• ATE

    19 de septiembre de 2017

    Dedicamos la tapa de nuestro periódico al reclamo de Aparición con vida de
    Santiago Maldonado porque es de extrema gravedad que nuevamente en
    democracia tengamos un desaparecido. Y más aún que, como sucedió en el
    caso de Jorge Julio López, sean las instituciones de seguridad del Estado
    Nacional las que están en el foco de la mira como responsables de esas
    desapariciones.
    Los gobiernos neoliberales, como el que tenemos, encubren la supervivencia
    del Estado Terrorista dentro de las estructuras del Estado democrático. Y lo
    hacen porque esa supervivencia es utilizada para el control social. Por eso no
    podemos despegar la desaparición de Maldonado de la lógica gubernamental
    de que los planes de ajuste no cierran sin represión.
    Pero frente a estas políticas antipopulares siempre surge la extraordinaria
    capacidad de respuesta de nuestro pueblo. La movilización del viernes 1º de
    septiembre por la aparición del compañero Maldonado, tanto en Plaza de Mayo
    como en todo el país, demostró -al igual que con el fallo de la Corte Suprema
    de “Injusticia” con el 2 x 1- que ante cualquier intento de impunidad, nuestro
    pueblo sale a la calle a enfrentarlo.
    De todas esas convocatorias participamos como ATE y CTA porque estamos
    convencidos de que la unidad se construye en las calles luchando. Así lo
    hicimos cuando las organizaciones sociales nos convocaron a participar de la
    movilización del pasado 7 de agosto, bajo la consigna “tierra, techo y trabajo”,
    para exigir que se cumpla con la Ley de Emergencia Social y se apruebe una
    Ley de emergencia alimentaria.
    O como acompañamos a la CGT en la marcha a Plaza de Mayo el pasado 22
    de agosto para enfrentar las políticas de ajuste, más allá de las idas y venidas
    del triunvirato cegetista, y resistir la Tercer Reforma del Estado.
    Pero esa vitalidad democrática que tiene nuestro pueblo de salir a las calles a
    resistir debe enfocarse también en la elaboración de propuestas alternativas
    para construir una democracia de nuevo tipo que cuestione las estructuras del
    Terrorismo de Estado funcionando a su interior y a las políticas de los que
    gobiernan para las minorías.
    De esa vitalidad debemos inspirarnos también para construir un nuevo modelo
    sindical en la Argentina. Porque hoy no alcanza con ser honestos y combativos.
    Debemos ser capaces de construir nuevos espacios de organización y

    protagonismo de la clase trabajadora para desafiar este sistema capitalista y
    las políticas de un gobierno que nos sojuzga y nos explota.
    Debemos ser capaces de pensar cómo el pueblo puede gobernar este país,
    cómo dejar de delegar e imaginar una mejor organización de la vida
    democrática. Debemos modelar las nuevas organizaciones del pueblo para
    poder modelar también nuevas instituciones del Estado, nuevas modalidades
    de gobierno.
    Y para ello debemos reinventar nuestra organización, debemos adaptar nuestro
    Estatuto a la etapa histórica que nos toca vivir. Un estatuto que fue reformado
    hace 27 años y que permitió convertir a ATE en una insignia del nuevo modelo
    sindical.
    Necesitamos una reforma que nos permita tener mayor protagonismo y mayor
    capacidad de decisión, donde haya verdadera equidad de género, donde los
    jóvenes no sean solamente el futuro sino que protagonicen el presente, donde
    las grandes decisiones se consulten por plebiscitos. Un estatuto que profundice
    la democracia sindical, de nuevo tipo pero que no sea fruto de algunos
    iluminados sino del debate, de la discusión en asambleas, de la opinión de
    todos.
    Claro que hablar de mayor democracia y de nuevas ideas es algo que nos
    mueve el piso, nos altera las estructuras tradicionales. Nos obliga a abrir la
    cabeza hacia nuevos horizontes, a nuevos límites. Y para eso es necesaria la
    formación y autoformación de los dirigentes. No podemos aspirar a crecer en
    organización, en seccionales en cada municipio del país y en afiliados si no
    somos capaces de crecer como militantes para asumir ese desafío, para estar
    a la altura de nuestras sueños. Si no somos capaces, en síntesis, de
    transgredir los límites que nos impone el sistema establecido.
    Estoy convencido que no hay reinvención de ATE y la CTA, no hay cambios en
    el estatuto, no hay mayor democracia si no tenemos la garantía de que haya
    delegados en todos los sectores de trabajo porque el cambio está en el
    colectivo. Y nuestra obligación es que ese colectivo crezca en la capacidad de
    intervenir en decisiones que nos favorezcan a todos, más allá de las
    diferencias, más allá del internismo.
    En estos días hicimos una experiencia nueva en ATE donde juntamos a los
    trabajadores de las distintos sectores de Energía (hidrocarburos, mineras,
    eólicas, nucleares, etc) y de Medio Ambiente con organizaciones que pelean
    por los bienes comunes y contra el extractivismo. Y sin duda que hay
    diferencias y distintas posturas pero esas diferencias no se resuelven con la
    negación del otro sino por la capacidad de construir espacios de debate y de
    nuevas síntesis como se vio en ese encuentro.

    Así vamos a encontrar la fuerza para transitar esta etapa complicada y, por
    sobre todo, para hacer nacer una nueva etapa, una nueva rebelión del pueblo
    argentino. Eso llevará mucha dedicación, tiempo y esfuerzo para la gestación
    de nuevas organizaciones, de nuevas conciencias, de nuevos desafíos.
    Porque para reinventarnos en ATE y la CTA, para tener un nuevo modelo
    sindical, para aspirar a una democracia de nuevo tipo hay que crear, no
    alcanza con administrar lo que tenemos. Hay que crecer, multiplicarse y para
    eso se necesitan nuevas formas de organización, de participación y de vida
    democrática al interior de nuestras organizaciones.
    Hay que repensar una estrategia desde los trabajadores para liberar nuestra
    nación e integrarnos con el conjunto de los pueblos de Latinoamérica en ese
    sueño inacabado de construir la Patria Grande.
    De esos sueños y de esas luchas tuvimos la oportunidad de hablarle al Papa
    Francisco en una reciente visita que realizamos al Vaticano junto a Carlos
    Custer y Oscar de Isasi.
    Allí le hicimos entrega de nuestra mayor distinción, la medalla al Mérito
    Militante Germán Abdala, en contribución a su lucha constante contra las
    injusticias del capitalismo, la pobreza y la carrera armamentística.
    Francisco envió una bendición, más allá de las distintas creencias, para todos
    los trabajadores del Estado y nos alentó a seguir con fuerza nuestras luchas
    cotidianas. Así será.


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