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    2 de julio de 2020

    Trabajadorxs de Salud, una revalorización necesaria para “esenciales” de la Pandemia

    Justos reclamos por elementos de protección, Protocolos sanitarios, formación de Comités de Crisis, bono y el fin de la precarización laboral.

    La aparición del Covid 19 y su crecimiento hasta transformarlo en Pandemia puso de relieve la situación sanitaria de los países del mundo. La Argentina no fue la excepción. La colocación de la/os trabajadora/es de la Salud en la primera línea de respuesta puso de manifiesto situaciones que habían pasado a un segundo plano: la estructura sanitaria, la inversión que han hecho los países en el sector Público de Salud y la labor casi siempre al límite en la acción diaria de la/as trabajadora/es del sistema.

    La emergencia sanitaria y social que sobrevino con la pandemia radicalizó esas problemáticas: salarios que no se condicen con el trabajo; refuerzo en las medidas de bioseguridad sanitarias necesarias en hospitales y Centros de Salud. El esfuerzo del sector trajo a la memoria palabras que se habían perdido: “esenciales”, escuchamos a diario cuando se trata del personal de la Salud.

    El marco de esta crisis sanitaria nos permite avanzar y abundar en problemáticas que merecen ser resueltas en el país. ATE ha señalado que “la integración de la mirada de la/os trabajadora/es de Salud en el marco de la crisis nos deja en un umbral para profundizar la discusión de tener un sistema integrado de Salud, donde podamos avanzar en la construcción de una paritaria nacional de Salud, con un piso de dignidad para todo el país y que aquellos distritos puedan dar mejoras”.

    La Coordinación Nacional de Salud de ATE ha planteado en las reuniones periódicas con la/os funcionaria/os de la cartera sanitaria, la necesidad de la participación de las organizaciones en todos los comité de crisis de los hospitales y, asimismo, en el Consejo Federal de Salud que todos los meses reúne al Ministerio nacional con los ministros provinciales del área.

    Con un mayor control de la situación del país, hoy las áreas que requieren un especial control son el AMBA y la provincia de Chaco. Desde el inicio la Pandemia más del 14,9 % de la/os trabajadora/es de la Salud se han infectado con el Covid19 y 17 trabajadora/es han muerto por esta causa.

     

    La situación en el país

    La presencia del virus ha dejado a la vista varios  reclamos: necesidad de elementos de protección, de Protocolos sanitarios, de la formación de Comités de Crisis, acabar con precarización laboral, que desnuda la problemática del trabajador/ que enferma (un ejemplo es que carecen de cobertura de ART) y la equidad del pago del bono otorgado por decreto nacional, dado que hay mucha/os trabajadora/es que aún no recibieron el pago y otros lo cobraron solo parcialmente.

    Sin ser homogénea, en el país la situación del sector Salud está atravesada por muchas de las problemáticas descriptas (párrafo anterior). Con el foco puesto en el AMBA y el Chaco, donde se concentran más del 90% de los casos de coronavirus,  la/os trabajadora/es, han manifestado su mayor preocupación en las malas condiciones de seguridad laboral. En el área de la capital Federal,  el reclamo de ATE al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se centra en la entrega de material de seguridad en calidad y cantidad necesaria, la elaboración y cumplimiento de protocolos de atención, la contratación de personal, la conformación de un Comité de Crisis con participación de trabajadores y un reconocimiento salarial. El tema de los testeos  no es tan accesible para quienes trabajan en el Gobierno de la Ciudad. El gremio tuvo que recurrir a la Justicia para que se trate a los trabajadores de Dispositivos penales juveniles.

    En el Chaco, anuncios recientes del gobernador provincial fueron advertidos por ATE porque dejan fuera a la mayoría de trabajadora/es del sistema público de Salud.  El ejemplo de ello es la ley 27.548 del Programa de Protección al Personal de Salud ante la Pandemia del covid-19, que entre otros puntos habla de “establecer protocolos obligatorios de protección del personal de salud, guías de práctica de manejo y uso de insumos, y toda otra reglamentación que estime necesaria, que tenga como objetivo minimizar los riesgos de contagio ante la atención de casos sospechosos”, así como “coordinar con empresas, universidades, sindicatos y organizaciones civiles la realización de capacitaciones obligatorias”. Nada de esto se cumple.

    Pero además, en el Chaco la situación de la salud pública se ve agravada desde hace años por la inmensa precarización laboral. El programa Expertos, conformado por más de 1.700 trabajadores y trabajadoras, así como la totalidad de los programas y becas de capacitación que cumplen funciones en los hospitales y centros de salud de la provincia, fueron ignorados deliberadamente en las medidas anunciadas por el gobernador ya que dichos anuncios sólo alcanzan exclusivamente a los médicos residentes. El incumpliendo sobre los  objetivo del programa y condenando a trabajadores y trabajadoras a la precarización laboral, con un sueldo de miseria (13 mil pesos), sin obra social, aguinaldo ni aporte jubilatorio.

    En Jujuy el incumplimiento del gobierno a establecer pautas claras del protocolo desembocó en dos marchas de los gremios de la Salud. Según ATE se necesita que el sistema sanitario de la provincia responda a las demandas para el cuidado de los trabajadorxs y la población que se dirige a cada espacio. Los elementos de bioseguridad siguen faltando y son los trabajadores del área salud quienes se exponen no solo a la pandemia covid-19 sino también al otro gran problema sanitario de la provincia que es el dengue. El CDP estimó que en poco más de 4 años de gobierno de Gerardo Morales perdieron el 55% del poder adquisitivo de los salarios. 

    En Misiones ATE plantea la necesidad de la unificación del régimen laboral de todo el personal del sistema sanitario público para revertir el proceso de precarización y explotación que fue consolidándose a partir de la creación del Parque Provincial de la Salud y su régimen de contratación. Además destaca que es imprescindible una equiparación salarial para terminar con las distorsiones y la discriminación que atenta contra el trabajo en igualdad de condiciones de los equipos de salud. Hay enfermeras que trabajan en los mismos sectores, cumplen las mismas tareas, y cobran salarios con entre 5.000  y 10.000 pesos de diferencia. 

    La precarización laboral en el sector también dejó en evidencia problemas que son silenciados y afectan la salud laboral del/a trabajador/a. En Chubut un reclamo por la ART, que muchas veces no cubre al personal precarizado, devino en un proceso judicial contra dirigentes del gremio que se manifestaban en centros de Salud por esta situación.  

    En La Pampa la Comisión de Legislación Social de la Legislatura provincial dio despacho favorable al proyecto de ley de adhesión a la Cobertura Universal de Salud (CUS), que fuera enviado a tratamiento por el gobierno provincial. La normativa que fue elaborada por el gobierno anterior de Mauricio Macri, está construida sobre la base de las clásicas políticas al servicio de los sectores más pudientes, políticas alejadas de las opciones de salud universal basadas en los sistemas públicos. Esta política es contraría el reclamo de ATE, para quién es necesario volver a las políticas sanitarias desarrolladas por Ramón Carrillo, representadas en “un sistema Único, Universal, Integral e Integrado, Equitativo, Calificado Eficiente y Transparente de Seguridad social y Salud pública financiado por rentas generales del Estado”.

    Hay otro reclamo unificado en el pedido de pago del bono. Miles de trabajadora/es aún no lo han cobrado y otros lo cobran con atraso. En la provincia de San Luis, ATE denunció que muchísima/os trabajadora/es de Centros de Salud, aún no han recibido ninguna de las cuatro cuotas en que se desglosa el pago de 20.000 pesos dispuesto por el decreto del gobierno Nacional.

    Eso mismo es denunciado en Jujuy, Entre Ríos, Mendoza, Misiones, donde fue  excluida/o la mitad de trabajadora/es del sistema público (una/os 6.500),  Rosario, Chubut, Salta y otros muchos hospitales del interior de las provincias. Río Negro y Santa Cruz, por las negociaciones gremiales, recién estos días terminaron de completar el pago de la primera de las cuatro cuotas que se deben cobrar.  

    El/ la trabajador/a de Salud debería percibir un salario cercano a los 68.000 pesos (datos INDEC) para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo la mayoría está lejos de este salario.  La exposición y riesgos de contagio en el personal de salud es mayor que la cualquier/a trabajador/a  que hoy cumpla funciones en el Estado. Es un acto de justicia que ahora se reconozca la calidad, el empeño y la dedicación de esta/os trabajadora/es, bien llamados, “esenciales”.

     

    Prensa ATE


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