• ATE

    22 de enero de 2019

    Opinión

    Por Raúl Daz

    Secretario General, ATE Rosario

    En las filas de las resistencias, fundamos caminos y abrimos cauces

    En las filas de las resistencias, fundamos caminos y abrimos cauces

    El camino es nuestro. ¿Lo podremos ver? ¿Será la utopía sin trabajo precarizado un objetivo que podamos cumplir, que podamos lograr? Las respuestas, más que las palabras que uno piensa desde un lugar de pertenencia, las dan los hechos políticos, los acontecimientos. Nada es estático y por el dinamismo que tiene la política, debemos marchar en dirección de, además de resistir el ajuste lanzado contra las trabajadoras y los trabajadores, insertarnos en una lucha sin cuartel en pos de reinventar derechos. Y no hay tiempo que perder.

    El 2018 cerró con despidos en los organismos públicos del Estado, un sector golpeado por un gobierno que necesita que la crisis la paguen los trabajadores y los asalariados en general. Lo que hubo en estos tres años de “gestión”, es una fenomenal transferencia de recursos de los que menos tienen, que son mayoría, a los que más tienen, que son franca minoría. Esta es la base política del gobierno de Cambiemos, sostenida además con una gran campaña de marketing que muestra que la mentira es la verdad. Un tiempo sin historia, sin memoria, para que nadie se acuerde ni un segundo de las bases sólidas que establecieron un Estado que garantizó a gran parte de nuestro pueblo salud, educación y trabajo. Para ellos, ese tiempo no puede volver a prosperar en nuestras tierras. Por eso el tiempo líquido que destruye la política en materia de derechos humanos, sociales, económicos, desmantelando el empleo, la salud, la educación. Todo acompañado por el falso discurso que sostiene que los que se fueron son el diablo y los que están encarrilan el camino de la esperanza, asegurando que las soluciones para los argentinos no vendrán del pasado.

    Si este presente es con el protagonismo de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la doctrina Chocobar como referencia de los cambios que faltan, queda más que claro que este 2019 volveremos a enfrentar una nueva intentona de destronar el trabajo como sinónimo de dignidad, que debe ser eliminado de la faz de la tierra, reprimiendo el derecho constitucional a protestar. Así piensan la política y vemos cómo la ejecutan en lo cotidiano.

    En los fatales años de Cambiemos se tomaron medidas anti populares a rabiar y los gobernadores de cada una de las 24 provincias avalaron este tsunami político firmando cada año acuerdos para ultrajar al Estado de recursos. Esto quedó evidenciado en la aprobación de similares características en el Presupuesto nacional y los presupuestos provinciales. Este centralismo unitario que ejecutan los gobiernos de turno se aplica desde los años 90. Su autor, un intelectual de Harvard, Domingo Cavallo, es el mismo que estatizó en la dictadura (76 - 83) la deuda privada, medida que benefició de manera privilegiada a la familia Macri. Volviendo a los gobernadores, esta sumisión fiscal al gobierno nacional ha permitido congelar cargos vacantes en áreas estratégicas y, en 2018, llevó a la firma de consensos fiscales en donde claramente se pierden recursos en materia de obra pública e infraestructura, como el fondo federal de salarios, la quita de subsidios en transporte público, etc.

    No hay duda que esos recursos repercuten en el empleo y en las condiciones actuales de quienes todavía tienen asegurado un salario todos los meses.

    En este contexto brutal donde la crisis la debemos pagar los trabajadores y las trabajadoras, se van a desarrollar las paritarias 2019. En ese espacio quedará en evidencia la disputa que se va a dar en relación al salario: los trabajadores luchando y el gobierno despuntando el lápiz para realizar una propuesta más mezquina que la del año pasado.

    En particular en Santa Fe, ya escuchamos los discursos oficiales en los que se reconoce que el año 2018 fue muy complicado en términos económicos, pero se insiste en que el mecanismo de la cláusula gatillo sirvió para proteger el salario de los trabajadores. Estas palabras del Ministro de Gobierno de Santa Fe, Pablo Farías, apuntan a sostener los esquemas en que se desarrollaron las paritarias años anteriores. Que arrojaron como resultado, en relación al poder adquisitivo de los trabajadores, una caída libre, perdiendo más de 20 puntos, sólo si observamos el desarrollo inflacionario del 2018 que se acerca al 50%. La ecuación de que la cláusula gatillo lograría una protección de salarios no funcionó. Los aumentos apenas llegaron al 18%, con salarios iniciales de $15.500 de bolsillo, cuando para dejar de ser pobre, según datos oficiales del INDEC, hay que superar los $25.000, y para obtener salarios dignos hay que superar los $38.000.

    Para cambiar la paritaria hay que cambiar el modelo gremial que representa nuestro paritario en Santa Fe, Jorge Hoffmann, quien no se cansa de decir que hace estos acuerdos con la provincia en defensa de un salario que no se compara con ningún lugar del país.

    En conclusión, en 2019, una vez más, estaremos en la calle movilizados y organizados en pos de nuestros derechos. También recordaremos los Rosariazos, en el mes de mayo y en el mes de septiembre, aquellas jornadas de 1969 cuando nuestra ciudad se sumó a las masivas protestas que se dieron en Córdoba, Corrientes, Neuquén, Tucumán, los conocidos azos de resistencia del pueblo contra la dictadura del General Juan Carlos Onganía. Hoy, 50 años después, intentan en democracia cercenar los derechos de nuestra sociedad nuevamente. Por eso no puede faltar en nuestra memoria el recuerdo de esta gesta masiva de nuestro pueblo, que tuvo como estandarte la unidad obrero-estudiantil, con un protagonismo elocuente de la CGT de los Argentinos, con dirigentes que al presente siguen honrando a nuestra clase: Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Hector Quagliaro y tantos y tantas que pusieron el cuerpo contra la lacerante dictadura militar de entonces.

    Entendemos que los grandes desafíos que se nos presentan son en pos de seguir bregando por un modelo gremial que solucione los problemas reales de los laburantes. ATE a través de su historia, de su rica historia a lo largo y ancho del país, con apenas 94 años de vida ha demostrado que se debía construir otro modelo sindical con más democracia y participación. Pero también que con democratizar nuestro gremio solamente no alcanza. Por eso es necesario potenciar una propuesta política que cambie este rumbo económico que ataca a las trabajadoras y los trabajadores, que se una con el resto de las organizaciones sociales y políticas de nuestro país y que brinde por fin una alternativa para la felicidad y el bienestar de nuestro pueblo.

    Raúl Daz
    Secretario General, Asociación Trabajadores del Estado
    Rosario


    Relacionados