Plata, fue drogada, violada y vejada, para luego arrojarla como si fuera un perro, un objeto, a la puerta de un hospital, donde falleció. Y dos femicidios más en Mendoza. Esto sucedió también al año pasado en Mar del Plata: Mientras debatíamos en el Encuentro, dos nuevos femicidios.

    Sólo en los primeros 20 días del mes de octubre de este año, se registraron 19 femicidios. En los últimos años hubo un promedio de 280 muertes de compañeras (según datos de la Casa del Encuentro). En un informe de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se manifiesta que durante 2015 hubo 235 femicidios (la diferencia entre los datos responde a que en algunos casos de femicidios el victimario también se quita la vida, por eso no hay causas donde actuara la Justicia).  Las mujeres tenían entre 16 y 60 años. El 29 por ciento de los asesinos eran allegados de las víctimas. Más de 203 niños, niñas y adolescentes pasarán el resto de sus vidas sin sus madres.

    Y los gobiernos miran para un costado. No actúan, no legislan o no invierten los fondos necesarios para aplicar la Ley 26.485, que fue una normativa de avanzada sancionada en el 2009, pero que no tiene presupuesto. Por culpa de esos gobiernos indiferentes,  no se articulan las herramientas  necesarias para que, por ejemplo, una mujer que es violentada por su pareja, sobre todo si tiene hijos pequeños, no deba volver al hogar donde es violentada luego de hacer una denuncia por violencia. Es importante que, hasta que el victimario sea controlado por el Estado, la víctima tenga un amparo.

    Para subsidiar a las grandes corporaciones multinacionales y que vengan al país a extraer riquezas (las mineras, por ejemplo), el actual Gobierno de Macri sí tiene dinero, pero para ayudar a las mujeres, que están siendo asesinadas, los fondos no aparecen. Lo que falta es voluntad política.

    Marchando bajo la lluvia por el fin de los femicidios

    Lo que pasó el miércoles 19 de octubre fue muy importante. Veníamos de este Encuentro Nacional de Mujeres con una movilización y un debate en comisiones que fueron muy importantes, y encontrarnos con más compañeras muertas de la forma más atroz nos hizo reaccionar rápidamente. Esto fue producto del ‘Ni Una Menos’ que empezó el año pasado y que este año se volvió a repetir.

    A pesar del mal clima, fue espectacular la reacción de miles y miles de compañeras y compañeros saliendo a la calle para decir “¡Basta de matar a nuestras mujeres!”. Hubo una reacción inmediata por parte de todos, que sirve para mostrarle a las claras al Poder Judicial y al Gobierno que se nos está acabando la paciencia. Alguien tiene que hacer algo. Nosotros vamos a seguir estando en la calle porque no podemos permitir que maten ni a una sola mujer más. Todas somos valiosas, todas tenemos un proyecto de vida, todas tenemos un futuro. Queremos vivir con plenos derechos sobre nuestras vidas, sobre nuestros cuerpos.

    ATE y la CTA Autónoma demostraron estar a la altura de las circunstancias, convocando a todas las compañeras y todos los compañeros del país a parar por una hora y a marchar luego en la Capital Federal bajo la lluvia para expresar el repudio a la violencia de género.

    Plenario Nacional de Mujeres Trabajadoras

    El pasado 21 de septiembre nos reunimos más de 160 trabajadoras afiliadas de ATE y la CTA Autónoma de todo el país para definir los lineamientos de nuestras luchas por los derechos que las mujeres necesitamos conquistar como trabajadoras, como las guarderías y las licencias por paternidad. Nuestras compañeras reclaman muy fuertemente el tema de la equidad en el armado de las listas para las elecciones internas de nuestras organizaciones. No queremos que sólo se respete el cupo con el 30 por ciento, sino que pretendemos que el porcentaje de representatividad sea mayor y con cargos más jerárquicos.

    Acordamos además seguir trabajando con el poder legislativo para la sanción del anteproyecto presentado por las mujeres de ATE por una licencia especial por violencia de género, que este 25 de noviembre deja de tener estado parlamentario. Sancionar esta norma lograría paliar un poco el tormento de las compañeras que vienen sufriendo maltrato y violencia, que hoy sólo pueden tener licencia si sacan una carpeta psiquiátrica. No estamos locas, somos víctimas de violencia.

    También se definió en este plenario avanzar en la erradicación de violencias laborales y sindicales. Se han presentado varios casos de violencia entre pares que no estamos dispuestas a ocultar, para que de una vez por todas se termine el abuso de poder entre nosotros. No descansaremos hasta que cada Consejo Directivo Provincial, cada Seccional y cada Junta Interna de nuestro sindicato tengan su Departamento de Igualdad de Género. Ya hemos comenzado a realizar jornadas de formación feminista en Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, y ahora apuntamos a llevarlas a cabo en el todo el país.

    Fue un año clave para las mujeres afiliadas en ATE. Comenzamos el 8 de marzo planteando que despedían a nuestras mujeres. La mayoría de los despidos ocurridos en el Estado este año en nuestro país tuvieron nombre de mujer. Consecuencia de esto fueron las muertes de varias compañeras, jefas de familia en la mayoría de los casos, ocurridas ante la violencia que ejerció el Gobierno sobre ellas. Un ejemplo es el del caso de Melisa Bogari, que falleció en pleno conflicto con funcionarios del INTA, sector donde trabajaba.

    Seguramente para el próximo 25 de noviembre, ‘Día Internacional de la NO VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES’, con el resto de las organizaciones de mujeres, y nuestra Central estaremos en la calle avivando la llama que hemos sabido encender y que es cada vez más grande para que, de una vez por todas, se reconozcan los derechos a las mujeres que nos faltan conquistar.

    Como dice la Marcha Mundial de Mujeres (MMM): LAS MUJERES SEGUIREMOS MARCHANDO HASTA QUE TODAS SEAMOS LIBRES.


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