• ATE

    4 de abril de 2019

    Opinión

    Por Flavio Vergara

    Vocal CDN ATE

    La flota de la vida digna

    La flota de la vida digna

    Navegando hacia el 7 de Abril, DIA MUNDIAL DE LA SALUD.

    En una charla en “el tugurio” con el maestro Osvaldo Bayer con motivo de los 10 años de la toma del Instituto Malbrán en la que en 1996 él nos acompañó, Osvaldo nos decía que cuando estaba internado en el hospital de Berlín, Alemania, tratándose de su enfermedad, veía el hospital como un barco, con sus ventanas iluminadas en la inmensidad de la noche y su actividad permanente.

    Esa mirada nos impulsó a construir la visión del sistema de salud como una flota anclada en todo el territorio nacional, con el degradado Ministerio de Salud como comando en jefe y con poderosos acorazados como el Hospital Posadas, el Garrahan, el Cruce y con naves científicas como la Anlis MALBRAN y la ANMAT y con cientos de Hospitales nacionales, provinciales y municipales, salas de atención primaria, de emergencias y unidades móviles.

    Una miríada de barcos y pequeños botes anclados en tierra firme con sus tripulaciones, las trabajadoras y trabajadores de la salud combatiendo contra la enfermedad

    Esta flota navega en dirección y a la velocidad de las políticas que la impulsan. Cuándo, como ahora, soplan vientos neoliberales, de saqueo y acumulación en pocas manos, se trabaja capeando el temporal, inmersos en la crisis.

    Y entonces la flota hace agua, apenas atendiendo a los millones de nuevos empobrecidos , desocupados e indigentes , las víctimas del naufragio social, que las políticas de ajuste de un gobierno sometido a los dictados del Fondo Monetario Internacional implementan, casi sin presupuesto , sin insumos, en condiciones edilicias peligrosas, insalubres, con la tripulación empobrecida, precarizada, diezmada por los despidos y sólo dando respuesta a la cada vez más creciente demanda de acciones para combatir contra la enfermedad y restablecer la salud perdida o no logrando dar respuesta a la totalidad de las necesidades de nuestro pueblo.

    Las trabajadoras y trabajadores de salud somos parte del pueblo al que atendemos, por eso estamos indisolublemente ligados en nuestra suerte.

    Si no logramos construir esa unidad, vamos hacia una pelea fratricida entre trabajadores sin recursos y pacientes sin respuesta, como hoy sucede en algunas guardias.

    La necesidad de recuperar la Salud comunitaria, de consolidar el Derecho a dar y recibir atención en condiciones dignas es una tarea de toda la comunidad.

    Las acciones de prevención, de atención primaria, la producción pública de medicamentos, sueros y vacunas, la capacitación permanente, los promotores de salud, son los Pilares de una salud popular que se pueden y se deben recuperar.

    Para esto tenemos la urgencia de cambiar la dirección del viento. Necesitamos que el viento sople a favor del pueblo, viento Sur, de justicia, independencia y soberanía.

    Recuperar el Sentido y el rumbo es la condición necesaria e imprescindible para lograr nuestros objetivos.

    Que la salud sea pública gratuita y de calidad.

    Que la salud sea de verdad un derecho del pueblo y un deber del estado a garantizar.

    Que todas y todos los trabajadores de salud del país tengamos una carrera sanitaria única donde se respete y valore nuestro profesionalismo, donde a igual tarea percibamos igual remuneración.

    Cuando Ramón Carrillo, el padre de la salud pública decía que, “frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”, nos marcaba el camino que alumbraría el doctor Mario Testa cuando nos enseñaba que una sociedad sana es la que pelea por sus mejores condiciones de vida.

    Debemos comprender qué necesitamos Construir la mayor unidad de las y los trabajadores de todo el equipo de salud y de la comunidad para poder triunfar en esta batalla.

    Cuando cada barco libra sólo la batalla está se transforma en un combate por la sobrevivencia, por los víveres y por mantenerse a flote.

    Hace falta un comando para trazar los objetivos y el rumbo de esta batalla por la vida. Tenemos la obligación de poder articular con la comunidad que se atiende en el sistema de salud pública, a la que le brindamos cotidianamente Nuestra fuerza de trabajo y nuestro compromiso y entender de una vez que nosotros, los trabajadores y trabajadoras somos el viento qué cambia el rumbo de la historia.

    El destino de la salud pública al servicio del pueblo está en juego, tenemos la obligación de lograr que esta flota sanitaria libre esta batalla para devolverle la dignidad y la felicidad a nuestro pueblo y a nuestra patria.


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