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    28 de agosto de 2017

    La precariedad laboral fue abordada sólo en referencia a modalidades de contratación que excepcionan el principio de contrato por tiempo indeterminado. Se refiere a las distintas formas que la alteran o excepcionan: la inestabilidad en el empleo, el no registro, la temporalidad, la eventualidad, o el tiempo parcial, inclusive de trabajadores contratados por terceros (tercerización) Pero el concepto se ha ampliado. Cuando observamos la realidad de la relaciones de trabajo percibimos que existen distintos niveles, grados y dimensiones de precarización laboral.

    La precarización puede expresarse a nivel de contraprestación. Es el caso de los trabajadores que perciben salarios que no cubren sus necesidades básicas, aun cuando su dependencia este reglada por un contrato por tiempo indeterminado.

    Es importante vincular la precarización laboral a las condiciones de seguridad e higiene en las cuales se realiza el trabajo.

    Si las condiciones de trabajo se producen en ámbitos donde el trabajador realiza tareas que por falta de prevención deterioran su salud o pone en riesgo su vida o su integridad física el trabajo es precario.

    Otra manifestación tiene que ver con el tiempo de trabajo. Así podemos encontrar casos en que la precarización está en la forma en la que se lleva adelante la tarea, el manejo de los tiempos de trabajo y el computo de las horas que el trabajador está a disposición del empleador.

    La disponibilidad horaria del empleador lleva a impedir que el trabajador tenga la posibilidad de planificar su tiempo libre. En muchos casos no saben hasta el día anterior, cual es su horario, o en que horario comienza y/o finaliza su jornada de trabajo La prolongación de la jornada más allá de las 8hs diarias generando fatiga u estrés, es otra forma de precariedad laboral

    La multiplicidad de expresiones se corresponde con sus distintas dimensiones Se identifican dos claramente: 1) La precarización del empleo y 2) la precarización del trabajo. Podemos incorporar una tercera dimensión vinculada a las capacidades de acción y de representación colectiva de los trabajadores. La existencia o no de una representación sindical implica ampliar las posibilidades de modificar la precarización con la herramienta de la negociación colectiva.

    Es comprobable que la negociación colectiva en los 15 últimos años se ha limitado a la negociación de escalas salariales.

    Esta situación de imposibilidad de negociar condiciones de trabajo y ha reducido el universo de trabajadores comprendidos en los convenios colectivos, aumentando la disponibilidad unilateral del empleador que tiende a reducir los estándares de tutela.

    Esta dimensión es particularmente importante porque hace visible el aspecto político del fenómeno, vinculado a los modos de sujeción y la tendencia cada vez mayor de reducir los límites y controles en los lugares de trabajo. Ello amplia el poder de dirección que naturalmente tiende a reducir los costos laborales.

    No hay posibilidad de que el mercado de trabajo tome condiciones estables, productivas y duraderas y, por ende permitan alejar la precarización, sin adecuadas políticas tutelares del Estado, completadas por la negociación permanente y articulada entre los actores sociales.

    *Director del Departamento Jurídico de la CTA-A


    Fuente: Ámbito


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