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    25 de agosto de 2020

    Córdoba: la pandemia como atajo para el ajuste

    Secretario General de ATE Córdoba

    Opinión: Por Federico Giuliani

    En “La pandemia en las provincias desde la mirada de ATE”, nota publicada en el Trabajador del Estado de agosto, lxs referentes de las provincias del interior donde más se aceleró el aumento de casos de COVID-19 brindan un análisis de la situación regional y hablan de la estrategia sindical.

    Descarga acá el periódico de agosto bit.ly/3j4FDyC

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    Córdoba: la pandemia como atajo para el ajuste

    Por Federico Giuliani, Secretario General de ATE Córdoba

    Córdoba debió abordar la lucha contra el coronavirus con un sector público muy desgastado por el ajuste permanente, tras dos décadas ininterrumpidas del modelo de gestión cordobesista.

    El gobernador Juan Schiaretti encabeza un tercer mandato con salarios miserables, que rondan en promedio 35 mil pesos, donde la precarización y la falta de personal quedaron en clara evidencia, confirmando así las denuncias públicas que ATE realiza desde hace años.

    El pluriempleo que sufren lxs trabajadores de la salud por los bajísimos sueldos produjo que los contagios en el sector privados se trasladaran casi inmediatamente a los hospitales. Sucedió en el geriátrico de Saldan, en el Hospital Privado y en la Clínica Sucre.

    El panorama salarial de este año no es mejor: no se otorgó ningún suplemento por  fuera de hacer un pasamano del bono nacional de 5000 pesos, que encima no cobraron los residentes. La última novedad fue el desdoblamiento del último tramo de la pauta salarial, que consistía en un paupérrimo 5%.

    En junio, Schiaretti hizo aprobar en la Legislatura un ajuste de las jubilaciones que se pagan a través de la Caja provincial, en línea con la permanente poda de derechos que los estatales cordobeses vienen sufriendo hace años, mientras sojeros y especuladores inmobiliarios tiene un lugar siempre reservado en la mesa del gobernador.

    Al mismo tiempo, la falta de personal y la cuarentena obligatoria de quienes están en situación de riesgo aumentó la presión sobre los equipos de salud. Vale señalar que se trata de uno de los sectores más feminizados de la economía: 7 de cada 10 son trabajadoras, aunque ocupan solo el 20% de los cargos jerárquicos.

    La caída de la inversión en salud pública de los últimos presupuestos, el congelamiento de incorporaciones en la planta permanente y en el plantel general en contraste con el incremento generalizado del sector sanitario privado, dan cuenta de las falencias de un sistema que debe introducir fuertes cambios de gestión y de criterios sanitarios, más allá de la coyuntura, para garantizar un acceso a la salud de calidad para el conjunto del pueblo.   





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