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    16 de julio de 2019

    ATE exige la reincorporación inmediata de Paula Ferioli al INAES

    La mujer fue despedida tras solicitar una licencia por violencia de género. Desde hace seis años trabajaba con un contrato precario en el organismo.

    En un claro acto discriminatorio y revictimizador,  Paula Ferioli fue despedida del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).  En 2017, la trabajadora –contratada  de forma precarizada desde hace seis años- comenzó a sufrir violencia física y psicológica por parte de quien era su pareja. Como consecuencia de ello, debió tomarse distintas licencias. A principios de este año fue la primera mujer es solicitar la licencia específica por violencia de género en el organismo. Presentó copia de la denuncia a su ex pareja y otras certificaciones pertinentes para acreditar su situación. Sin embargo, en junio, a poco de reintegrarse al trabajo, fue avisada telefónicamente de su inminente despido.

    Ferioli es abogada y madre de dos hijos, quienes están a su cargo, perimetral y botón antipánico mediantes. Pese a su delicada situación, la mujer es hostigada por parte de las autoridades del Instituto desde 2018, cuando comenzaron a renovarle el contrato solo por tres meses, agregando mayor inestabilidad a su difícil situación.

    Desde ATE Nacional exigimos su inmediata reincorporación y denunciamos tanto al INAES como a UPCN, por ejercer y reproducir la violencia de género en lugar de garantizar y defender los derechos de la trabajadora.

    Así, luego de recurrir al delegado general de UPCN, Mario Uribe, Ferioli contó: “Acabo de hablar con el delegado. Me gritó que no le interesa mi situación, que mi licencia no le constaba. Según él, a mi despido lo decidieron otros. Le dije que le fui a hablar por ser mi delegado gremial y ante mi amenaza de ir a UPCN Central, me empezó a gritar”. Uribe es, paradójicamente, representante sindical y al mismo tiempo Director Nacional de Desarrollo y Promoción del organismo.

    Luego de esto pidió audiencia al presidente del organismo, Marcelo Collomb, para conocer con certeza su situación y poder plantear sus argumentos de defensa. Le dijeron que la iban a llamar cuando el jerárquico pudiera atenderla. Le habían dicho que no se moviera de su escritorio y por ello la trabajadora se las arreglaba para buscar a sus hijos de la escuela y volver a sentarse a su lugar de trabajo hasta la nochecita. Sin embargo, el contrato terminó el 30 de junio y el 1 de julio se encontró con que éste había sido dado de baja y ya no pudo ingresar a su lugar de trabajo.

    Una vez excluida del organismo, Paula se enteró de que su jefa, Mirta López, había reunido a sus compañeros de trabajo para convencerlos de que el despido era justificado por las faltas abundantes y menor productividad. La funcionaria había terminado sus palabras con un mensaje amenazador: “a todos se les termina el contrato en diciembre”.

    El miércoles 17 de julio a las 12, los trabajadores y trabajadoras del Instituto se reunirán en una asamblea abierta en la vereda del organismo (Belgrano 172, Ciudad de Buenos Aires) para debatir qué hacer en relación a la violencia y discriminación sobre Paula.

    Prensa ATE


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