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    25 de julio de 2017

    El sentido común y la experiencia nos enseña que si un compañero/a  viene a trabajar siendo portador de enfermedades contagiosas como gripe (incluyendo bronquitis, faringitis, neumonías virales etc.) conjuntivitis (bacteriana o vírica), tuberculosis, que son solo las más comunes, contagia a una gran parte de sus compañeras/os.

    Los bajos salarios,  la precariedad laboral, los incentivos para no faltar (premios), junto a otras presiones en el trabajo desarrollan dos  fenómenos centrales que afectan la salud de las y los trabajadores, el “presentismo” y el stress que suele derivar en otras manifestaciones como depresión  y enfermedades de origen somático como por ejemplo  los desordenes digestivos o lumbalgias  entre otras muchas.

    El término “presentismo” deriva del término en inglés "presenteeism". Se trata de un neologismo para designar un fenómeno que a diferencia del ausentismo consiste en que los empleados a pesar de encontrarse enfermos o con alguna lesión que los obligaría a ausentarse y pedir licencia por enfermedad, se presentan a trabajar.

    En las últimas décadas diversas investigaciones realizadas concluyen que el “presentismo” afecta la productividad (nadie enfermo puede rendir igual que si estuviera sano) y deviene en mayor ausentismo (al no tratarse a tiempo la enfermedad y por el contagio a otras/os trabajadores).

    Un informe de la Red Internacional se Salud y Seguridad Ocupacional (compuesta por aseguradoras de riesgos del trabajo de Argentina, Chile y Colombia) sostiene que el “presentismo” representa  en términos de costos económicos  entre 3 y 5 veces más que el ausentismo.

    La enfermedad afecta tanto a la cantidad de trabajo como a la calidad.  La incomodidad de los trastornos gastrointestinales, común pero sufrida en secreto, de dolencias tales como el síndrome del intestino irritable y la enfermedad de reflujo gastroesofágico  es una distracción persistente. La depresión causa, entre otras cosas, fatiga e irritabilidad, que obstaculizan la capacidad de las personas para trabajar juntas. La artritis dificulta el trabajo manual.

    Este fenómeno está trayendo consecuencias económicas a nivel mundial, por ejemplo en el año 2004 el Harvard Business Review informaba que en Estados Unidos, las pérdidas anuales estimadas por “presentismo” superaban los 150 billones de dólares al año, costo que en términos reales sería mayor que el originado por los trabajadores enfermos que permanecen en sus casas.

    Investigadores han  constatado que el costo económico del “presentismo”  es cuatro veces mayor que la del ausentismo o inasistencia laboral atribuida a la enfermedad  investigación de Hansen y Andersen, (2008).

    En relación al “presentismo” y la salud mental, los estudios muestran que la presencia de cuadros depresivos o trastornos del ánimo se asocian positivamente al “presentismo” concebido como deterioro del desempeño laboral (Burton, Schultz, Chen y Edington, 2008; Kessler et al., 2006).

    Algunos hallazgos apoyan que el “presentismo” por enfermedad antecede al ausentismo por la misma causa (Goetzel et al., 2009). Por ejemplo, en un estudio se halló que el “presentismo” predecía dos y tres años después un mayor riesgo de solicitar una licencia médica de mayor duración  (Bergstrom, Bodin, Hagberg, Aronsson y Josephson, 2009). Bergstrom et al. (2009) encontraron que el número promedio de días que los empleados asistían a trabajar estando enfermos era mayor que el número promedio de días de ausencia por enfermedad. La interpretación que se le dio a estos resultados fue que los empleados que padecían de “presentismo” por enfermedad evolucionaban al ausentismo por ella.

    Podemos decir que los factores clásicos de malestar como alto estrés o demandas psicológicas en el trabajo, bajo control y autonomía del mismo, así como liderazgo de baja calidad y falta de apoyo social de los pares, son predictores del “presentismo” (Centro de Referencia de la Organización del Trabajo y Salud, 2010; Karasek y Theorell, 1990; Saavedra, Fuentealba y Pérez, 2009). También se ha encontrado que son predictores del mismo la inseguridad laboral la falta de apoyo de los supervisores, la insatisfacción en el trabajo, la falta de confianza (Caverley, Cunningham y MacGregor, 2007).

    La investigación denominada “la evaluación de las condiciones de salud crónicas sobre el rendimiento laboral, la ausencia y el impacto económico total para los empleadores” realizada por :Collins JJ , Baase CM , Sharda CE , Ozminkowski RJ , Nicholson S , Billotti GM , Turpin RS , Olson M , Berger ML ., para la empresa The Dow Chemical Company,( Midland, Michigan, Estados Unidos) concluyó : “Para todas las afecciones crónicas estudiadas, el costo asociado con la pérdida de trabajo basada en el desempeño o "presenteeism" superó en gran medida los costos combinados de ausentismo y tratamiento médico combinado”.

    En EEUU, un informe realizado de forma conjunta por la Sociedad para el manejo de recursos humanos (Society for Human Resource Management) y la Sociedad para la Psicología Industrial y Organizacional (Society for Industrial and Organizational Psychology-SIOP), titulado The Bigger Picture of Employee Well-Being: Its Role for Individuals, Families and Societies (Panorama general del Bienestar del Empleado: su rol en las personas, las familias y las sociedades), realiza  tal  como su título indica, una revisión general de la literatura científica relativa al impacto sobre el bienestar de los empleados a nivel individual, organizacional y social, y ofrece una serie de recomendaciones dirigidas a empleadores y legisladores, de cara a fomentar el bienestar psicológico y promover sus efectos positivos.    

    Los resultados de una revisión cuantitativa basada en 228 estudios son especialmente reveladores (Goh, Pfeffer & Zenios, 2014): el estrés laboral contribuye a aproximadamente 120.000 muertes al año -más que el número de muertes por diabetes, Alzheimer o influenza.                                                                                                           Según  los datos, algunos de los estresores específicos más identificados y relacionados con el desarrollo de problemas de salud, serían la inseguridad laboral, el incremento en las horas de trabajo, y los trabajos altamente exigentes (Zenios as quoted in Lynch, 2005).                                                                                                                   

    El estrés contribuye al desarrollo de problemas psicológicos (por ejemplo, depresión, ansiedad), físicos (por ejemplo, enfermedad cardiovascular, obesidad) y de comportamiento (uso y abuso de alcohol). A su vez, estos problemas resultan en una disminución de la productividad y en mayores costos de atención de la salud. A este respecto, los estudios revelan un 50% más en gastos de atención de la salud (Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional, 1999), cifrando los costos del estrés laboral en, aproximadamente, 190 mil millones de dólares (unos 169.476.400 €) (Goh et al., 2015).

    Los estudios e investigaciones señaladas corresponden en su mayoría a una visión de las patronales multinacionales, sin embargo estas dejan en claro que trabajar enfermos, como así también presionados por las condiciones de trabajo, genera consecuencias humanas y económicas negativas para todos (inclusive para las patronales).

    Las medidas impulsadas por CEOs del actual gobierno demuestran que no persiguen el funcionamiento más efectivo del Estado o en su defecto carecen de la capacidad necesaria para lograrlo. Tal vez los grupos económicos a los cuales pertenecían simplemente los mandaron a ser parte de un gobierno porque carecen de capacidades reales de administración una salida elegante y sin pagar indemnizaciones.   

    El trabajo en condiciones dignas, estables y donde se puede conciliar la vida familiar, redunda en trabajo eficaz y productivo.

    Orestes Galeano

    ATE CDN


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